Pequeños hoteles con encanto de Costa Brava

Para proteger a su madre de la lujuria del rey Polidectes, Perseo, hijo de Dánae y Zeus, hizo frente a su promesa de decapitar a una de las terribles gorgonas. De las tres conocidas, Esteno, Euríale y Medusa, solo la última era mortal. Estos monstruos tenían el cuello recubierto de escamas de dragón, la mejor de las armaduras, y afilados colmillos de jabalí.

Pablo Fernández
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Foto: Álvaro Arriba

Para proteger a su madre de la lujuria del rey Polidectes, Perseo, hijo de Dánae y Zeus, hizo frente a su promesa de decapitar a una de las terribles gorgonas. De las tres conocidas, Esteno, Euríale y Medusa, solo la última era mortal. Estos monstruos tenían el cuello recubierto de escamas de dragón, la mejor de las armaduras, y afilados colmillos de jabalí. Sus manos eran de bronce y poseían alas de oro para volar. Además, quien osara mirar a los ojos de Medusa quedaría transformado en piedra. Ante tan duro rival, la misión de Perseo parecía imposible. Sin embargo, alcanzó el éxito como todo héroe que se precie: con la ayuda de los dioses. Mientras Atenea sostenía un escudo a modo de espejo, de forma que la mirada de Medusa quedara neutralizada, Perseo se alzó en el aire y rebanó su cuello. Exhausto, se reclinó sobre el agua del mar para refrescarse y limpiar la sangre que había manchado sus ropas. Al entrar en contacto con el agua, la sangre de la bestia quedó petrificada, conservando su color original. Esta sangre petrificada es el coral. Tratándose de mitología griega, parece presumible que esta historia sucediera en el Mar Egeo. No obstante, tampoco es descabellado suponer que el nacimiento del coral tuviera lugar en la Costa Brava, uno de los centros coralíferos más importantes del Mediterráneo. El escritor de Palafrugell Josep Pla (1897-1981) defendía con sorna que más que Costa Brava debería hablarse de Costa del Coral. Durante siglos, los coraleros de Begur dominaron el mercado europeo.

Pero el auge de la pesca intensiva en el siglo XIX puso en peligro los fondos marinos. Hoy, submarinistas de todo el mundo acuden a las Islas Medas, un archipiélago protegido situado a tan solo una milla de L''Estartit, en busca de un inigualable paisaje bajo el mar: arrecifes de coral, praderas de posidonia y variada fauna marina.

El mar es uno de los grandes atractivos de la Costa Brava, pero no el único. Tras el encrespado litoral gerundense, que desde Blanes hasta la frontera francesa recibe el nombre de Costa Brava, se encuentran pequeñas localidades medievales, un importante legado griego y romano, excelentes ejemplos de bosque mediterráneo, los encantadores pueblos del cercano Pirineo y una cultura gastronómica para caerse de espaldas.

Los buceadores que se disponen a conquistar las Medas suelen alojarse en L''Estartit, uno de los centros vacacionales más bulliciosos de la zona. En la populosa calle Santa Anna, los niños rubios de mirada azulada corretean con cucuruchos de helado mientras sus padres preguntan en la farmacia por una crema que calme los escozores de su piel sonrosada. En el número 38 de esta vía peatonal se encuentra Cal Tet, un peculiar alojamiento que forma parte de Petits Grans Hotels de Catalunya, una agrupación que acoge a 40 hoteles con encanto de menos de 15 habitaciones. Aunque la marca se encuentra en toda Cataluña, la provincia de Girona cuenta con más de la mitad de los hoteles que reciben esta denominación. Cal Tet es un buen ejemplo del espíritu de los Petits. Entre la maraña de apartamentos turísticos y tiendas de recuerdos, Cal Tet surge como un verdadero incunable entre una montonera de libros de saldo. Cuando el visitante llegue al número 38 encontrará una marisquería abarrotada de clientes, la mayoría de ellos locales -una buena señal-. A primera vista, no existe ningún rastro del hotel. No conviene inquietarse. En la barra plagada de pintxos, el camarero le indicará dónde está su habitación. Los pisos superiores del edificio acogen 11 habitaciones modernas que aportan la tranquilidad necesaria entre tanto ajetreo.

