Malta desde el fondo del mar

Bucear en Malta es conocer parte de su historia. Una historia plagada de guerras y batallas por el dominio de este enclave en medio del Mediterráneo. Barcos y aviones reconvertidos en pecios están esperando.

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Foto: Visit Malta

No todos están hechos para el buceo, pero quien practica este deporte no duda en sumergirse en las aguas de mares y océanos en busca de preciosas vistas y los curiosos habitantes de sus aguas. En el Mediterráneo, experimentados buceadores y amateurs tienen la oportunidad de conocer de primera mano la historia de un mar deseado por todas las civilizaciones que han colindado con él. Todas han querido dominarle y todas han dejado parte de su civilización en sus profundas aguas.

El archipiélago de Malta ofrece bellos pecios en los que conocer parte de esta historia del Mediterráneo. Tal es así que Malta se alzó en la Diver Awards Ceremony como el Mejor Destino para el Buceo del Mediterráneo. En sus fondos, lo buceadores encontrarán barcos hundidos, aviones de la Segunda Guerra Mundial, arrecifes, algas  y un sinfín de peces con los que interactuar.

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Uno de los mejores lugares para sumergirse en Malta es el Bombardero de Blenheim, cerca de la pintoresca Marsaxlokk, en aguas de Xorb il-Ghagin. A 42 metros de profundidad, este avión de las fuerzas aéreas británicas de la Segunda Guerra Mundial esconde una rica vida marina a la que se llega en una inmersión sin parada. Muy cerca, en la punta de la Península de Delimara, muchos son los que se sumergen para disfrutar de una arrecife de 12 metros de profundidad tras el que se esconde un acantilado vertical de 25 metros en cuya parte superior se sitúa una cueva y un túnel vertical. Aquí, meros rayas y pequeños peces serán la compañía.

 

Al norte de la isla de Malata, Punta Marfa en Cirkewwa es el lugar elegido por los buceadores locales gracias a su pendiente de ocho a treinta metros y su pintoresco arco que forma una cueva con un gran agujero en la parte superior en forma de estrecho puente de roca al que los buceadores pueden acceder fácilmente por debajo. Por su parte, en Punta Ahrax los buceadores encuentran praderas de algas en las que habitan peces diablos, corales o esponjas rojas entre otros especies. Además, cuevas y túneles esperan a ser visitados.

Cambiando de isla, en Gozo, Fungus Rock se caracteriza por sus paredes verticales, cuevas, grietas y barrancos en los que habitan grandes meros, atunes, peces del limón y barracudas, así como algas, erizos de mar, gusanos tubícolas, estrellas de mar, gusanos marinos y erizos de color rojo brillante. Otro de los lugares favoritos de los buceadores de Gozo es Dwejra y su Agujero Azul de 26 metros de profundidad. En él hay una cueva y una chimenea por la que entran los buceadores a través de una grieta abierta a unos 8 metros de profundidad.

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La más pequeña de las islas de Malta, Comino, también cuenta con dos puntos en los que bucear es una experiencia inolvidable: las cuevas de Santa Marija, con túneles  en los que hacer una sesión de fotos en aguas poco profundas teniendo como modelos a pulpos, morenas, meros y otras pequeños peces; y Punta Lantern, con una chimenea casi vertical de 16 metros por la que se desciende con gusanos de fuego como compañía.