La piscina natural más bonita del mundo está en Cantabria, nadie la conoce y es perfecta para Semana Santa
Este enclave de la Costa Quebrada, entre los municipios de Piélagos y Santa Cruz de Bezana se encuentra escondida entre imponentes acantilados un enclave secreto, un remanso de aguas tranquilas entre el oleaje que te dejará sin aliento.

Las playas del norte son conocidas por sus aguas frías y salvajes, fuertes vientos y un clima que, caprichosamente, deja algunos días de buen tiempo para disfrutar de unas horas de sol y un baño en el mar. Es esta la costa favorita de los surfistas, que aprovechan el oleaje y la bravura del cantábrico para aprender a manejarse con la tabla y donde muchos turistas descubren que España no es un destino de sol y playa, sino muchos a la vez.
A lo largo de la Costa Quebrada, un conjunto natural considerado como Geoparque Mundial, se encuentra una de las pocas excepciones a la regla. Donde el agua queda protegida de las inclemencias del mar y permite disfrutarlo de una forma diferente. En concreto, es en la playa de Arnía, entre sus acantilados, donde algunas calas se abren al océano para que los bañistas pasen el día, si la marea lo permite. En precisamente en bajamar cuando un lugar cercano a la playa de las Arenillas muestra este tesoro oculto que tienes que visitar.
La playa oculta perfecta para Semana Santa
A pocos kilómetros de Islares existe un destino muy cotizado entre los habitantes de la zona, por ser uno de los mejores para relajarse en la playa. Rodeando casi por completo por una pared natural, la cala de la playa de las arenillas cuenta con un estrecho pasadizo por el que sube y baja la marea y una decena de metros en donde dejar la toalla. No es precisamente un lugar escondido, ni secreto. Las docenas de coches aparcados en hileras y amontonados en el parking, enfrente del restaurante Café la Cuca, harán que sea imposible de encontrar en los meses de verano.
Sin embargo, todo cambia en el mes de abril. Con un tiempo decente y las decenas de turistas nacionales viajando a sus pueblos para pasar la Semana Santa con sus familias, la playa de Arnía adquiere un aspecto más tranquilo y sereno, propio del Cantábrico.
Por su parte, los más avezados quizá querrán probar suerte haciendo carretera a lo largo de la Costa Quebrada, en busca de las pequeñas calas que solo son visibles un puñado de días al mes, cuando el nivel del agua lo permite, aunque corran el riesgo de tener que hacer el camino de vuelta para clavar la sombrilla en la piscina natural.
Qué ver en los alrededores
Siguiendo la carretera hacia el este, encontraremos pueblos como Allendelagua, Cerdigo y la ya mencionada Islares, pero veremos que una buena parte del tráfico continúa hacia delante. Eso es porque a 10 minutos en coche se encuentra la irresistible villa cantábrica de Casco Urdiales, un enclave conocido por acumular la mayor cantidad de bienes de interés cultural de toda la provincia. Un buen lugar para parar a comer, en especial por la frescura de sus productos y sus precios nada disparados en lugares especializados en marisco como La Arboreda o si estás mirando más el precio, los pinchos y platos de La Fuente.

Si el tiempo acompaña, un paseo por el Parque Amestoy es la mejor forma de bajar la comida, situado entre el paso marítimo y el puerto desde donde disfrutar de las vistas y el paso tranquilo a medida que pasas enfrente de los edificios más elegantes de la localidad. El Palacio Ocharán, al final del paseo marítimo se encuentra un ejemplo de mansión de principios de siglo que puedes visitar a través de un tour guiado, organizado por el ayuntamiento y de paso que vas a inscribirte, tomarte algo en una de las terrazas de su plaza mayor.
Puede ser muy típico cruzar el Puente Medieval, un monumento que podrás encontrar al salir de la plaza, en frente de la estatua del remero, pero es una de las curiosidades más típicas de la villa que además es el único camino que une el Castillo de Santa Ana y la Iglesia de Santa María con el de la pequeña ermita de Santa Ana.
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