Los Mayos, 6 ancestrales (e increíbles) romerías zamoranas

Reverdecen los campos y de nuevo, en Mayo, la promesa de una tierra fértil se extiende por la provincia zamorana. En estos inexplorados campos se viven romerías ancestrales, llenas de color y sabor, para rogar por buenas cosechas. Sin duda, todas son fascinantes.

Irene González
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La provincia zamorana se prepara, con sus mejores galas, para rogar por la bonanza en los campos. Estas tierras, tan ligadas a la agricultura, sacan sus mejores galas y su  particular gastronomía para festejar la llegada de la primavera.  Es cuando reverdecen los campos y de nuevo, en mayo, la promesa de una tierra fértil se extiende por la región. La luz del sol baña la tierra para festejar que el frío ha quedado atrás. Y los habitantes de los pueblos se preparan para salir al campo y rogar que la meteorología sea propicia. En el principio de los tiempos se lo pedían a los dioses, ahora los ruegos van dirigidos a los santos patronos de comarcas y villas. La presencia de la cultura popular en Zamora se manifiesta en una variada muestra de fiestas y costumbres a la que se suma una cocina ligada al calendario festivo.

En la comarca zamorana, una gran desconocida, las romerías populares son abundantes y variadas. Destacan la de La Luz o la de los Pendones de Fariza, en plenos Arribes del Duero. También las hay con aire sanabrés y un poco gallego donde  no faltan gaitas y pulpeiras.  Este territorio es esplendoroso, no en vano cuenta con la protección derivada de ser Parque Natural, ya que forma parte del espectacular Arribes del Duero. Además, la margen española del río ha sido incluida entre los espacios protegidos de la Red Natura 2000 por la gran presencia de buitres leonados, halcones peregrinos, águila real y búho real, entre otras aves majestuosas. Son parajes asombrosos, flanqueados y aislados por profundas gargantas, hoces, y tajos excavados por los bravos Tormes y Duero.

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Posee una de las diversidades  paisajísticas más importantes de la península. Desde imponentes berrocales de peñas caprichosas, a extensos campos de cereales, pasando por ricas y cristalinas riberas, la comarca es de ensueño. Es  un recorrido por pueblos que conservan su edificación tradicional donde la piedra es la protagonista y las balconadas, un capricho arquitectónico. En la comarca zamorana han mantenido sus tradiciones y costumbres ancestrales desde hace siglos. Recorremos una región, muchas veces olvidada, pero con señas de identidad mantenidas por la costumbre y transferidas de generación en generación que maravillan. Actos religiosos, ritos paganos, intercambio de productos, gastronomía y cultura se entremezclan en busca de la fertilidad de la tierra.

La fiesta de la fertilidad

Muchas localidades zamoranas conservan la tradición del Mayo, cuando los jóvenes cortan un árbol comunal, o mayo, y lo colocan en la plaza del pueblo. En lo más alto del tronco sin ramas, cuelgan diferentes adornos que son visibles desde todos los puntos de la localidad. Esta desconocida fiesta, de origen pagano, está vinculada a la fertilidad de la tierra.

La Luz ilumina la "raya"

La comarca de Aliste vive uno de sus días grandes con la romería internacional de Nuestra Señora de la Virgen de La Luz. Este peregrinaje es tanto zamorano como portugués, porque se celebra en la ermita del término de Constantim, en plena raya con el país luso. Los Alistanos  suben a su virgen hasta la ermita, en una de las romerías más populares de Zamora, donde se despliegan los productos gastronómicos tradicionales.

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El patrón agricultor

De todas las romerías primaverales, San Isidro Labrador es la más concurrida en la provincia zamorana. Además de en Zamora, esta vistosa fiesta se celebra en Alfaraz de Sayago, Almeida de Sayago, Arcos de la Polvorosa, Argujillo, Aspariegos, Barcial del Barci, Maire de Castroponce y Santibáñez. Es muy colorista ya que todos los participantes portan adornos con cintas, frutas y flores para pedirle al santo que bendiga sus campos.

Rogar por la lluvia

En la comarca de Sayago se celebra otra gran romería popular tradicionalmente muy vinculada a la particularidad agraria de esta tierra zamorana.  En torno a la ermita de Nuestra Señora de Gracia, en el término de Villamor de Cadozos, antiguamente se congregaban los vecinos con diferentes objetivos, pero todos ligados a la agricultura. Unos para pedir lluvia, otros para la molienda del cereal y algunos para la buena transformación del corcho.

Por avellanas a las praderas del Cristo

La llegada de la primavera también se festeja con la romería del Cristo de Morales, en Morales del Vino. Este peregrinaje hasta la ermita del Cristo, con una interesante imagen de un Cristo medieval, tiene gran tradición y devoción. Hasta aquí llegan romeros de la Comarca de la Tierra del Vino y, por supuesto, de Zamora, a tan solo 3 kilómetros de la ermita. En el paraje se pueden adquirir las preciadas avellanas de la zona.

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Los Viriatos de Fariza

Es considerada como una de las procesiones con más tradición de esta tierra.  Esta singular y desconocida multitudinaria procesión, traslada la imagen de la Virgen del Castillo desde la parroquia de Fariza, hasta el hermoso Santuario. La ermita, situada sobre un castro colgado por encima del profundo cauce del Duero, impacta. Durante el trayecto, los romeros portan los Viriatos, descomunales pendones de 7 metros de altura. Con ellos, además, homenajean al caudillo Viriato que combatió a Roma.