Leopoldstadt y el Prater en Viena

Viena se reinventa cada año. El Distrito 2, el antiguo barrio judío (Leopoldstadt), acapara este año miradas y tendencias. Boutiques estilo Soho neoyorquino y los restaurantes más de moda están aquí, ahora.

Luis Uribarri

El centro de Viena (Distrito 1) es imprescindible, un imán para los sentidos, con sus palacios, la catedral, los museos, la ópera, los cafés... Pero si se dispone de tiempo o ya se conoce el centro, ahora en Viena lo que está de moda es elDistrito 2, el antiguo barrio judío, el Leopoldstadt, más las zonas verdes de Ausgarten y el Prater.

Un recorrido en forma de triángulo isósceles (Praterstrasse-Prater-Taborstrase) proporciona varios e inusitados placeres. El recorrido comienza en la Praterstrasse, justo cruzando el canal del Danubio, no muy lejos del centro. En el número 54 de esta calle llega la primera alegría: la casa donde vivió Johann Strauss hijo y compuso su irrepetible Danubio Azul.

Las estancias acogen su piano y recuerdos de su polémica vida y obra. En el patio del inmueble asoma, casi escondida, una terraza donde se sirven cócteles durante la tarde y la noche.El paseo por Praterstrasse desemboca en otro icono de la ciudad, la noria del Prater, casi un personaje de El Tercer Hombre. A su lado, el Planetario y el parque de atracciones seguramente más kitsch de Europa, ahora con la novedad, a su entrada, del Museo Madame Tussauds. Algunos españoles querrán llegar hasta el Praterstadium, donde España ganó su segunda Copa de Europa de Naciones de fútbol, con el gol de Fernando Torres.

Otra estrella del Distrito 2 es el Mercado de las Carmelitas (Karmelitermarkt). Pequeño, limpio y recogido, los sábados recibe productos frescos del campo y los vieneses, con la excusa de ir a comprar, toman el aperitivo en sus terrazas para luego, quizá, almorzar en un restaurante de la adyacente Leopoldgasse, la calle gastronómica de moda ahora en Viena. Por esta zona, dos visitas a elegir, por contrapuestas: el Museo Kriminal de Viena o la iglesia de las Carmelitas, de 1623, que alberga un singular retablo de Santa Teresa de Ávila.

Para abrir el apetito, nada mejor que un paseo hasta el Augarten, parque y zona verde que alberga la Fábrica de Porcelana (espectacular su café con terraza), dos imponentes torres de defensa (para no olvidar errores pasados) y el internado de los Niños Cantores (ver recuadro).Las tiendas y boutiques de Leopoldstadt se distinguen por su reducido tamaño, un exquisito trato personal y escaparates poblados de diseños propios. Un buen ejemplo es Song, en la plaza de Johann Nestroy, favorita entre las fashion victims de Viena, que ya esperan su nueva colección de ropa (en septiembre).El remate de este distrito lo pone el restaurante y cóctel bar del último piso del hotel Sofitel, ya de vuelta del paseo triangular, en el número 1 de Praterstrasse. Felices vistas de Viena de 360 grados.

Nueva sala de conciertos para los Niños Cantores

Está considerado el coro infantil de más larga tradición del mundo, con 515 años de historia. Los Niños Cantores de Viena (todos chicos) viven y se forman en un internado instalado en un palacio barroco del Augarten, al final del Distrito 2. Ahora, además de los conciertos de los domingos a las 9.15 en la capilla del palacio imperial, cuentan con una nueva sala de conciertos, el MuTh, de estética vanguardista, que ha levantado una gran polémica entre los melómanos