La poza natural de Teruel a la que tienes que ir este verano: entre cascadas, con un bosque encantado y perfecta para ir con niños
Este es uno de los paraísos naturales más bonitos, desconocidos y refrescantes de todo Teruel.

El verano es la época perfecta para encontrar paraísos naturales donde la temperatura desciende unos cuantos grados. Respirar aire fresco, refrescarse en unas pozas naturales o relajarse bajo la sombra de un árbol es un placer que no siempre puede cumplirse. Pero en España tenemos la suerte de contar con paisajes de interior que quitan el aliento, como este de Teruel.
El turismo veraniego de Aragón suele centrarse en estas zonas cercanas al agua, por lo que es altamente probable que en algunas haya incluso masificación. El Pozo Navarro huye de todo eso, pues todavía conserva un aire íntimo gracias a la escasa concurrencia de la zona. Es muy accesible a pie, por lo que va ganando visitantes con cada verano que pasa. Aun así, está lejos de presenciar aglomeraciones.
Sus aguas provienen del río Paulejas y a él se puede llegar desde el municipio de Linares de Mora. Desde allí parte un sendero señalizado que pasa junto a la ermita de Loreto. Recorriendo este camino pasamos por un bosque que parece sacado de un cuento de hadas. El entorno, ubicado dentro del Maestrazgo-Sierra de Gúdar, está rodeado de un denso pinar que cuenta con ejemplares como el pino laricio, quejigos, sabinas o sauces.
Un paraíso para disfrutar en familia
También se puede tomar un desvío hacia el Pino Obrado, un árbol de 20 metros de altura catalogado como singular por el Gobierno de Aragón. El sendero se extiende por algo más de tres kilómetros y un desnivel muy moderado, por lo que es apta para todo tipo de personas, también para niños y personas con movilidad reducida. La ruta finaliza en esta piscina natural rodeada de piedrasy con un coqueto salto de agua.
Una vez alcanzamos la poza nos topamos con aguas transparentes, tranquilas y de poca profundidad, por lo que se torna en un lugar excelente para el baño. Los más pequeños también pueden disfrutar de esta maravilla natural, olvidándose del calor extremo que hace en otros puntos de la Península Ibérica. Es un lugar donde se puede llevar algo de comida para pasar el día, pero eso sí, recogiendo todo lo que ensuciemos cuando nos vayamos.
Qué ver en el entorno de la poza más desconocida de Teruel
En el entorno hay otros saltos de agua como la Cascada del Molinete, que se encuentra junto a un antiguo molino de harina en ruinas; o la Cascada del Arquero, ubicada entre los términos municipales de Linares y Puertomingalvo. Muy cerca está también la cueva Escobón-Mina, junto al Pino del Escobón -el árbol monumental más conocido de la sierra de Gúdar-, que empezó a explotarse en el siglo XIX y se convirtió en la primera de la zona en ser trabajada.
Los amantes de la espeleología encuentran aquí un auténtico paraíso gracias a la sima de la Cespedosa, que cuenta con un recorrido total de 232 metros. Pero uno de los puntos más emblemáticos de Linares de Mora es la Cueva Mona. Se puede alcanzar desde la carretera por una pista a la Fuente el Bartolo en un paseo de cinco minutos. O también desde el pueblo bajando hasta la ermita de Loreto y siguiendo un sendero fluvial que aparece junto a ella y que tarda en recorrerse una media hora.
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