Madrid desde su terraza más espectacular

Existe una peculiar manera de hacer una visita guiada por la capital: desde las alturas en una azotea de 360º

Noelia Ferreiro
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Foto: emperadorhotel.com

El Palacio Real, La Catedral de la Almudena, la Iglesia de Santa María, el Teatro Real, las Cuatro Torres Business Area, La Torre Picasso, el Pirulí y hasta el Faro de Moncloa. Son algunos de los iconos de Madrid, edificios emblemáticos que dibujan el skyline de la ciudad con los mejores cielos del mundo. Bajo todos ellos se extiende un manto de tejados cobrizos en esa mezcla tan suya de lo urbano con lo rural, de lo histórico con lo vanguardista, de lo cosmopolita con lo castizo.

Así se divisa la capital desde las alturas, tal y como la ven las aves que la sobrevuelan. Y así podemos verla también los simples mortales con la nueva propuesta del Hotel Emperador: la de una visita guiada por todo lo alto.

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Emplazado en una privilegiada posición en plena Gran vía, este mítico alojamiento de cuatro estrellas ha puesto en marcha una iniciativa con la que acercar Madrid a sus ciudadanos. Para ello todos los miércoles (previa reserva), el hotel contará con la presencia de un guía experto que, desde la terraza ubicada en la décima planta, ofrecerá un recorrido por los lugares más emblemáticos que se divisan desde las alturas.

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Claro que para ello cuenta con el espacio perfecto. Pocos imaginan lo que aguarda en la azotea de este hotel clásico que se remonta a 1 947. Porque llamarlo terraza es quedarse muy corto. Y más desde que este gigantesco espacio (más de 500 m2) presenta una imagen renovada a cargo de interiorista Nacho García de Vinuesa, quien ha sabido dotarlo de lujo sin ostentación.

El resultado es una enorme piscina, zonas de descanso con camas balinesas, un restaurante snack-bar con innovadora coctelería y, lo más importante, una vista espectacular de 360º sobre el skyline madrileño. Los edificios más representativos de la capital, la maraña de sus casas más bajas, la brecha que abren sus calles principales y hasta la sierra, al fondo. Nada se escapa desde su prodigioso rooftop.

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Por ello, realizar una visita guiada con la capital a los pies es una idea estupenda para conocerla desde otro punto de vista. Para quienes no lo sepan, existe un mundo maravilloso desde esta perspectiva. Un mundo donde el horizonte se ensancha sobre los edificios y la ciudad se tiñe de roja y dorada con la caída del sol. Un mundo a donde no llega la vorágine del tráfico ni el bullicio de las avenidas. Madrid nunca fue tan irresistible desde esta terraza donde atreverse a rozar el cielo.

Con sus impresionantes vistas como punto de partida, la ruta guiada por las alturas comienza, como no, con la explicación de la majestuosa Gran Vía para avanzar después por el exclusivo Barrio de Salamanca, divisar Chamartín a lo lejos y casi rozar con los dedos el Palacio Real o la inmensa Casa de Campo que abre su oxigenante mancha verde sobre el asfalto. 

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Con anécdotas y curiosidades diversas, con historias que han quedado impresas de manera invisible en cada esquina, el recorrido se extiende por la ciudad remarcando el contraste entre modernidad y tradición que convive en cada una de las calles. Un itinerario especial que se va deteniendo en cada monumento y que permite recuperar la perspectiva humana de una ciudad tan colosal como Madrid.  

Y dentro de esta retrospectiva, el propio hotel protagoniza una de las paradas de la visita guiada. Su historia, claro, lo merece puesto que esconde también entre sus paredes un buen puñado de episodios. Por algo, antes de convertirse en uno de los hoteles más emblemáticos de la ciudad, fue el antiguo convento de dominicos de Nuestra Señora del Rosario, allá por el año 1 643.

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Después pasó a albergar desde un cuartel hasta una parroquia de albarderos, pasando por el Teatro del Recreo, la Casa Profesa de los Jesuitas y los Sótanos. Todo un mundo de gentes, acontecimientos y aventuras hasta la construcción, en 1 945, de lo que hoy conocemos como el Hotel Emperador.