Paradores que rompen los moldes: los más innovadores y vanguardistas

Ajenos a la solemnidad histórica, estos alojamientos ofrecen una visión alternativa en las antípodas del clasicismo de la red.

Noelia Ferreiro
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Foto: Paradores

Nada de armaduras, tapices o sillas de madera. Y mucho de arquitectura de vanguardia, arte contemporáneo e interiores rompedores. No todo iba a ser solera monumental en la mítica red de Paradores. En estos alojamientos clásicos y solemnes, en estas joyas del patrimonio y el paisaje desperdigadas por nuestra geografía, también hay hueco para la modernidad. Ajenos a la pátina del tiempo, pero sin perder los lazos históricos, muchos de ellos gozan de tecnología avanzada y propuestas alternativas que conjugan el pasado con el futuro. Más allá de los castillos, palacios o monasterios, estos son los paradores que mejor se adaptan al lujo contemporáneo:

 

Parador de Alcalá de Henares (Madrid)

Que lograra ocupar un hueco en la exposición antológica del mismo MOMA de Nueva York lo dice todo sobre su valía. Una muestra en la que se analizaba lo mejor de la arquitectura española de finales del siglo XX. Ahí estaba este parador madrileño diseñado por María José Aranguren y José González-Gallegos y considerado por muchos una auténtica obra maestra. Un edificio tan minimalista como elegante, emplazado en lo que fuera un convento del siglo XVII en la ciudad que fue la cuna de Cervantes. Todo un alarde vanguardista en el que destaca el diseño subterráneo de sus habitaciones, una oferta gastronómica de autor y un Spa que parece sacado de una película de ciencia-ficción.

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Parador de Cádiz

Levantado de nueva planta en el año 2012, ha conseguido maravillar a quien lo contempla gracias a su diseño completamente innovador. Y es que este parador en nada se parece a sus hermanos: se trata de un edificio transparente en el que el Atlántico se cuela por todos sus flancos y está presente allá donde se mire. Proyectado por el arquitecto Luis Collarte, su arquitectura, toda ella elaborada en madera, piedra, vidrio y acero, consta de una estructura de dos cuerpos unidos por pasarelas que se elevan sobre las cuatro piscinas y el maravilloso Spa con vistas. Después, en el interior, las líneas geométricas dejan adivinar la tradición marinera y la esencia del carnaval, como un maravilloso guiño al alma gaditana. Y las piezas escultóricas de la colección de arte moderno Ars Fundum hacen que también el hotel tenga su vertiente artística.

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Parador de Lorca (Murcia)

El hoy y el mañana aparecen ensamblados de manera magistral en este parador murciano. ¿Cómo? Pues con unas instalaciones de diseño que envuelven el yacimiento arqueológico encontrado en las entrañas de la tierra. En su llamativa arquitectura contemporánea destacan unas planchas de acero corten, dispuestas en horizontal, que más que un valor estético tienen una función antisísmica (recordemos el funesto terremoto de 2011). También sobrecoge su spa con vistas a la vega del Guadalentín, en el que se alcanza un relax absoluto. En este inmueble cargado de personalidad no podía faltar el arte moderno a través de un puñado de pinturas y esculturas de jóvenes promesas.

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Parador de El Saler (Valencia)

Lo primero que llama la atención es la vanguardista geometría de su fachada, inteligentemente escondida en el paraje de dunas y bosques de pinos de su alrededor. Un edificio diáfano, luminoso y mínimal, en el que prima la tecnología más puntera, los materiales sostenibles y la eficiencia energética. El resultado es que es agradablemente conceptual y como muestra está su restaurante dominado por una enorme vidriera. Mención especial hay que hacer también a su exclusivo campo de golf, encajado en un enclave único entre la Albufera y el Mediterráneo. Es, para muchos, el mayor reclamo de este parador de nuevo cuño. No en vano ha sido considerado por los expertos como el mejor green de España y uno de los cinco primeros de Europa.

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Parador de las Cañadas del Teide (Tenerife)

Un oasis de diseño contemporáneo mimetizado con el paisaje y coronado por la omnipresente silueta del volcán.  Así se presenta este parador canario que, está, literalmente, cerca del cielo: nada menos que a 2.152 metros sobre el nivel del mar. Aquí donde se respira el aire más puro y la noche se presenta limpia de contaminación lumínica, la observación de las estrellas resulta espectacular. Por eso, entre las tentadoras experiencias de este alojamiento dotado de tecnología más avanzada, está la de observar el firmamento con la compañía de un astrónomo.

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