Refugios en "el secreto" de Tenerife

En Tenerife lo correcto sería reivindicar la existencia del Norte. No en vano, la Comarca de Daute-Isla Baja, ubicada en el noroeste de la isla, recibe el apelativo deEl secreto de Tenerife.

Pablo Fernández
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Foto: Álvaro Arriba

"Pero aquí abajo abajo/ cada uno en su escondite/ hay hombres y mujeres/ que saben a qué asirse/ aprovechando el sol/ y también los eclipses/ apartando lo inútil/ y usando lo que sirve/ con su fe veterana/ el sur también existe." Resulta osado contradecir a los maestros, y Mario Benedetti lo es, pero en esta ocasión no queda otro remedio. En Tenerife lo correcto sería reivindicar la existencia del Norte. No en vano, la Comarca de Daute-Isla Baja, ubicada en el noroeste de la isla, recibe el apelativo deEl secreto de Tenerife. El desconocimiento no sólo se refiere a los visitantes ocasionales. Muchos tinerfeños también ignoran los encantos de esta zona atrapada entre el Océano Atlántico y las montañas. A pesar de que algunos iniciados en este secreto puedan recelar, la apertura del primer hotel de cinco estrellas en esta comarca ha aumentado las esperanzas de aquellos que piensan que Isla Baja merece situarse en primera línea de la oferta turística de Tenerife.

Cuatro municipios integran esta zona: Garachico, El Tanque, Los Silos y Buenavista del Norte. En esta última localidad ha abierto recientemente el cinco estrellas Vincci Buenavista Golf Spa. El principal atractivo de este hotel es su ubicación en plena naturaleza, a un paso del Parque Rural de Teno y del Atlántico. Advertencia para navegantes: Isla Baja no se caracteriza por interminables playas de arena blanca; aquí predominan arenas negras, guijarros y calas recoletas. Si se visita el hotel Buenavista durante julio, agosto o septiembre, resulta imperdonable no visitar la cercana Playa de Las Mujeres. La peculiaridad de esta playa reside en que existe exclusivamente durante estos tres meses, ya que la marea la sepulta durante el resto del año.

El Vincci Buenavista Golf Spa ha sido construido en los terrenos de una antigua plantación platanera, propiedad de un desaparecido aristócrata local (cerca de las instalaciones hoteleras se encuentran la abandonada casa del noble y el mausoleo familiar). Mientras se pasea por los frondosos y cuidados jardines del hotel, los plátanos aún ofrecen al paseante su sabroso fruto. La oferta para los huéspedes es de primera calidad: dos piscinas climatizadas todo el año, completo Spa, variada oferta de restauración, servicio solícito y cercano... y, sin embargo, la principal virtud del Buenavista es su entorno. Un destino ideal para recobrar la armonía perdida en la gran ciudad.

No obstante, tranquilidad no es sinónimo de inactividad. Los amantes del senderismo disponen de numerosas rutas para descubrir el variado paisaje local. La riqueza natural de la zona queda patente en el hecho de que el 66 por ciento del territorio de la comarca está protegido mediante la Ley de Espacios Naturales de Canarias. El más popular de estos parajes es el Parque Rural de Teno, que impresiona por sus profundos barrancos y por sus acantilados marinos. Además, el turista encontrará pequeñas poblaciones que, debido a su aislamiento, mantienen vivas tradiciones ya abandonadas en el resto de comarcas de la isla.

El golf es otra de las actividades estrella de la comarca gracias al magnífico campo de Buenavista, un recorrido de 18 hoyos diseñado por Severiano Ballesteros. Es difícil encontrar un campo junto al mar como éste. La cercanía es tal, que no resulta extraño que más de una bola acabe en el fondo marino. A esto hay que añadir la presencia habitual de viento, lo que convierte cada partido en diferente. Obviamente, la autoría de Ballesteros es un acicate para los aficionados. La firma del popular golfista cántabro se encuentra en el green del hoyo 10.

