Un San Valentín en Burgos: 5 planes de última hora

Disfruta de una escapada en pareja con los planes más románticos

Redacción VIAJAR
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Foto: Turismo de Burgos

Por fin llega San Valentín y con él un amplio abanico de planes que hacer en pareja. Y sin duda una de las mejores opciones es una escapada romántica a algún lugar donde dar rienda suelta al amor. Así, la ciudad de Burgos ofrece, gracias a su enclave privilegiado, una gran variedad de planes para aprovechar al máximo tu estancia en San Valentín y quedarte con ganas de repetir.

1. El paseo del Espolón

Uno de los paseos emblemáticos de la ciudad de Burgos es el Paseo del Espolón. Con sus simétricas hileras de plátanos y a orillas del río Arlanzón esta zona es una de las imprescindibles para disfrutar de la ciudad burgalesa. Un enclave cuidado con esmero, con la nostalgia de una arquitectura refinada de siglos atrás, y edificios destacados como el Círculo de la Unión, el Consulado del Mar o el Teatro Principal donde merece la pena detenerse frente puerta modernista y dejar pasar el tiempo bajo el reloj del Morito, punto de encuentro de las parejas en el siglo pasado.

Plaza de El Cid | Turismo de Burgos

A través de este paseo, podrás conocer algunos de los monumentos imprescindibles en cualquier visita a la ciudad: atravesando el puente de San Pablo desde la plaza del Cid -dedicada al héroe castellano- se sitúa el punto de partida de la visita a la zona más céntrica de la ciudad. A continuación, siguiendo las construcciones que ahora ocupan el espacio de la antigua muralla se accede a la Plaza Mayor, lugar de acceso a las principales calles gastronómicas.

Esta zona es el lugar perfecto para comenzar la ruta de pinchos y vinos: las calles de San Lorenzo o Sombrerería te adentran en el corazón de sabores de la ciudad en torno a las románticas plazas de la Flora o las Llanas. Una mezcla inmejorable de gastronomía que aúna tradición y modernidad de forma acertada y equilibrada y un plan ideal para el mediodía y la hora de comer.

Arco y Puente de Santa María | Turismo de Burgos

Al final del paseo, podemos visitar la exposición del Arco de Santa María, un espacio que conserva reminiscencias originales del castillo medieval y que fue puerta de la muralla que protegía la ciudad. De esta muralla, aún se puede disfrutar de algún recuerdo en el paseo de los Cubos. Un bello recorrido que nos acerca y desemboca en el Parque de la Isla.

2. El Parque de la Isla, un jardín botánico en el centro histórico

Burgos ofrece una amplia variedad de zonas verdes y espacios abiertos en los que pasear y disfrutar de la naturaleza en plena ciudad. Quizá el más destacado sea el Paseo de la Isla. Con sus casi más de 800 metros, acoge una rica variedad de especies vegetales y botánicas.

Paseo de la Isla | Turismo de Burgos

Durante este agradable camino, de amplios senderos arbolados, se sitúan varios monumentos entre los que destacan los Arcos de Castilfalé -de estilo renacentista-, una fuente procedente del Monasterio de San Pedro de Arlanza o un busto en honor al ilustre escritor Miguel de Cervantes. Realiza este agradable paseo de conexión con la naturaleza con tu pareja a mediodía. Aprovecha la gran luminosidad de estas horas del día y no olvides visitar su estanque, por si quieres dejar algún deseo.

Paseo de la Isla | Turismo de Burgos

Los ocho miradores con las mejores vistas de la Catedral de Burgos

3. Descanso en El Monasterio de las Huelgas Reales

Si por algo también destaca Burgos es por su rico patrimonio histórico. Cuna y esplendor de muchos movimientos artísticos, la ciudad castellana alberga algunos de los mejores ejemplos para disfrutar del arte y la historia en nuestro país. Al final del Paseo de la Isla encontramos El Monasterio de las Huelgas Reales. Fundado en 1187, es el principal monasterio cisterciense femenino en España.

Monasterio de las Huelgas Reales | Promueve Burgos

De estilo ecléctico, cuenta con ejemplos de varios estilos artísticos: capillas mudéjares, el claustro románico de “las Claustrillas”, la iglesia y el claustro de San Fernando de estilo gótico o la sala capitular. Este monasterio es Panteón Real (Patrimonio Nacional) y conserva un museo de Telas Medievales con valiosas joyas como el pendón de las Navas de Tolosa.

Monasterio de las Huelgas Reales | Promueve Burgos

4. Y para completar la visita: La Cartuja de Miraflores

La otra visita fundamental es La Cartuja de Miraflores. Ubicada en el Parque de Fuentes Blancas, siguiendo el paseo del río Arlanzón y a tan sólo 3 kilómetros del centro de la ciudad se encuentra esta joya del gótico isabelino. El Monasterio es obra de Juan de Colonia, maestro que también trabajó en la Catedral de Burgos, y cuenta con un majestuoso retablo que hace las delicias de los amantes del Arte.

Cartuja de Miraflores | Promueve Burgos

Además, bajo este mismo espacio evocador, se encuentra el sepulcro de alabastro de Juan II de Castilla e Isabel de Portugal, trabajo artístico encargado como recuerdo eterno por su hija la reina Isabel La Católica. Un plan perfecto de tarde para disfrutar en pareja del entorno conventual y embelesarse con alguno de los ejemplos más destacados de la Historia del Arte en nuestro país.

5. La Catedral y su entorno

La Catedral de Burgos, Patrimonio Mundial de la UNESCO, es el gran emblema de la capital burgalesa. Una obra maestra del arte gótico gracias a su espléndida arquitectura y las excepcionales obras de arte que posee en su interior: pinturas, retablos, vidrieras o su destacado coro. Es una visita obligada. Su entorno y alrededores, gratamente peatonales, proporcionan otro de los paseos fundamentales para compartir en pareja.

Catedral de Burgos | Turismo de Burgos

La ruta de los miradores de la Catedral es un plan perfecto durante la mañana. Pero si la Catedral es bonita durante el día, lo es más aún iluminada de noche. Por ello, recomendamos su visita cuando cae el sol y la iluminación hace su efecto. El Mirador del Castillo, a poca distancia del entorno de la Catedral, es una de las mejores opciones para disfrutar de la bonita estampa que se genera al atardecer. Adentrarse por el Casco Histórico, visitar sus calles y degustar de una buena cena en sus restaurantes es la mejor forma de cerrar el día.

Catedral de Burgos de noche | Mireia Cabrera Gómez