¿Aún no has planeado el puente de diciembre? Cinco escapadas de última hora

Redescubre ciudades como Bilbao o adéntrate en la naturaleza del corazón de los Pirineos

Noelia Ferreiro
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Foto: marisa Arregui / ISTOCK

Entre el fin del verano y el comienzo de la Navidad, hay un deseado respiro que llega con el Puente de la Inmaculada y que, si el calendario lo permite, ofrece muchas posibilidades. Este año los días son favorables, así que aquí van unas cuantas excursiones, cercanas, sencillas y asequibles para estas mini-vacaciones de invierno:

1. Beber vino (y mucho más) en Ribera del Duero

Concluida la vendimia, las bodegas están en su temporada óptima para ofrecer interesantes y divertidas experiencias, además de la de beber vino. Es tiempo de hacer enoturismo y qué mejor que en una de las denominaciones de origen más prestigiosas de nuestra geografía: la de Ribera del Duero, que engloba hasta cuatro provincias (Valladolid, Burgos, Segovia y Soria), a lo largo de una franja de 115 kilómetros que une a más de cien pueblos.

Viñedo en la Ribera del Duuero | David Andres Gurierrez / ISTOCK

Aquí donde hay unas 300 bodegas que brindan curiosas experiencias adicionales a su visita, también hay una gastronomía deliciosa que tiene en el lechazo (alimentado con la leche materna de la oveja churra y asado en horno de leña) su seña de identidad. Aranda de Duero es, tal vez, la meca de este manjar que, además de en sus famosos asadores, lo puedes degustar (en versiones más contemporáneas) en restaurantes como Cumpanis y Aitana.

2. Gastar las suelas en Ordesa y Monte Perdido

Dos cañones, una garganta, dos valles glaciares, hermosas masas forestales, impresionantes murallas de calizas y una cumbre majestuosa, la del Monte Perdido (3.355 metros), que es el eje vertebrador de este territorio del norte de la provincia de Huesca. Hablamos, claro, del ya centenario parque nacional de Ordesa y Monte Perdido, una perita en dulce para los amantes del senderismo, ya que en él se encuentra todo cuanto uno le pide a la naturaleza.

Ordesa y Monte Perdido | RFarrarons / ISTOCK

Un paisaje espectacular en el corazón de los Pirineos, en el que se siente la grandeza de las montañas mientras que la presencia humana queda reducida a una mera anécdota. Alrededor de 380 kilómetros de senderos señalizados permiten admirar, en todo su esplendor, la biodiversidad única que se esconde en estos parajes.

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3. Redescubrir Bilbao

Por muchas veces que se visite, siempre hay algo nuevo que conocer. Aunque uno crea haber visitado todos sus atractivos (presididos, cómo no, por el icónico Guggenheim) hay en esta ciudad dinámica y cosmopolita una capacidad de sorpresa que no siempre exploran los viajeros. Por eso merece la pena dedicarle estos días de puente para conocerla en profundidad. Y para hacer ciertos planes tan interesantes como sencillos. Entre ellos, subir en el funicular de Artxanda, curiosear por el Mercado de la Ribera, descubrir el Azkuna Zentroa y hacer una ruta por su premiada arquitectura o, atención a los futboleros, visitar el estadio de San Mamés, que ofrece un recorrido fantástico por la historia del famoso club.

Vistas de Bilbao | MarioGuti / ISTOCK

Todo esto se puede complementar con una gastronomía insuperable que va desde los imprescindibles pintxos bilbaínos hasta reconocidos templos de la sabiduría culinaria como es el mítico Zortzico.

4. Perderse en el Bosque de Fragas del Eume

Algo tan fácil como deambular por la espesura de un bosque, aspirando todos sus aromas, puede tener un efecto realmente reconfortante. Sobre todo si se trata del bosque atlántico de ribera mejor conservado de Europa, que puede ser una opción estupenda en estos días para quienes amen la naturaleza.  Porque lo que encontramos en este parque natural de La Coruña es una explosión de robles, chopos, fresnos, castaños, abedules… Y este paisaje brinda paseos a pie difíciles de olvidar.

Bosque de las Fragas del Eume | PEDRE / ISTOCK

Quienes se aventuren a explorar sus entrañas, encontrarán el mágico Monasterio de Caaveiro, con más de diez siglos de historia. Y justo aquí reconocerán la famosa imagen que cautivó al mismísimo Lord Byron, enamorado de este rincón gallego.

5. De tapas baratas por Cáceres

Ya se sabe que visitar esta ciudad extremeña que, desde 1986, es Patrimonio de la Humanidad, supone hacer un viaje en el tiempo por una tierra pródiga en conquistadores donde cada piedra tiene algo que contar. Por eso es una delicia perderse por su casco histórico, que se cuenta entre los mejor conservados del mundo, y detenerse en su centro neurálgico, la Plaza Mayor, que es el lugar donde todo pasa desde tiempo inmemorial.

Cáceres | javarman3 / ISTOCK

Lo que tal vez no se sepa es que este maravilloso destino extremeño figura, según un estudio, entre las cinco ciudades más baratas del país. ¿Y qué mejor manera que pasar un puente degustando buenas migas, excelentes chacinas y platos típicos como la chanfaina o el zorongollo?