Madrid tiene su Capilla Sixtina: una joya desconocida que debes visitar 

No hace falta visitar los Museos Vaticanos para maravillarse con algunos de los frescos más impresionantes del mundo. Solo hace falta visitar la iglesia de San Antonio de los Alemanes, en Madrid. 

Álvaro Martínez Fernández
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Foto: Zarateman | Wikicommons

Que Madrid está repleta de joyas ocultas que merece la pena visitar es una realidad. Solo hace falta pararse, mirar y entrar en lugares alejados de las guías turísticas que esconden bajo sus cuatro paredes tesoros que jamás pensarías que existen. 

De hecho, hay uno que muy poca gente conoce pero que es de obligada visita. Lo encontramos en pleno centro de Madrid, tan solo a dos calles del visitadísimo Primark de Gran Vía. Concretamente debemos acudir a la Calle de la Puebla 22, donde nos toparemos con la iglesia de San Antonio de los Alemanes. 

Exterior de la iglesia de San Antonio de los Alemanes, en Madrid
Exterior de la iglesia de San Antonio de los Alemanes, en Madrid | Luis García (Zaqarbal)

Este templo esconde en su interior una impresionante joya artística que ha sido comparada en numerosas ocasiones con la obra cumbre de Miguel Ángel, la Capilla Sixtina ubicada en la Ciudad del Vaticano. 

Un templo histórico en el centro de Madrid

Para conocer la historia de este impresionante fresco primero debemos conocer la historia de esta impresionante joya. La iglesia de San Antonio de los Alemanes denota un claro estilo barroco, siendo su construcción entre los años 1624 y 1633, durante el reinado de Felipe III. 

En sus primeros años de vida esta iglesia sirvió como refugio para los peregrinos que venían de Portugal y que pasaban por Madrid. Es por eso que su primer nombre no fue el que hoy conocemos: sino la iglesia de San Antonio de los Portugueses. 

Capilla sixtina de Madrid, en la iglesia de San Antonio de los Alemanes
Capilla sixtina de Madrid, en la iglesia de San Antonio de los Alemanes | Zarateman | Wikicommons

Años más tarde esta iglesia quedaría vacía, hasta que en 1689 la reina Mariana de Austria, le concedió el templo a los alemanes católicos que acompañaban a la mujer de su hijo Carlos II, mariana de Neoburgo. Es así como esta iglesia empezó a llamarse con el nombre con la que hoy la conocemos: la iglesia de San Antonio de los Alemanes. Pero lo más curioso se encuentra al mirar al techo de esta joya barroca. 

Unos techos dignos de Miguel Ángel 

Mirar al techo en esta iglesia es sucumbir a un auténtico espectáculo pictórico. Una decoración sublime que se completó en varias etapas y en la que participaron algunos de los pintores más celebres del momento. Entre los artistas que firman esta obra se encuentran Francisco Ricci, que fue el encargado de la arquitectura de la cúpula y Francisco Carreño de Miranda, que fue el encargado de pintar la figura de San Antonio. 

Capilla sixtina de Madrid, en la iglesia de San Antonio de los Alemanes
Capilla sixtina de Madrid, en la iglesia de San Antonio de los Alemanes | Merce - Wikicommons

Fue Lucas Jordán, años más tarde, el que repintó las columnas de los frescos. El resultado es claro: estamos ante una composición artística de una excelentísima belleza que es capaz de transportarnos hasta la maravillosa Ciudad del Vaticano, el lugar por excelencia del cristianismo. 

En la actualidad la iglesia sirve su función principal: la de ofrecer misas, visitas y conciertos de música clásica entre sus cuatro paredes. Eso sí... olvídate de visitarla un domingo, pues solo permanece abierta de lunes a sábado. Si vas, quédate prendado de sus imponentes frescos, pero no te olvides de visitar su sacristía y su cripta, también de una enorme belleza. 

¿Dónde está la Capilla Sixtina de Madrid? 

La encontramos a escasos metros del Primark de Gran Vía, en pleno centro de Madrid. Concretamente en la calle de la Puebla, 22. Si quieres ir en metro los más cercanos son Gran Vía y Callao, aunque también puedes llegar a ella desde Noviciado y Tribunal. 

El precio de entrada a la iglesia es de 2,5 euros. Pero si quieres ver todo, incluida la sacristía, la cripta y el museo entonces deberás abonar 6 euros. Nosotros solo podemos decir una cosa: merece la pena... y mucho.