Las mejores playas de la Costa Tropical donde broncearse en agosto

Más de cien kilómetros de litoral y trescientos veinte días de sol al año. Estas son las credenciales que presenta la Costa Tropical granadina, un vergel a los pies de Sierra Nevada. Entre La Herradura y Carchuna se extienden algunas de las playas más limpias del litoral andaluz, el escenario perfecto para broncearse en agosto.

Carolina Oubernell
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Foto: danefromspain / ISTOCK

Salpicada de torres y fortalezas vigías, la Costa Tropical de Granada está arracimada en torno a fértiles plantaciones donde germinan frutos tan exóticos como el mango, la banana, el aguacate o la guayaba. La caña de azúcar dio riqueza y prosperidad a esta tierra de duros acantilados, profundos valles e íntimas y cristalinas calas.

La Herradura, pedanía fronteriza con la provincia de Málaga, está aprisionada entre el promontorio del Cerro Gordo y la abrupta Punta de la Mona. En la última década se ha convertido en uno de los centros turísticos más emblemáticos de la Costa Tropical. En ella se practica toda suerte de deportes náuticos, al igual que en el puerto de Marina del Este, epicentro de las mejores excursiones submarinas del litoral granadino.

Almuñecar, Granada | Marlene Vicente / ISTOCK

En Almuñécar no se han conformado con ser un clásico destino de sol y playa. Sus gestores han querido ir más lejos. Durante buena parte del año, Almuñécar ejerce la capitalidad cultural de la comarca. Cada día son más los visitantes que descubren las muchas tentaciones históricas que encierra el Museo Arqueológico, ubicado en la cueva de los Siete Palacios, el castillo de San Miguel o el colorista parque ornitológico en el que se reúnen hasta 120 especies distintas de aves de todo el mundo. Su playa más conocida es la de San Cristóbal, donde llegó mediado el siglo VIII Abd al Rahman I 'el emigrado', fundador del emirato omeya de Córdoba. San Cristóbal es una playa ancha y familiar, salpicada de chiringuitos donde asan sardinas en espetos y hornean lubinas, doradas y meros.

Salobreña es como un espejismo blanco entre la huerta y la mar. Sus casas encaladas, acicaladas con geranios y jazmines, con azucenas y rosales, dibujan barrios tan pintorescos como el Albaicín, el Brocal o la Fuente, que terminan abrazando un castillo de origen árabe desde cuyas almenas se divisa una de las más bellas estampas del Mediterráneo. Posee dos playas, separadas por el cerro rocoso. La playa de las Cañas es íntima y bohemia y está rodeada de huertos tradicionales. Sus aguas son transparentes. frías y limpias. 

Calahonda. | Fotomicar / ISTOCK

Motril es la segunda ciudad más importante de la provincia de Granada. No está al lado de la mar, pero sí que posee una costa donde se esparcen hasta siete playas, la más famosa playa Granada, situada al lado de un famoso campo de golf. La ciudad está bordeada por las montañas. A sus pies se esparce una fértil vega. El santuario de Nuestra Señora de la Cabeza, construido sobre el palacio de la sultana Aixa, madre de Boabdil, corona la ciudad. A sus pies se extiende el parque de los Pueblos de América, un pulmón verde próximo a la iglesia de la Encarnación, el principal monumento histórico de la villa.

Torrenueva, Carchuna, Calahonda y Castell de Ferro se asoman al mar desde sus viejos caseríos de pescadores. Castell está en los límites de la vega y los acantilados que se prolongan hasta Almería. Las sierras de Lújar y la Contraviesa llegan hasta el mismo borde marino. Un castillo de origen romano corona el pueblo. La iglesia de San Miguel destaca por su coro y las torres vigías de Cambriles y La Instancia miran hacia los caminos que conducen a Castillo de Baños y La Mamola, donde el turismo apenas se ha instalado.

La Rábita | Soyazur / ISTOCK

Estos pueblos, al igual que la vecina localidad de interior de Polopos, viven de la mar y la huerta. Igual sucede con los encantadores pueblos de Los Yesos y Melicena, que pertenecen al municipio de Sorvilán, ubicado en las suaves laderas de la Contraviesa. La última población de la Costa Tropical es La Rábita, una villa marinera rodeada de montañas y barrancos. A partir de aquí, y hasta el este, empieza Almería.