Tras los pasos del pata negra: Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche

Nos perdemos por 7 deliciosas villas de la sierra norte de Huelva, el edén del cerdo pata negra cien por cien Ibérico.

Irene González
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Foto: ISTOCK

En las inmediaciones del Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche se asientan pueblos con un increíble encanto y un aroma a pata negra que envuelve los cinco sentidos. Son villas coquetas y sosegadas, que saben a jamón cien por cien ibérico, que huelen a romero, a jara, a cilantro y a tomillo, que lucen blancas casas y verdes dehesas. Tras los pasos del pata negra, nos adentramos en un recorrido de sensaciones, declarada por la Unesco, como no podía ser menos, Reserva de la Biosfera.

El secreto de la dehesas de la Umbría

Para tomar contacto con la esencia del cerdo ibérico y el fascinante mundo que le rodea, nada mejor que acercarse a las dehesas de la Umbría. Al sur de Aracena se encuentran los pastos más extensos y cuidados del norte de Huelva, el indudable paraíso para cerdo ibérico. En estas dehesas, el cerdo recorre varios kilómetros al día, descansa, se reboza en las charcas y se alimenta, no sólo de una bellota excelente, también de flores, hierba, y pequeños insectos que aquí habitan. Entre los arroyos de esta dehesa, cubierta por miles de encinas, alcornoques, castaños y nogales,  arranca el ciclo de vida del marrano, desde que cae la bellota hasta que el jamón está listo para su consumo, todo un proceso que dura unos 4 años. En este espacio natural es donde el cerdo cien por cien Ibérico, mimado por el porquero y por el veterinario, obtiene toda su calidad, es aquí donde se convierte en una casta de la que sale un producto excelente. Es aquí donde, en época de montanera, el cerdo ibérico consume grandes cantidades de bellota que convierte en ácidos grasos insaturados, tan beneficiosos para la salud y tan exquisitos para el paladar. En las dehesas de la Umbría hay hasta cinco tipos diferentes de bellota, aunque la más común es la de la encina. Las otras reinas de la dehesa de la Umbría son las setas, donde la tana, el tentullo, el gurumelo y las colmenillas son la más apreciadas.

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Aracena

La Sierra de Aracena es tierra de bosques y de dehesas, un hábitat para ciervos, jabalíes y, sobre todo, para los valorados cerdos ibéricos. En el corazón de la sierra se ubica la rica Aracena y su sensacional patrimonio monumental. Casas blancas con tejados carmín, iglesias, conventos, palacios, ermitas, plazas, lavaderos, fuentes, y el Museo Andalucía, uno de los más interesantes de España de escultura al aire libre, convierten a Aracena en un lugar fascinante. En la villa destacan la inacabada Iglesia de la Asunción y de Santa Catalina, que fue sinagoga hasta la expulsión de los judíos, así como la plaza del Marqués de Aracena con edificios novecentistas. Otro rincón mágico, y en pleno casco urbano, es la Gruta de las Maravillas, espectacular por sus formaciones y por su historia. Desde que en 1914 se abrió al público, ha sido recorrida por Jefes de Estado, artistas, y hasta Alfonso XIII la visitó en dos ocasiones. En ella se han rodado Viaje al Centro de la Tierra, Tarzán en las Minas del Rey Salomón, o Yerma. No hay que perderse las vistas desde el cerro, donde se alzan el Castillo y la emblemática prioral Nuestra Señora del Mayor Dolor.

Linares de la Sierra

Situado en un profundo valle está Linares de la Sierra, un precioso pueblo arropado por bosques de encinas, castaños y alcornoques, justo en una de las zonas más bajas del Parque Natural. Sus calles están minuciosamente empedradas y  en la entrada de las casas se pueden ver los singulares  “llanos”, vistosos motivos geométricos y florales realizados en piedra que recuerdan al mosaico romano. El objetivo de los llanos era allanar la entrada a las casas, porque la pendiente de sus calles es muy pronunciada. En Linares de la Sierra llama la atención la Iglesia de San Juan Bautista, de enormes dimensiones para una localidad tan recogida. No hay que perderse su interesante su lavadero y su fuente. Linares de la Sierra está catalogado como Bien de Interés Cultural como Conjunto Histórico, por lo que hay que tomarse tiempo para pasear por las acogedoras calles de este pueblo blanco.

