La playa de España en la que puedes nadar con tortugas: un secreto a voces en el que sentir que estás en Bali
El paraíso de las tortugas también está en España y todavía es un secreto para muchos

Quienes han vivido la experiencia de nadar con tortugas saben que es algo inolvidable. Algunos incluso la califican de terapéutica y, sobre todo, enriquecedora. Sentir tan cerca el fondo marino es sanador para la especie humana, que convierte la curiosidad en asombro en cuanto una de las tortugas pasa a su lado. Sumergirse y dejar de escuchar los ruidos terrestres es algo muy placentero que permite descubrir un mundo nuevo que nunca deja de sorprender.
Aunque no se considera una actividad peligrosa, hay que tomar algunas precauciones como mantener una cierta distancia, no tocarlas, evitar hacer movimientos bruscos, respetar su hábitat, no alimentarlas o no bloquear su camino. Es una vivencia que puede llevarse a cabo en distintas partes del mundo como en Bali, Australia, Maldivas, Galápagos o Fiji. Pero también hay lugares de España en los que es posible y, además, son secretos para la mayoría.
El secreto mejor guardado de Tenerife
La Península Ibérica está repleta de paraísos que parecen sacados de otro planeta, pero esta vez es necesario viajar hasta el archipiélago canario para toparnos con el mismísimo edén oceánico. Su biodiversidad marina es muy rica, con más de 600 especies de cetáceos, peces y otros invertebrados. Uno de los motivos por los que esto es así es su origen volcánico, que contribuye a la diversidad de hábitats y especies. Es por ello que Tenerife alberga una playa secreta llena de tortugas.
Sus playas han pasado a estar muy masificadas en los últimos años, pero todavía quedan algunos reductos de calma y mucha tranquilidad en zonas inexploradas. Al sur de la isla, concretamente en el municipio de Adeje, encontramos El Puertito de Armeñime -también conocido como Puertito de Adeje-. Se trata de un rincón costero con unos tres kilómetros de extensión y aguas cristalinas en las que habitan tortugas marinas acostumbradas a la presencia humana.

Esta coqueta y curiosa playa presenta forma de media luna y está rodeada por unas pocas casas que conforman una especie de pueblo de unas veinte familias. Sin embargo, la mayoría de sus habitantes utilizan estas construcciones como segundas viviendas. Cada una tiene su esencia, pero hay una que destaca por su intenso color, por estar construida justo debajo de una roca y por estar a medio camino entre un barco, una casa y una cueva.

La inmersión y los alrededores en El Puertito
Durante el camino hasta llegar a la playa, es común vislumbrar tiendas de campaña y autocaravanas, pero se debe saber que no está permitido acampar en la zona, aunque tradicionalmente sea un lugar donde se vivía en las cuevas de las laderas de las montañas. Antes de bajar al destino principal, se puede hacer una parada en la Ermita de la Virgen del Carmen, patrona de los marineros y la gente del mar y una imagen muy venerada en Adeje y sus alrededores.

La inmersión resulta muy sencilla, de entre seis y quince metros, y puede hacerse desde una embarcación o desde la playa de El Puertito. También puede elegirse la opción del esnórquel, actividad apta para realizar en familia. Desde la web de Turismo de las islas Canarias advierten de que hay que tener cuidado con las embarcaciones turísticas, que pueden evitarse yendo a primera hora del día. Después de esta singular experiencia, podemos continuar hacia otra playa.

A unos 800 metros, siguiendo la pasarela sobre El Puertito y sus casas, nos encontramos con la playa de Diego Hernández, un lugar paradisíaco y también poco concurrido. A pesar de ser una zona donde los turistas brillan por su ausencia, muchas de las tortugas han acabado desapareciendo por las actividades ilegales de pesca y la escasa conservación de la especie. Aun así, merece la pena desplazarse hasta allí para sumergirse en este impresionante fondo marino.
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