La mejor ruta senderista para hacer con niños: está en el Algarve y recorre siete acantilados de infarto
Paisajes espectaculares, contacto con la naturaleza y una caminata accesible para hacer con niños son los ingredientes que hacen de esta ruta una de las más interesantes de toda Europa.

Con la llegada del buen tiempo y las vacaciones escolares, muchas familias buscan destinos que les permitan estar en contacto con la naturaleza. Y a nadie se le escapa lo impresionante de las playas del Algarve y toda la riqueza natural que allí aguarda al viajero. Hay algunas visitas obligadas, como Albufeira o Monchique, un idílico pueblo de montaña, pero también existe la posibilidad de hacer una ruta senderista perfecta para hacer con niños, puesto que recorre siete acantilados de infarto.
La ruta de los siete valles colgantes (sete vales suspensos, en portugués) recorre la costa entre las playas de valle Centeanes y Marinha a lo largo de unos 6 kilómetros bordeando espectaculares acantilados de piedra caliza que se elevan sobre el Atlántico. La ruta debe su nombre a los valles naturales que han sido esculpidos por la erosión a lo largo de la historia y que hoy ofrecen paisaje único de cuevas, arcos y formaciones rocosas que no parecen de este mundo.

La caminata de los siete valles puede hacerse en unas tres horas aproximadamente (ida y vuelta), pero hay que tener en cuenta que lo habitual es que dure unas cuantas horas más. Las paradas durante la ruta para darse un chapuzón en alguna de las playas escondidas, tomar algún refrigerio o empezar a disparar fotos en alguno de los miradores naturales, la convierten en una excursión de día completo. Por cierto, si necesitas algunos consejos de experto para tomar las mejores fotos, puedes leerlos aquí.
Ideal para familias
Aunque la palabra acantilados nos puede hacer creer que se trata de una ruta exigente o peligrosa, la realidad es que este sendero es perfecto para aquellos niños que estén acostumbrados a caminar un par de horas. No hay grandes desniveles ni tramos técnicos, y el camino está bien señalizado. Lo único que conviene tener en cuenta es que no hay barandillas en la mayoría del recorrido, y conviene mantener a los más pequeños siempre cerca.

La ruta de los siete valles colgantes puede empezarse en cualquiera de sus extremos, tanto en la playa de vale Centeanes como en la playa de Marinha. Las dos cuentan con aparcamiento, pero en temporada alta conseguir una plaza libre si no se llega a primera hora puede convertirse en una auténtica misión imposible.
Una de las ventajas de esta ruta senderista es su flexibilidad, puesto que se puede hacer entera o disfrutar solo de algún tramo. También es posible combinar la caminata con un día de playa en cualquiera de las calas que nos encontraremos a nuestro paso.
Paisajes emblemáticos del Algarve
Arranca la ruta en la playa de vale Centeanes, encajada entre unos acantilados excepcionales. El viajero podrá desanimarse cuando descubra la gran cantidad de escaleras que hay que subir hasta lo alto del acantilado, pero ya os aseguramos que las vistas merecerán la pena y se trata solo de un esfuerzo inicial.
La primera parada llega en el faro de Alfanzina, unos de los más emblemáticos del Algarve. Todavía es pronto para reponer fuerzas y conviene continuar hasta el vale Espinhaço y la cueva del gigante, una gran cavidad con una entrada semicircular abierta al mar.

Uno de los tramos favoritos para niños en esta ruta es el que nos lleva hasta la playa de Carvalho. Para acceder a ella hay que atravesar un túnel excavado en la roca y sus aguas suelen ser tranquilas. Ideales para que los pequeños chapoteen o se remojen sin peligro alguno.
El siguiente valle conduce a Benagil, un pueblecito de pescadores que es conocido por albergar una espectacular cueva marina. Hay que tener en cuenta que a esta joya geológica solo se puede acceder por mar y, por tanto, si quieres disfrutar de su belleza prístina, deberás contratar una excursión en barco o decantarte por alquilar un kayak. Spoiler: merecerá la pena, puesto que se trata de uno de los fenómenos geológicos más impresionantes del Algarve gracias a su cúpula natural con una abertura circular que deja pasar la luz del sol.

Vale da Lapa y playa da Marinha: miradores naturales
Llegamos a la penúltima parte del recorrido, el vale da Lapa, que ofrece algunos de los mejores miradores de toda la ruta. Aquí se pueden ver aves, bancos de peces y, si hay suerte, delfines. Y, finalmente, llegaremos a la playa da Marinha, considerada una de las más bellas de Europa. Sus aguas color turquesa y los pilares de roca erosionada que emergen del mar ponen el broche de oro a esta ruta senderista perfecta para hacer con niños.
En definitiva, la ruta de los siete valles colgantes es mucho más que una excursión con vistas. Es una forma de disfrutar en familia de la belleza de la naturaleza, gracias a sus calas de una belleza prístina y unas formaciones rocosas únicas a pie de playa.
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