La montaña mágica El Montseny

El Montseny es uno de los espacios naturales más emblemáticos de nuestro país. Entre masías, yacimientos ibéricos, ermitas románicas y docenas de coquetos pueblos, recorremos parte de sus 30.000 hectáreas de monte mediterráneo y atlántico. Es un gran Parque Natural, y una Reserva de la Biosfera, que no te puedes.

Irene González
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Foto: atosf / ISTOCK

Entre las comarcas de Osona, Vallés Oriental y La Selva se encuentran unos magníficos relieves con una sensacional variedad ecológica, al que la UNESCO ha declarado Reserva de la Biosfera. Es uno de los parques más importantes de nuestra geografía porque aglutina paisaje mediterráneo, eurosiberiano y boreoalpino y, además, el bosque natural de abetos del Montseny es el más meridional de toda Europa. A tan solo 50 kilómetros de Barcelona, se esconde esta joya cuajada de encinas, alcornoques, castaños, robles, pinos, hayas y abetos donde campan a sus anchas jabalíes y zorros. El Montseny es tierra de arquitectura románica, de ermitas, de recintos amurallados, de masías, de importante arquitectura rural y de una gran riqueza monumental.

Esta montaña ofrece mil y una opciones para disfrutar. La belleza de sus bosques con sus diferentes tonalidades no deja indiferente, al igual que el Turó de l'Home que con más de 1.700 metros, es la cumbre más alta de este parque natural. El Montseny es rico en agua, que no sólo lleva vida en abundancia a todos los rincones del parque, sino también historia y leyendas. Por aquí corren historias como la de las mujeres del agua, que dicen que son bellas jóvenes encantadas que viven en palacios bajo la superficie del Tordera o en cuevas profundas llenas de riquezas. Está cuajado de pueblos que parecen sacados de cuentos de hadas, como Sant Celoni, con sus casas señoriales, Sant Esteve de Palutordera, con sus castillos, y Santa Fe, una combinación de agua y naturaleza donde sorprenden las enormes secuoyas que se yerguen en el camino hacia el pantano.

Y, el propio pueblo de Montseny, municipio que da nombre al parque y que posee un gran encanto. En este recorrido hay una parada obligatoria en el Espacio Montseny de Viladrau, donde hacer recorrido por el mundo imaginario y mágico del macizo, y escuchar leyendas de bandoleros y de mujeres de agua que se esconden en las pozas de los arroyos.  Para muchos, aún quedan enclaves donde se puede percibir las energías de los espíritus de la naturaleza. Y al parecer, Viladrau, con un pasado mítico cargado de magia y leyendas, es uno de ellos. Y sin duda, duende tienen los 37 kilómetros de galerías de las minas de sal de Cardona. La gastronomía primaveral de este ecosistema, invita a visitar las fondas de sus municipios. En ellas, es imprescindible degustar sus deliciosos quesos, el mejor cordero y excelente caldos. Los mágicos bosques de Montseny son para descubrir.