La playa más pequeña del mundo está en España: mide 40 metros y está rodeada de acantilados
Aunque no es una playa propiamente dicha, este capricho de la naturaleza se considera uno de los lugares más bonitos del mundo.

El verano es para disfrutar, desconectar del ritmo frenético del día a día, descubrir destinos maravillosos... Si bien muchos viajeros deciden abandonar su país durante las vacaciones en busca de las playas más paradisíacas, los que se quedan no pueden llegar a imaginar la variedad de paisajes que pueden llegar a descubrir. Algunos de ellos son secretos tan bien guardados que poca gente los conoce y no se masifican tanto como otros lugares ultraconocidos por todos.
En España también hay playas que parecen sacadas del mismísimo edén. Hay costas muy largas, como la de Almonte-Doñana, la playa más larga de España con 28 kilómetros de extensión, que ni de lejos se acerca a la que ostenta el récord mundial: la Praia do Cassino en Brasil con 254 kilómetros de longitud. En el extremo contrario la Península Ibérica gana a cualquier otro lugar con la playa más pequeña que mide poco más de 40 metros aunque es de las mejores del país.
Así es la playa más pequeña del mundo
Para conocerla viajamos de una punta a otra, desde Huelva con la más grande hasta Asturias con la más diminuta. Esta pequeña masa de agua está ubicada entre las localidades de Llanes y Ribadesella y dar con ella es como seguir un mapa pirata del tesoro. Se llama Gulpiyuri y su belleza natural es asombrosa. Aunque se considere una playa, realmente no lo es. Podría describirse como un antojo de la naturaleza: el mar se cuela por un agujero hasta darle esta forma.

Está situada a unos cien metros del mar, por lo que se considera una playa de interior sin salida al mar y que queda totalmente oculta cuando sube la marea. Está conectada con el mar Cantábrico a través de cuevas sumergidas por las que fluye el agua. Gulpiyuri lleva formándose miles de años gracias a la erosión de la roca caliza que predomina en esta zona. El agua y el viento han creado una media luna o anfiteatro natural rodeado de acantilados, una formación geológica conocida como dolina.

El baño aquí está permitido, aunque teniendo en cuenta que el agua suele estar muy fría, como la del Cantábrico. Su transparencia es tal que recuerda a un ibón pirenaico y tiene profundidad variable pero segura. Es un auténtico paraíso tanto para los amantes de la playa, como para los apasionados de los fantásticos entornos asturianos. Además, los 'bufones' nos sorprenderán dejándonos escuchar el bufido del mar a través de los túneles de las rocas erosionadas.
Descubriendo el entorno
Después de explorar la curiosa pero pequeña zona, hay mucho más por descubrir en el entorno. Muy próximos a Gulpiyuri se ubican los bufones de Pría, una versión a lo grande de un espectáculo natural que lanza el agua como si de cascadas a la inversa se tratara. Hay varias rutas de senderismo en el entorno, como la que conecta con la playa de San Antolín, mucho más amplia, de arena blanca y fina y con fuerte oleaje.

También pueden visitarse las localidades cercanas. Ribadesella es uno de los destinos más populares de Asturias, a tan solo 20 minutos de la playa más pequeña del mundo. Allí destacan tanto su colorido casco histórico como su naturaleza, con la cueva del Tito Bustillo, la Cuevona y el río Sella a la cabeza. En sentido contrario se encuentra Llanes, con algunas de las playas más espectaculares del principado. Sea como fuere, en un plan por Asturias, no puede faltar una visita a Gulpiyuri.
Síguele la pista
Lo último
