Pelican bar: una copa en medio del mar

Se llama Floyd’s Pelican y lo encontramos en Jamaica, en las aguas caribeñas de Parottee Bay

Noelia Ferreiro
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Foto: TalbotImages / ISTOCK

Hay bares de tapas y bares de vinos, bares de piscina y chiringuitos de playa. También bares de cócteles, bares con karaoke, bares con terraza, lounge bares, pubs, tabernas y cantinas. Hay muchos tipos de bares, pero ninguno tan peculiar como el Floyd’s Pelican, emplazado literalmente en el medio del mar. 

D.R.

Hace falta navegar poco más de una milla (menos de dos kilómetros) para llegar a este bar del sur de Jamaica, emplazado en Parottee Bay, a corta distancia de la localidad de Black River y de la famosa playa Treasure Beach. Aquí, en plenas aguas del Caribe, se encuentra Floyd’s Pelican, erigido sobre pilotes y coronado por un tejado de hojas de palmera. En el interior, una curiosa decoración: reliquias (banderas, bufandas, matrículas, pegatinas…) de todas las partes del mundo, que van dejando los viajeros que se acercan a conocerlo.

De copas… y chapuzones

Con aires de refugio tropical y aspecto de cabaña rústica, este bar es para muchos el más cool de la isla del reggae, el ron y los rastafaris, cuya esencia recoge a la perfección. En Floyd’s Pelican las horas transcurren a un ritmo cadencioso, mientras uno se bebe una Red Stripe, la cerveza local, entre chapuzón y chapuzón en un mar de color turquesa. O mientras se toma el sol desde uno de sus bancos con la música de Bob Marley de fondo. Y si el hambre aprieta, se puede encargar una rica langosta o un pescado fresco. E incluso uno puede traer el propio equipo de pesca para hacerse con la mejor cena.

TalbotImages / ISTOCK

El bar toma su nombre de las grandes bandadas de pelícanos que descansan en los alrededores, donde un banco de arena propicia que la profundidad sea escasa. Así el baño resulta de lo más apacible (y seguro) entre peces de colores. 

El sueño de un pescador

Floyd’s Pelican nació de la idea de un pescador local, Floyd Forbes, quien una noche tuvo un extraño sueño: el de encontrarse, de pronto en un bar emplazado en el medio del mar. Así, decidió ponerlo en práctica y transportando enormes tablones de madera en su vieja barca de pesca, Floyd fue poco a poco construyendo esta locura, que acabó de tomar forma en el año 2001.

De esta manera nació este extraño lugar, que en un principio no era sino una suerte de área de descanso para su creador y sus amigos pescadores, quienes, tras las duras faenas en el mar, acudían a echar un trago mientras limpiaban el pescado. Así, todos los días, las barcas que cruzaban por este punto camino a Río Negro se detenían en el bar de Floyd. 

Destruido por un huracán

En poco tiempo, y con el efecto llamada de la publicación de fotos en las redes, el lugar se hizo popular. Y junto a los pescadores, se unió un público local de rastafaris y amantes de la buena vida. Esto, claro, llamó la atención de los turistas alojados en los hoteles de Treasure Beach, que a menudo facilitan el viaje en barco para que sus clientes lo conozcan. El resultado es hoy una mezcla variopinta de gente en un ambiente de lo más relajado.

TalbotImages / ISTOCK

Con tan frágil estructura, Floyd’s Pelican ha tenido, con el paso del tiempo, algunos serios deterioros. El más fuerte fue el que sufrió en 2004 cuando el huracán Iván azotó duramente Jamaica. El bar fue totalmente destruido y Floyd, que no tenía seguro, no pudo asumir el costo de la reparación. Fueron los negocios locales quienes hicieron buenas donaciones para ayudar a que volviera a cobrar vida.