La población más importante de Isla Baja es Garachico. La personalidad de esta encantadora villa está marcada por la erupción del volcán Trevejo, que el 5 de mayo de 1706 sepultó por completo la localidad tinerfeña. En aquella época, Garachico era el centro económico más importante de la isla, con un próspero puerto que distribuía vino y azúcar por todo el mundo. A pesar de que nunca recobró aquel esplendor, la localidad se ha sobrepuesto a este giro del destino y hoy es una encantadora muestra de la arquitectura popular canaria. No obstante, el recuerdo de la capacidad destructora del Trevejo regresa, cada cinco años, durante las Fiestas Lustrales, que tendrán su próxima cita en el año 2015. Para conmemorar aquel suceso, los garachiquenses llevan a cabo festejos como Los Fuegos del Risco, un desfile de carrozas con flores de papel y diversos actos religiosos en honor del Santísimo Cristo de la Misericordia.

En pleno centro histórico se encuentra el hotel San Roque, un sorprendente alojamiento de únicamente veinte habitaciones que ocupa una casa señorial del siglo XVIII. El propietario original era descendiente del banquero genovés Cristóbal da Ponte, prestamista de los monarcas españoles que obtuvo por sus servicios abundantes terrenos. La peculiaridad, y el acierto, de los actuales dueños ha sido combinar elementos arquitectónicos tradicionales con muebles diseñados por miembros de La Bauhaus (Le Corbusier, Frederick Kiesler, Harry Bertoia, Pierre Chareau, G.T. Rietveld...). Este elegante alojamiento de cuatro estrellas pretende que el huésped disponga de todas las comodidades posibles. Un dato que certifica que no se trata de un farol: para veinte habitaciones hay veinte empleados.

Otros dos alojamientos de Garachico que merecen atención son el Gara Hotel y La Quinta Roja. El primero es un hospitalario hotel rural, abierto hace apenas un año, situado frente al castillo de San Miguel (siglo XVI) y a escasos metros de las conocidas piscinas naturales de El Caletón. Esta curiosa zona de baño del paseo marítimo se formó cuando la lava volcánica dejó su caprichosa impronta en la costa. Los recovecos formados se llenan de agua marina con la acción de las mareas y así dan origen a estas peculiares piscinas naturales. La Quinta Roja, sita en la céntrica Glorieta de San Francisco, es un pequeño hotel de tres estrellas repleto de personalidad. Esta edificación de los siglos XVI y XVII perteneció a la familia del Marqués de la Quinta Roja, que la utilizó como residencia de invierno. Las paredes de este alojamiento esconden alguna historia misteriosa que, si se insiste suficientemente, los propietarios estarán encantados de revelar.

Otro de los aspectos menos conocidos de la comarca, y quizás de todo Tenerife, es su rica gastronomía. Todos los años después de la vendimia, abren, fundamentalmente en el norte de la isla, los guachinches. Estos establecimientos improvisados tienen como finalidad dar salida a las pequeñas cosechas de los vinicultores locales. Pero, además, ofrecen sabrosos platos de comida tradicional: garbanzos con costillas, conejo con salmorejo (nada que ver con el salmorejo andaluz), papas con mojo, carne de fiesta, churros de pescado... todo ello acompañado de vinos de la zona. El aficionado al buen yantar debe tener en cuenta que los guachinches sólo abren unos meses al año. Preguntar a los locales suele ser una buena fórmula para asegurarse un buen plato de comida.

Al hablar de gastronomía tinerfeña no se debe olvidar el pescado. La riqueza del Atlántico nutre a los cocineros de abundante materia prima. Cherne, corvina, bocinegro, sama, vieja... Al horno o a la espalda. Pero, eso sí, siempre acompañados de papas. Resulta curiosa la procedencia de la variedad conocida como quinegua. Este término es una deformación del nombre de la compañía británica que comerciaba antiguamente con patatas en Canarias. Y por el milagro de la lengua, lo que empezó siendo patatas King Edward se ha convertido en papas quinegua.

A pesar de todos estos encantos, la comarca de Daute-Isla Baja aún permanece en secreto. Sus virtudes son muchas: cultura, gastronomía, naturaleza, tranquilidad... Pero, no obstante, aún sigue en un segundo plano, esperando a ser descubierta. Manuel Azaña decía que en España la mejor manera de guardar un secreto era escribir un libro. Ojalá no sea aplicable a los reportajes.