Mercado de motores. El Portobello Road madrileño

Gratis. O casi. La entrada al Mercado de Motores es gratuita. No nos cobran nada por perdernos entre los andenes, o admirar esas centenarias locomotoras de vapor. Tampoco por la visita guiada que nos mete de lleno en un coche cafetería que hace no tanto era lo último en trenes. 0 euros pagaremos por disfrutar de un concierto que promete (y mucho). Y por subirnos a cantar en el karaoke –kararocker para los amigos- nos invitan a una cerveza. Eso sí, si nos encaprichamos de esa espectacular mesa de diseño, tenemos que ser consecuentes.

Yolanda Guirado
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Foto: Mercado de Motores

“Estamos de moda”

Mercado de Motores

Esta semana vuelve. Ya es primavera en el Mercado de Motores. Y otra edición más llegan Raquel y su madre, Concha. La crema de chufa y cacao. Los productos de Kilómetro Cero. Las medias con rodilleras de Eva. El chocolate que creó el tatarabuelo de Manuel. Los vinos de su tocayo, que viene cada mes desde Galicia. Las propuestas veganas de Eric y Monta. Puestos en los que nos detenemos durante horas. No hay prisa en este singular espacio. Sí gentío. A cualquier hora.

Mercado de Motores

Ebanistas. Artesanos y creativos. Y así hasta un centenar de vendedores. El abanico de precios es muy amplio. Y el entorno… hay que entrar en esta nave diseñada por un discípulo del mismísimo Eiffel. (No hay nada como comprobarlo por una misma). Fuera, los productos de segunda mano. Nos remangamos. Trasteamos. Buscamos en cajas. Y encontramos de todo. Sacos de café o llaves antiguas. Ideas para decorar la casa. O el regalo perfecto para el Día de la Madre. 

Mercado de Motores

El Mercado de Motores. Un espacio que no va de nada. Artesanía y diseño. Seguimos rastreando entre antigüedades, vintage, productos gourmet y prendas de segunda mano. Y hasta nuestro labrador disfruta en este sitio. Él se queda encantado en la guardería perruna. Y entre compras y rastreos, una visita guiada. Nos cuentan qué trayectos hacían estas máquinas de vapor, con qué combustible se movían. 1000 y una anécdotas. Podemos entrar en el Talgo y viajar a épocas lejanas. (La visita es gratuita. Solo hay que preguntar a la llegada). 

Una Taurus del 92 

Mercado de Motores

En la cafetería, dulces artesanos portugueses. Pasteles de Belem y bolos de chocolate o zanahoria. Ahora toca elegir: tres andenes. Iguales en longitud. Tan diferentes en sus puestos. Petos boyfriend. Pan artesano. Quesos. Joyas inspiradas en India. Sillas o mesas hechas a medida (con muchísimo gusto). Alfombras de Las Alpujarras. Fundas para cojines. Y porque el Mercado de Motores también es para niños, el Tren de Jardín es uno de los favoritos. Fuera nos espera.

Mercado de Motores

El coche restaurante de aquellos años que nunca volverán. Viajamos en el tiempo subidos en la locomotora Taurus de los años 60. Y entre raíles y andenes, algo de beber. Que ya apetece. Compramos unos cuantos tokens. Y a perdernos entre los food trucks.

Mercado de Motores

Perritos, hamburguesas, comida mexicana, papas arrugás, noodles, wok, croquetas, crepes salados y dulces. Hasta vermut y bocadillo de calamares. (La propuesta más castiza es de las últimas en llegar y esta edición repite). Comida callejera en este mercado inspirado en el Brooklyn Flea Market.

Es la hora de los valientes. (Y del karaoke)

Mercado de Motores

Son las 5. Hoy cambiamos el té por los primeros acordes. Momento del kararocker. La hora de los Valientes. A ver quién se atreve a subir ahí arriba. (Hay recompensa). Todo cambia con nuestro tema favorito. Celtas Cortos. Suena 20 de Abril del 90. Nos entregamos a la causa más rockera. ¿Y quién no? 

Mercado de Motores

La tarde nos deja más música. Los conciertos son un clásico en el Mercado. Los Rolling, de nuevo entre nosotros. Música en directo. Con Rayo Stoned se nos van solos los pies. Temas de la banda que todos conocemos. Mientras, los apasionados de los coches, vuelven a disfrutar de una exhibición de vehículos clásicos que nos deja con la boca abierta. Nos recuerda este mercado al barrio de Notting Hill los sábados por la mañana. 

Mercado de Motores

Una cita mensual. Por aquello de que lo mucho cansa. Lejos queda ya esa primera edición en la Nave de Motores. Lejos aquellas colas en las inmediaciones del metro Pacífico. 6 años han pasado desde la primera edición. Desde entonces, el mercado ha abierto con 40 grados a la sombra, temperaturas bajo cero, lluvia. Y hasta nieve. Y aquí han vendido de todo. Hasta huevos de oca. Hoy, el mercado sigue de moda. Se lleva el Mercado de Motores.