La ruta Borges en Ginebra

La capital mundial de la banca y los relojes, de la seguridad y la limpieza, de la ONU y la Cruz Roja, lo es también de historias sobre Sissi, Rousseau, "Frankenstein", Lord Byron y Borges, que falleció en Ginebra hace 25 años.

Luis Uribarri
Apenas a dos horas de vuelo de Madrid, Ginebra posee 53 restaurantes gastronómicos (nueve con estrella Michelin), más de 40 museos (algunos impactantes, como el Patek Philippe), cien galerías de arte, más de 80 tiendas de joyería y relojes en una sola calle, la Rue du Rhône, y una oferta musical digna de las grandes capitales europeas. Orillada por el lago Leman, el más grande de Europa Occidental, con 72 km de largo por 12 de ancho, rodeada de verdes campiñas y a escasa distancia del Mont Blanc (4.810 m), Ginebra es, "de todas las ciudades del planeta, la más propicia a la felicidad". La frase completa, del escritor bonaerense Jorge Luis Borges, está grabada en una esquina de la Grand Rue, pegada al número 26, la casa del casco histórico donde murió hace 25 años. Antes de entrar al casco antiguo merece una visita el Parque de los Bastiones (1) con su Muro de los Reformadores, con las estatuas de Calvino y otros insignes reformistas, y los grandes tableros de ajedrez que adornan el suelo del parque. El casco histórico, pequeño, de calles adoquinadas y limpias, tiene frente al pórtico de la Treille, (2) el banco de madera más largo del mundo (121 metros), reconocido por el Libro Guinness de los Records. Una vez traspasado este pórtico neoclásico, el Ayuntamiento (3) es el punto de referencia, un precioso edificio con elementos arquitectónicos de los siglos XIV, XVII y XVIII. Frente a él, un antiguo mercado romano soportalado, con mosaicos que ilustran acontecimientos históricos, como la llegada de Julio César en el 58 a.C. Pegado a este mercado se puede disfrutar de una fondue en el restaurante de L'Hotel de Ville (4), frecuentado por el matrimonio Borges, o en su vecino Les Amures (5), el favorito de los Clinton (lo certifica una placa enviada desde la Casa Blanca).
Muy cerca está la singular catedral de Ginebra (6): construida en estilo románico entre 1160 y 1232, sus bóvedas se prolongaron al gótico y en el siglo XVIII se le añadió un frontón estilo panteón romano. Reservada al culto protestante, alberga "la silla de Calvino".
Para las compras, dos lugares originales: Caran d'Ache, el clásico de los lapiceros, en la Plaza Bourg-de-Four (7), y Theodora (8), en el 30 de la Grand Rue, que ofrece perfumes personalizados por unos 10.000 euros y dos años de búsqueda conjunta del aroma único del cliente. La Grand Rue hace honor a su nombre: en el número 40, el Espacio Rousseau (el pensador nació en Ginebra en 1712); en el 29, la galería de Jan Krugier (9), agente exclusivo de la colección Marina Picasso, y en el 26 la casa donde falleció Borges el 14 de junio de 1986 (10). El autor de El Aleph señaló también sobre Ginebra que "las grandes sombras de Calvino, Rousseau y Amiel están aquí, pero nadie las recuerda al viajero". Ahora sí, y la suya se añade como recuerdo y reclamo de los viajeros curiosos. www.MySwitzerland.com
La cúpula de Barceló y el acelerador de partículasGinebra es sede de unas 200 organizaciones internacionales, entre ellas de la sede europea de las Naciones Unidas, que se puede visitar con guías en español. Las dos salas más impactantes llevan fi rma española gracias a los murales de Sert de 1930 y la cúpula de Barceló de 2009. Enfrente está el Museo Internacional de la Cruz Roja, y a dos pasos de la frontera francesa el CERN, que se puede visitar y que alberga el famoso acelerador de partículas.