Ni Miravet ni Siurana: el pequeño pueblo de Tarragona en el que puedes comer en un castillo templario

Celebramos que Cataluña ha sido nombrada Región Mundial de la Gastronomía 2025 para descubrir un pequeño pueblo en el que comer y beber se convierte en un placer hedonista.

Un castillo templario es el escenario perfecto para disfrutar de la Región Mundial de la Gastronomía 2025.
Un castillo templario es el escenario perfecto para disfrutar de la Región Mundial de la Gastronomía 2025. / D.R.

Visitar cualquier pueblo de Tarragona siempre es un buen plan, desde el más pequeño hasta el que alberga un monasterio cisterciense declarado Patrimonio de la Humanidad de España. Y hoy, de entre todos ellos, nos quedamos con El Rourell, situado en la comarca del Alto Campo.

A tan solo 8 kilómetros de Valls llegamos a este municipio que vamos a descubrir poco a poco. Arrancamos en el campo para conocer Majols Natura, uno de los mayores productores de calçots. Este vegetal cuenta con Indicación Geográfica Protegida (IGP) y se cultiva tan solo en cuatro comarcas (Alt Camp, Baix Camp, Tarragonès y Baix Penedès).

Majols Natura es uno de los mayores productores de calçots de Cataluña.

Majols Natura es uno de los mayores productores de calçots de Cataluña.

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Calçotada en un castillo templario

Cualquier conocedor de la gastronomía española sabe que la calçotada supone todo un símbolo de identidad y constituye una de las tradiciones culinarias ligada a la tierra más emblemáticas de Cataluña. No es una comida, sino una auténtica celebración en torno a este manjar asado a la brasa y remojado en salvitxada, una salsa similar al romescu.

Los calçots ya están listos para recoger; de hecho, quedan pocas semanas para que acabe la temporada. Marcel, de Majols Natura, nos cuenta que ellos los preparan y venden en paquetes de 50 unidades, limpios y listos para asar. Para prepararlos según manda la tradición, estos se deben traspasar con un alambre y poner sobre leña de sarmiento, que dotará a esta cebolla tierna un sabor ahumado muy característico.

Calçots a la brasa de sarmiento.

Calçots a la brasa de sarmiento.

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Conocer el punto exacto de cocción de cada calçot es todo un arte, y como en Majols Natura lo saben, también preparan calçots asados artesanalmente con fuego de sarmientos en una enorme parrilla. Se sirven envueltos en papel (de periódico, como manda la tradición) y en una caja cerrada para conservar todo el calor y aroma. De esta manera, llega a casa listo para llevar a la mesa. 

En El Rourell el viajero va a poder comer este vegetal en un espacio único, el castillo templario de los marqueses de Vallgornera, también conocido como el Fortí del Rourell. Una fortaleza que ha sido declarada Bien de Interés Cultural y que nos permitirá disfrutar de un festín al más puro estilo medieval.

Bienvenidos al castillo templario de El Rourell.

Bienvenidos al castillo templario de El Rourell.

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Vermú y visita al castillo de El Rourell

Ignasi del Batlle, hijo de los Marqueses de Vallgornera, actuales dueños del castillo, nos guía por las dependencias del fortí y nos cuenta alguna que otra anécdota. Vivió solo en tamaña construcción durante algunos años y ahora quiere que cualquiera que se anime a visitar El Rourell pueda disfrutar de esta joya. Se puede empezar la visita degustando, cómo no, un buen vermú en el patio de la alcazaba. El de Casa Mariol (en sus variedades negro y blanco) está exquisito y supone una apuesta firme por la agricultura sostenible, y el cuidado y protección del paisaje.

Este vermú, elaborado por la bodega familiar Celler Mariol es perfecto para degustar a cualquier hora del día, aunque lo cierto es que a la hora del aperitivo sigue siendo el rey. Y ya que estamos con algo de gusa, también nos vamos a llevar a la boca unas avellanas.

La trencadora permite separar la cáscara del grano de la avellana.

La trencadora permite separar la cáscara del grano de la avellana.

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Negreta: las avellanas más dulzonas

En La Trencadora, también situada en Rourell, la familia Basora se dedica al cultivo de avellanos y a la comercialización de frutos secos desde 1920. Los hermanos Pep y Toni nos cuentan la evolución del negocio. Su bisabuelo, con solo 16 años, iba en carro hasta Reus a vender las avellanas en el mercado de los lunes.

Unos cuantos años más tarde, en 1932, Salvador Baldrich, fabricó y patentó un conjunto de maquinaria para separar la cáscara del grano de la avellana. Y La Trencadora tomó un nuevo rumbo que los ha llevado a procesar todo el producto para su posterior venta. La avellana ‘negreta’, una de las variedades autóctonas, es la estrella gracias a su sabor dulzón, pero es solo una de las múltiples variedades que ofrecen. Se pueden adquirir tostadas, en crudo o sin pelar, pero también venden una crema de cacao y avellanas que volverá loco a cualquier amante del dulce.

El Fortí pertenece a los Marqueses de Vallgornera, pero cualquiera puede visitarlo.

El Fortí pertenece a los Marqueses de Vallgornera, pero cualquiera puede visitarlo.

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Y ahora, por fin, volvemos a entrar en las dependencias del castillo templario para disfrutar de una de las últimas calçotadas de la temporada. Un amplio salón nos da la bienvenida, con mesas dispuestas a los lados, pero sin sillas. Y es que los calçots se deben comer de pie y con un buen babero para no mancharnos demasiado. En el Fortí del Rourrel se sirven una media de 5.000 por semana. Y, aunque parezcan muchos, lejos quedan de las toneladas que se sirven en otros restaurantes de la zona que han industrializado la experiencia.

Una vez concluida la calçotada es momento de abandonar el castillo y cruzar la plaza hasta llegar a la sala Els Nenúfars, donde continuar con el festín a base de costillas de cordero, longaniza del Rourell, butifarra negra, judías de El Ganxet, alcachofas, tomate y patatas al caliu con all y oli. La nota dulce viene de la mano de una crema catalana casera y dados caramelizados de naranja.

Disfruta de un auténtico banquete medieval en El Rourell.

Disfruta de un auténtico banquete medieval en El Rourell.

/ D.R.

En definitiva, si eres un viajero foodie y quieres comprobar de primera mano los motivos que le han valido a Cataluña para ser nombrada Región Mundial de la Gastronomía 2025, deberías visitar este pequeño pueblo de Tarragona en el que podrás comer en un auténtico castillo templario.

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