Linares de la Sierra | Irene González

Alájar

Alájar, que en árabe significa piedra, es un minúsculo caserío perdido en las entrañas de la sierra que en otros tiempos fue una atalaya para vigilar los enclaves fronterizos. Esta villa, que  es Conjunto Histórico Artístico, da nombre al puerto de montaña más alto de la provincia de Huelva. Rodeado de castaños, es uno de los pueblos más encantadores de Andalucía, casi parece una postal antigua. Alájar está dentro del Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche  por lo que goza de rincones con impresionantes vistas y dispone de muchísimos senderos para disfrutar del Parque Natural. En su magnífica peña de Arias Montano destaca la Ermita de Nuestra Señora de los Ángeles además de una pintoresca espadaña blanca que se alza a su borde. Muy cerca hay dos garitas del siglo XVIII. Todavía en Alájar se cuentan misteriosas historias en torno a la peña Arias Montano, llamada así por el humanista Benito Arias Montano, que fue consejero de Felipe II y que se retiró aquí para estudiar en profundidad la Biblia tras su participación en el Concilio de Trento.

Almonaster la Real

En las estribaciones de la Sierra de Aracena  está Almonaster la Real, una de las villas más antiguas, cuyos orígenes se remontan a la Edad de Bronce. Las calles de Almonaster la Real son una permanente cuesta siempre  flanqueada por casas con maravillosos dinteles con decoración mudéjar, renacentista y gótica. No es de extrañar que su conjunto histórico esté declarado Bien de Interés Cultural. Aquí se puede disfrutar de una magnífica muralla árabe y romana, una sensacional fortaleza medieval y una exclusiva mezquita erigida durante el reinado de Abderramán III en el siglo X sobre ruinas de edificaciones visigóticas y romanas. Por ello, el monumento más importante es la mezquita árabe que, enclavada en el interior del castillo, es el único ejemplo de oratorio islámico del norte de Huelva. Tiene elementos romanos, califales y cristianos y, desde 1931,  es Monumento Nacional. Su mihrab es uno de los más antiguos de la península.  Como imprescindibles, no hay que perderse la Iglesia de San Martín del XIV, la ermita de la Trinidad del XVIII y la portada manuelina de la Iglesia del Perdón, del XVI. También hay que admirar la casa palacio de don Miguel Tenorio de Castilla, ubicada en la Plaza de la Constitución.

Irene González

Jabugo

Jabugo es un pueblo pata negra por el jamón que aquí se cría y por los bellos parajes naturales que lo rodean. Una altitud de 700 metros, un clima suave y sus vientos del Atlántico convierten a Jabugo en un entorno privilegiado para la curación del jamón. Jabugo es sinónimo de jamón ibérico pata negra, quizás uno de los productos más preciados de nuestra mesa. Por ello es la localidad más afamada de la sierra y, sin duda, emblema de una industria cuya producción se lleva a cabo en toda la comarca. El caserío de esta pequeña población, cuyo patrimonio gastronómico es más llamativo que el monumental, se estructura en torno a la Plaza del Jamón, el Ayuntamiento y la Iglesia de San Miguel Arcángel, mudéjar del siglo XVI. Jabugo invita a recorrer sus calles sin prisa, solo por el placer de detenerse en las tabernas y bares que ofrecen impresionantes tapas de jamón. Ineludible la visita a la Bodega Cinco Jotas, ya que entrar en el templo de la manufacturación del auténtico jamón ibérico de bellota, es todo un lujo. Sus bodegas ofrecen un espectáculo único con miles de jamones de pata negra, cien por cien ibérico, criados en libertad y alimentados con bellota, colgados del techo con una simetría extraordinaria. Como su fama ha traspasado fronteras, es muy recomendable gestionar la visita con antelación. Asimismo, se agradece un alto en el Centro de Promoción e Innovación del Cerdo Ibérico.

Aroche

Aroche, la majestuosa villa de origen celta, tiene un magnífico recinto amurallado que protege su Castillo almorávide del XII. A su abrigo se alzan iglesias con elementos mudéjares, interesantes casas palacio, y singulares ermitas. Señero y llamativo es su Museo del Rosario por los más de 1500 rosarios, algunos de ellos donados por papas, reyes y futbolistas. Su excelente ubicación dentro del Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche, la convierte en el reino del buitre negro, donde al sur de la localidad, habita la mayor colonia de toda Europa. Es un espectáculo observar a esta poderosa rapaz, en vías de extinción, sobrevolar el cielo del Parque. Es casi obligatorio visitar el yacimiento arqueológico de Turóbriga, impresionante conjunto de época romana. Como no podía ser menos, Aroche ofrece suculentos productos derivados del cerdo ibérico, incluidos en la denominación de origen Jamón de Huelva. También son destacables los artículos relacionados con el arte de la guarnicionería.