5 casas rurales en Tenerife para seguir estirando el verano

Recorremos la isla de Tenerife de norte a sur en busca de las casas rurales más especiales en las que disfrutar de mar, naturaleza y montaña

María Escribano
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Foto: AttilaBarsan / ISTOCK

El verano llega a sus últimos compases... Y, muchas veces, pueden ser los mejores, a saber: un clima más suave, zonas menos masificadas, y ese cierto letargo tan dulce que se adueña de todo cuando esta estación va llegando a su fin. ¿Y cuál es el mejor sitio para disfrutar de todo esto? Sin duda, Tenerife es una gran candidata: la isla no solo alberga algunos de los paisajes y playas más bellos del mundo, sino que está jalonada por multitud de casas rurales escondidas, apartadas del discurrir de resto de la civilización. Hemos escogido estas cinco para ti: sigue leyendo y descubrirás por qué...

1. Viaje en el tiempo: Hacienda el Terrero, en Los Realejos

Este complejo de ecoturismo rural está situado en un caserío histórico del siglo XVI. Sus 12 casas se asoman al Atlántico desde el acantilado del Terrero, en la costa del municipio de Los Realejos, al norte de la isla de Tenerife (Canarias). Ubicadas en medio de una finca ecológica de 200.000 m2, la Hacienda El Terrero ofrece un refugio en medio de la naturaleza. Nos vamos a quedar con una de sus casas, La Baja del Terrero, un amplio loft con techos de tea, un lavabo artesanal de piedra volcánica y vistas panorámicas al Atlántico desde la cama y su balcón privado. 

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2. Entre el mar... y los plátanos: Casa rural Finca Delicias, en Alcalá

Rehabilitada manteniendo la esencia del lugar y la arquitectura autóctona, Finca Delicias está situada a poco metros de la playa de La Jaquita y en medio de una explotación platanera en activo. Cuenta con cinco casas distintas. Desde la llamada Brier se puede divisar La Gomera y La Palma y la llamada La Gran Enana está ubicada justo en medio de las plataneras, de las que el cliente puede disfrutar desde su propia terraza privada. 

3. Todo para tus ojos: Finca La Majadera, en El Rosario

Más que casas rurales, a las que forman la Finca La Majadera son villas. Todas independientes y con uno o dos dormitorios, piscina climatizada y barbacoa. Las piscinas están tratadas con sistema de clorador salino, ideal para que los ojos no sufran, y en los jardines de las villas hay árboles frutales de todo tipo. Por cierto, tres gatitas cuidan la villa y prometen asegurarse de que los clientes estén de lo más a gusto. Finca La Majadera se encuentra en el barrio de las Rosas, en el municipio de El Rosario, situado al noroeste de la isla.

4. El paraíso del dios Baco: La Malvasía, en Arico Viejo

Con tres villas de temática vinícola cuenta este establecimiento: villa Lagar, villa Barrica y villa Bodega. Cada casa cuenta con una cama extragrande y cuatro más pequeñas, jardines privados, baño completo y chimenea; y todas comparten una gran piscina. Ubicadas en la zona sureste de la isla, en Arico Viejo, las villas están rodeadas de 80.000 metros cuadrados de uva malvasía, de ahí el nombre del establecimiento. 

5. La más romántica: Casa el Águila

Es una pequeña casa de madera con un solo dormitorio con cama de matrimonio, salón y cocina, a la que se accede por un precioso jardín. Como ya habrás podido suponer, está dirigida a parejas que busquen un lugar idílico en el que aislarse de todo, “todo decorado con mucho mimo”, como explican sus anfitriones.

Está situada lejos de la masificación turística del sur: junto a la coste norte de Tenerife, una zona que se llama Isla Baja, que se inicia en la Villa y Puerto de Garachico, continua en el pueblo de Los Silos y finaliza en el pueblo de Buenavista, con el increíble Parque Rural de Teno, donde nos asombraran los magníficos acantilados de Los Gigantes.

Casa el Águila se encuentra dentro de La Finca el Bebedero es un lugar apacible situado en Icod de los Vinos, una pequeña ciudad en la costa norte de Tenerife. Enclavados en un espacio natural llamado La Furnia, junto al paisaje protegido denominado Acantilados de la Culata.