La Pequeña Roma de Cuenca: la ciudad romana que tiene termas, anfiteatro y hasta un circo

A solo una hora de Madrid, es uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del centro de la península, directamente vinculado con Pompeya y Herculano.

Anfiteatro de la pequeña Roma que hay en Cuenca, una antigua ciudad que brilló en tiempos del imperio romano
Anfiteatro de la pequeña Roma que hay en Cuenca, una antigua ciudad que brilló en tiempos del imperio romano / Istock / robertonencini

A poco más de una hora desde Madrid, y a menos de 45 minutos de Cuenca, hay un lugar cuya existencia se remonta a la Edad de Hierro, es decir, muchos siglos antes del surgimiento del imperio romano. Los alrededores apenas han cambiado desde entonces, y la zona (antiguamente) urbanizada, no ha sido sustituida nunca por ninguna otra. Está ahí, resistiendo el paso de los años, y sin embargo, casi nadie la conoce. 

Ruinas romanas en medio de un valle manchego, así es la pequeña Roma que hay cerca de Madrid

Ruinas romanas en medio de un valle manchego, así es la pequeña Roma que hay cerca de Madrid

/ Istock / o:robertonencini

La ciudad romana mejor conservada del centro de España

Se trata de una de las ciudades romanas mejor conservadas de la península, de la meseta central para ser más precisos. Un yacimiento arqueológico monumental, en el que hay referencias de todos los edificios públicos esenciales en la arquitectura romana. 

Un conjunto de ruinas de lo más singular, levantadas a más de 850 metros de altura sobre el nivel del mar, y en muy buen estado (teniendo en cuenta que han pasado casi 3.000 años desde su nacimiento). Eso lo convierte en una de las grandes aproximaciones para entender las características urbanas de la época, no solo en el corazón de la ciudad sino en los alrededores extramuros. 

El cristal más famoso del imperio romano, hecho en Cuenca

El nombre oficial de este lugar es Cabeza del Griego, un cerro situado al sur del municipio manchego de Saelices rico en minerales. De hecho, ese es el motivo de la existencia de esta ciudad, gracias a la abundancia de un mineral en concreto: ‘lapis specularis’. 

Esto es lapis specularis, el mineral que enriqueció este valle de Cuenca durante el imperio romano

Esto es lapis specularis, el mineral de Cuenca que se usaba como cristal para las ventanas durante el imperio romano

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Este yeso cristalizado y translúcido era usado como cristal de ventana para las viviendas más modestas. Su abundancia convirtió a la ciudad de Segobrida en punto comercial estratégico en la península, con cargamentos que salían rumbo al Mediterráneo desde Carthago Nova (actual Cartagena). 

Visto en Pompeya y Herculano

La calidad del lapis specularis recorrió el imperio romano alcanzando fama y prestigio. Tanto, que hasta las ventanas de ciudades icónicas del mundo antiguo como Pompeya y Herculano se fabricaron con ese cristal de Segobriga.

Interior de una villa romana en Pompeya, donde dicen que se usaba el cristal de Cuenca de las minas de Segobriga

Interior de una villa romana en Pompeya, donde dicen que se usaba el cristal de Cuenca de las minas de Segobriga

/ Istock / bloodua

La importancia de Segobriga creció tanto que llegó a convertirse en municipio romano. Y aunque para entonces ya contaba con una estructura urbana amurallada, de trazado ortogonal, templo y hasta termas, fue su incorporación al imperio lo que la convirtió en la ciudad monumental que conocemos hoy. 

Así, a finales del siglo I d.C, con el emperador Augusto a los mandos del imperio, Segobriga ya tenía todo lo que debe tener una ciudad romana de manual: teatro, anfiteatro, nuevas termas, edificio comercial y plaza pública porticada. Además de acueducto, calles pavimentadas y hasta fuentes para mejorar la vida urbana. Lo último fue un circo extramuros. 

Esta es la pequeña Roma que hay en Cuenca

Esta es la pequeña Roma que hay en Cuenca

/ Istock / robertonencini

Tras la decadencia del imperio romano, y el posterior declive de la ciudad, hizo que fuera abandonada por completo hacia el siglo XIII. Sin embargo, y a pesar de los años, Segobriga sigue en pie, aunque en ruinas. 

Los primeros restos arqueológicos del yacimiento fueron descubiertos a finales del siglo XIX y algunos de los hallazgos localizados en el yacimiento están hoy en museos de primer nivel, como el Louvre de París (una antefija de cerámica fechada en la segunda mitad del siglo I). Aunque los grandes monumentos siguen sobre el terreno, abiertos a todos los que quieran visitarlos a solo una hora desde Madrid. 

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