¿Aún no tienes planes con los peques de la casa? Te proponemos 4 pueblos ideales para explorar con niños

Cuajados de castillos y fortalezas; molinos de viento y murallas; museos especiales, y plazas recónditas y divertidas, son pueblos para vivir una aventura. Son visitas y excursiones fáciles de organizar, y que además, unen cultura e historia, con naturaleza y libertad. Les fascinará.

Irene González
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Son espacios donde las calles no están llenas de coches, donde aún se puede corretear sin peligro, y donde hay mucho que explorar. Son todo un planazo para Semana Santa, una sorprendente alternativa al destino únicamente playero, que los pequeños vivirán como una gran aventura. Son entornos originales y diferentes donde podrán vivir la historia de forma divertida, e incluso, bañarse al lado de una ciudad romana, con fábrica incluida.

El gaditano pueblo de Bolonia, es todo un planazo por descubrir, sobre todo, por su inmensa playa. En ella destaca una enorme duna que se puede escalar calculando un par de horas entre subida y bajada. 

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Tras la actividad, buscar conchas para relajarse antes de visitar las ruinas de Baelo del siglo II a.C., será una buena idea. A pie de playa se alza este sensacional y desconocido asentamiento romano, tan importante durante el imperio porque era una potente base de operaciones en el comercio con el norte de África, como en la actualidad, por su perfecto estado de conservación. Aunque poco conocido, es Monumento Histórico Nacional. 

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Y conserva una de las mejores muestras del urbanismo romano que se conocen en el mundo. El foro, las calles, casas, el teatro, la necrópolis, y hasta una fábrica de garum, lo que para los romanos podría ser nuestro ketchup, con salida directa al mar para exportar a todo el Imperio. El museo es muy atractivo, porque se contextualizan en el entorno geográfico en que se halla Baelo Claudia, y además, es gratis. La playa, que forma una ensenada, es perfecta para deleitarse en sus chiringuitos con el irresistible, para los pequeños, pescaito frito, puntillitas, o calamares.

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Belmonte se podría definir como el mejor Parque Temático al aire libre, en plena libertad, y sin el inconveniente de que los niños se extravíen. Esta villa de la provincia de Cuenca tiene el encanto que le otorga su increíble castillo, casi el mejor conservado de España. Además, cuenta con murallas, una colegiata, casas señoriales, molinos, y palacios. Es tierra de grandes nombres de nuestra literatura, como Fray Luis de León, don Juan Manuel, y Jorge Manrique, e incluso una emperatriz, Eugenia de Montijo. 

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El edificio señorial más antiguo es el Palacio de Don Juan Manuel, construido en 1 324, y con un magnífico claustro en su interior. Hoy es un en hotel con spa, restaurante y una vistas de infarto, que se puede visitar, y disfrutar de su sensacional terraza aunque no se esté alojado. Muy cerca del palacio está la impresionante Colegiata de San Bartolomé, y varias ermitas, conventos, y plazas y fuentes de otros siglos.

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Belmonte estuvo amurallada, así que para poder entrar a través de sus puertas, todas diferentes, se pagaba un impuesto, el portazgo. Donde disfrutarán como guerreros entre torneos y mazmorras, es en su castillo. Posee un magnífico exterior, y por dentro es una maravilla, perfectamente conservada, que hay que visitar sin falta. Durante su historia medieval y hasta los Reyes Católicos, Belmonte formó parte del señorío de Villena, cuyos marqueses habitaron el castillo.

Al cruzar su puerta, está el patio de armas, un pozo, la taberna donde tomar un tentempié, la tienda, la armería y los accesos hacia las torres. Tiene muebles de época, armas, y resulta muy entretenida la explicación de cómo vivían las gentes que lo habitaron, donde hay, incluso, una mazmorra. Tras su época medieval, Eugenia de Montijo, emperatriz de Francia por su matrimonio con Napoleón III, lo transformo en el XIX en un palacio. En determinadas fechas hacen divertidas visitas teatralizadas, y exhibiciones de cetrería.

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Orbaneja del Castillo, en la frontera de Burgos con Cantabria, es un pequeño pueblo colgado entre rocas erosionadas por el viento y por el agua, y cuajado de cuevas y grutas. La monumental corriente de agua que nace en la zona superior del pueblo, y que se precipita cuesta abajo hasta llegar al Ebro, se origina por las capas de agua freática que se filtran horadando las rocas, y que vuelven a surgir en forma de manantiales.

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En la carretera, antes de subir hacia el centro del pueblo, a la izquierda del coqueto puente, hay innumerables pozas de agua turquesa, casi cristalina. Y a la derecha se contempla uno de los espectáculos más exclusivos de la naturaleza. Entre las casas construidas en pendiente se desploma una monumental y estruendosa cascada, envuelta en espuma, y vapores de agua. En primavera es cuando se disfruta en todo su esplendor. 

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La medieval Orbaneja, que es Conjunto Histórico, tiene pocas calles, y a penas 50 habitantes censados. En el centro del pueblo se abre una plaza surcada por la corriente de agua canalizada que se puede atravesar por una pasarela, para recorrer sus calles llenas de encanto, donde es una gozada pasear. Hay algunas tiendas de recuerdos, bares y restaurantes, donde disfrutar de una excelente comida en un paisaje original y diferente.

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Colombres que es Pueblo Ejemplar de Asturias en el marco de los Premios Princesa de Asturias, es uno de los mejores planes para envolver naturaleza con la singularidad de sus casonas de indianos y su historia. En Asturias hay muchas casas de indianos, pero en Colombres este fenómeno se representa de una manera especial, tanto en cantidad, como en conservación, y un buen ejemplo es la Fundación Archivo de Indianos, y el Museo de la Emigración.

Es una mágica mansión indiana, Villa Guadalupe, construida por Noriega, que emigrado a México, nunca llegó a ocuparla. Se lo pasaran pipa explorando todos los rincones de la Ruta de las Casas de Indianos. Y a tan solo 5 kilómetros de Colombres, la aventura sigue en la Cueva del Pindal. Su entrada sobre el mar y sus representaciones de caballos, bisontes, peces y un mamut, les hará sentirse grandes exploradores.