Otro de los principales centros turísticos de la Costa Brava es la pintoresca villa de Begur. En pleno centro, junto a la Plaza de la Iglesia, resplandece otra joya semioculta. Tras una discreta entrada, el Hotel Classic ofrece seis sorprendentes habitaciones. Maurici, el propietario, ha restaurado este antiguo bar musical con carácter y buen gusto. Varios guiños dan pistas a los visitantes del anterior uso del edificio. La más evidente se encuentra en la habitación 2010, donde una preciosa jukebox Wurlitzer decora la estancia. ¡Qué pena que no funcione!

Ocho calas se encuentran en el término municipal de Begur. Para llegar a la espectacular Sa Tuna hay que atravesar una serpenteante carretera que circula durante tres kilómetros y medio por un frondoso bosque. Las casas del camino dejan entrever el poderío económico de la zona.

A cinco metros de la arena se encuentra Sa Tuna, que cuenta con cinco habitaciones básicas, pero acogedoras, desde las que se escucha el rumor del Mediterráneo. En la planta baja, su interesante restaurante ofrece una carta en la que conviven platos tradicionales con recetas contemporáneas de reminiscencias asiáticas.

En Cosas del mar y de la Costa Brava, Pla cuenta la historia de El minero, un oriundo de Begur que, tras quedar manco por un accidente laboral, se ganó la vida como cazador furtivo, contrabandista, negociante de piñones... Durante la Segunda Guerra Mundial, El Minero fue contratado por un submarino alemán para que les guiara por el litoral gerundense. La misión de los boches consistía en torpedear un convoy aliado que estaba presto a llegar. Como toda buena narración que se precie, la conclusión tiene un sorprendente giro. Para lo que concierne a este reportaje de viajes, tan solo cabe señalar que el momento culminante sucede frente al Faro de Sant Sebastià. Hoy, inactivo, el faro pervive como una curiosidad de otra época.

A escasos metros de este emplazamiento magnífico, un acantilado recortado sobre el mar, se alza un hotel y restaurante que desborda tranquilidad. Con tan solo nueve habitaciones, este alojamiento constituye parada y fonda desde 1900. Los actuales propietarios se hicieron cargo de la gestión hace 10 años y han aportado a su consustancial aire señorial un toque desinhibido. A la hora de reservar conviene saber que tres de las estancias tienen las ventanas directamente sobre el mar. En uno de los laterales del establecimiento se encuentra una ecléctica ermita, los restos de un poblado ibérico y una torre guaita.

Uno de los principales atractivos del Faro de Sant Sebastià es su cocina, hábilmente gobernada por Tony Sáez. Su empeño de adecuar los platos tradicionales al comensal contemporáneo tiene su paradigma en las sabrosas albóndigas de cerdo con calamar, cigala y mejillón. Acertada modernización de los clásicos guisos de mar y montaña. Resulta comprensible que los viajeros permanezcan absolutamente embobados ante el horizonte mediterráneo. A pesar de ello, a veces conviene girar la cabeza y contemplar los secretos que aguardan a nuestras espaldas. Siguiendo la senda de los Petits Grans Hotels destacan dos alojamientos de interior ubicados a no más de 11 kilómetros de las playas. En la preciosa localidad medieval de Peratallada se localiza Papibou, un hotel de siete habitaciones que responde al espíritu moderno, divertido y profesional de sus jóvenes propietarios. El Hotel del Teatre, sito en Regencós, aporta elegancia y exclusividad. El edificio principal ocupa un antiguo teatro del siglo XIX que se ha reconvertido en comedor y que aún mantiene su escenario junto a las mesas.

El moralista francés Nicolas Chamfort (1741-1794) aseguraba que en las grandes cosas, los hombres se muestran como les conviene mostrarse. Pero que era en las pequeñas donde mostraban realmente su esencia. Los Petits Grans Hotels de Catalunya tienen la inusual cualidad de satisfacer ambas premisas. Por un lado son alojamientos modernos, que responden a la perfección a las necesidades de los viajeros más exigentes. Y a la vez ofrecen también un contacto directo con la realidad de la Costa Brava y de sus gentes, más allá de los estereotipos y las visiones apresuradas.