Lunas de miel: Islas de postal

Una isla remota encarna el ideal innegociable de Luna de Miel para miles de parejas.

Elena del Amo

Los que busquen intimidad total pero no puedan permitirse el raro lujo de una isla del todo privada pueden encontrar algo que se le parece mucho en los hotelitos más pequeños de las Maldivas; es decir, los que tienen en ocasiones hasta menos de treinta habitaciones dispersas por sus geografías. Este archipiélago cuenta con un centenar largo de islas-hotel en las que disfrutar del sol y el mar, de sus fondos marinos perfectos para bucear... y de la compañía. No hay más -¡ni menos!- que hacer, y difícilmente podrá salirse de la isla durante toda la estancia, por lo que, más que en cualquier otro sitio, conviene no equivocarse con la elección del hotel y tener la certeza de que uno no se va a agobiar sin salir en tantos días de un sitio tan paradisíaco, sí, pero tan pequeño.

También por el Índico hay más destinos de postal muy de sol y playa y con grandes hoteles, aunque, aquí sí, con muchas excursiones para hacer, como en Seychelles o en Mauricio. Para quienes además busquen grandes alicientes culturales, la monumental isla de Sri Lanka -una especie de India en miniatura que lleva experimentando en los últimos años un increíble boom turístico- o la profundamente africana Zanzíbar, cuya Ciudad de Piedra y sus más selectos hoteles de playa realmente enamoran. Bali es otra de esas islas donde disfrutar de mucho más que de la playa -que, por cierto, no es ni de lejos lo mejor que atesora-.

Esta isla y provincia indonesia alberga hoteles que le dan todo su sentido a la expresión lujo asiático, además de unos paisajes de arrozales sublimes, buenas compras y una población adorable que cada día celebra coloridas procesiones hacia sus mil y un templos hinduistas, lo que hace imposible no caer rendido ante Bali. Muy cerca, las islas de Tailandia son otro clásico, tanto si se opta por las más trilladas por el turismo como por otras más solitarias y auténticas que apenas salen en los folletos de las agencias.

Y si se quiere llegar aún más lejos y el presupuesto da para ello, en el último confín aguardan mitos de la Polinesia Francesa como Bora Bora, Morea o los espectaculares aunque menos conocidos atolones coralinos de las Tuamotu, así como la tríada de islitas principales de Rarotonga, Aitutaki y Atiu, en el archipiélago de laPolinesia neozelandesa de las Cook.

Las Quirimbas sí existen

Al igual que la Cochinchina, este archipiélago todavía poco conocido realmente existe, y hasta resuena en el mundillo viajero como "el Zanzíbar del siglo XXI". Con un regusto profundamente africano tamizado por el poso que el Portugal colonial se dejó en Mozambique, sus islas viven esencialmente de la pesca, y poco a poco también de los beneficios que dejan los todavía escasos viajeros que se instalan en los caserones reciclados en hotel de la somnolienta isla de Ibo o el puñado de resorts de lujo que, como Vamizi Island Lodge, Azura at Quilalea o Anantara Medjumbe, han ido abriendo por este paraíso perdido del Océano Índico.

Hoteles para una vez en la vida

The Dutch House
www.thedutchhouse.com

Solo cuatro suites de gusto exquisito en esta antaño mansión colonial del precioso sur de Sri Lanka.

Denis Island
www.denisisland.com

Una islita privada de las Seychelles convertida en hotel, amén de en santuario de aves y tortugas marinas.

Como Shambala Estate
www.comohotels.com

Ubicado en la jungla de Ubud, en Bali, une el mimo con la filosofía del bienestar.

The Pavilions
www.thepavilionsresorts.com

Esta delicia de la isla tailandesa de Phuket no acepta niños. Villas con piscina propia y terraza con vistas de 360º que se levanta sobre la vegetación.

The Brando
www.thebrando.com

La isla privada de Marlon Brando, enamorado de la Polinesia Francesa tras rodar allí El Motín de la Bounty.