La Raya de Cáceres: de la Sierra de Gata al Parque Internacional del Tajo

La frontera terrestre entre España y Portugal, de 1.214 km de longitud, es coloquialmente conocida como La Raya, o A Raia en portugués y gallego. Pero esta Raya también se refiere hoy al espacio geográfico próximo a esta frontera, donde las poblaciones portuguesas y españolas comparten elementos históricos, culturales y económicos. Esta ruta desvela lugares y paisajes secretos de esta frontera terrestre y fluvial en su tramo por la provincia de Cáceres.

Rafael Pola
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Foto: R. Pola y M. Moreno

Nuestra ruta se inicia en Coria, en el kilómetro 26 de la carretera EX-109. Allí, bajo los pilares del puente sobre el río Alagón, está Percor, un meritorio restaurante que alivia la necesidad del viajero con una cocina limpia y honesta que no inventa nada, ni lo pretende. Grandes raciones: revuelto de jamón, patatas al rebujón, revuelto de morcilla de Burgos con piñones, pollo al curry y rabo estofado. Y para beber, Puerta Palma brut, un espumoso con denominación de Extremadura. Por la EX-109, camino de la frontera, pasamos por Moraleja y desde allí, por la CCV-31, alcanzamos Cilleros, villa fronteriza con convento franciscano e iglesia-fuerte. Tomamos la EX-205, carretera en plena ruta de interés natural con magníficas panorámicas de la Sierra de Gata. Valverde del Fresno y Elijas crean una pequeña alpujarra de pueblos remachados a la ladera en medio de campos de intensos y húmedos verdes, incendiados por la luz de un claro y limpio atardecer otoñal. Alcornoques, encinas y robledillos autóctonos se alternan con pinares repoblados, eucaliptos y olivares olvidados, Los pueblos, vistos desde lejos, remiten a una Andalucía de pintorescas aldeas blanquirrojas; de cerca, los sillares, la piedra granítica, el adobe, los soportales y maderas voladas de las casas te llevan a la arquitectura popular de la Salamanca más profunda.

Hoyos y San Martín de Trevijo son bonitos pueblos que, desde hace siglos, conservan intacta la estructura de sus pequeñas plazas y sus zigzagueantes callejuelas. Esta comarca fronteriza de la Sierra de Gata, que durante los peores años de la posguerra vivió de un intenso estraperlo, está integrada por tres pueblos: San Martín de Trevijo, Elijas y Valverde del Fresno. Entre otras cosas, todos comparten una inusitada peculiaridad, la de tener un idioma propio: A fala, un dialecto local surgido de una rama del galaico-portugués que siguió a la romanización peninsular y que, en estos lugares, quedó invariable desde la Reconquista. Aunque A fala tiene en sus singularidades fonéticas, morfológicas y léxicas una innegable proximidad con el gallego y claras diferencias con el portugués, también comparte influencias con el antiguo leonés, así como algunas expresiones cedidas por el árabe y palabras preromanas. Aunque parezca increíble A fala presenta a su vez ligeras variaciones en cada uno de los tres mayores pueblos de la comarca. La derivación de San Martín se denomina "o mañegu"; la de Elijas, "o lagarteiru", y "o valverdeiru" la de Valverde del Fresno. A fala está reconocida hoy día por la UE como "lengua minoritaria".

Aunque es el menor de los pueblos de la zona, no conviene salir de ella sin visitar Trevijo. Trevijo es una pequeña joya que reúne las esencias de esta parte de la Sierra de Gata. La minúscula aldea medieval de Trevijo, además de ruinas de un castillo árabe del siglo XII, conserva algunas tumbas antropomórficas y, sobre todo, el sabor de otro tiempo pegado al musgo de sus piedras y a la bien conservada arquitectura popular que se puede apreciar en alguno de sus rincones.

Dejamos la Sierra de Gata para dirigirnos hacia Alcántara y aunque para ello desde Cilleros puede seguirse la CCV3.1 hasta Moraleja y desde allí tomar la EX-117, nosotros optamos por atajar por una de las calificadas como otras carreteras y que únicamente figura en el mapa como una fina línea roja, sin denominación alguna. Siguiendo esta carretera innominada, nos encontramos con Vegaviana, una población con un curioso y singular origen. Vegaviana fue creada entre los años 1954 y 1958 con el objeto de repoblar la zona y albergar colonos que trabajaran en parcelas agrícolas del Instituto Nacional de Colonización. Aunque en 1961 llegó a tener más de tres mil habitantes, hoy únicamente viven allí 854. Frente a la estructura urbana generalmente anárquica y desordenada de los pueblos extremeños, estapedanía de La Moraleja presenta un curioso urbanismo rectilíneo y racionalista.

Antes de llegar a Alcántara, siguiendo la Ex-117 pasamos por Zarza la Mayor, una localidad fundada a partir de uno de los primeros asentamientos celtas de la península. De aquella época prehistórica la población conserva algunos dólmenes interesantes. También merecen mención otros monumentos de interés, como la fortaleza de Peñafiel y la iglesia de San Andrés. Llegamos a Alcántara. La historia de esta ciudad de 1.600 habitantes está íntimamente ligada al río Tajo. Poblada desde tiempos prehistóricos, Alcántara fue también romana, visigoda, árabe... Todas las culturas que se han sucedido en Alcántara a lo largo de la historia han dejado su huella en el patrimonio y la riqueza cultural de la villa; desde el menhir y los numerosos dólmenes que se conservan de la época megalítica, pasando por el famoso puente romano (el nombre de la ciudad deriva del árabe Al Qantarat, que significa puente), hasta la multitud de iglesias y grandes casas y palacios nobiliarios, como los de los Barrantes, Pacheco, Oviedo, Arias y Torreorgaz. Alcántara merece, sin duda, una tranquila visita. Seguimos ruta hacia Membrio por la EX-117 para, desde allí, encaminarnos hasta el extremo más occidental de la provincia de Cáceres. Saliendo de Alcántara, el suave y amable paisaje de dehesas onduladas que habíamos traído hasta entonces se convierte en un pelado altiplano que, por su escasa y rala vegetación, parece una pequeña tundra extremeña. Poco después. descendiendo hacia el río todo vuelve a cambiar, con profusión de vegetación y, en el cielo, remolino de carroñeros. Una veintena de buitres patrullan un paisaje de encinares, alfombrado de verdes explosivos y amarillos fosforitos. Cerca, la sierra de Santiago y un sinfín de pequeños y medianos riachuelos, como el regato Tomasa, que conforman una especie de red de capilares acuosos que riegan y fertilizan todo el territorio. El hermano mayor de toda esta familia de aguas fluviales es el Tajo que, dependiendo del terreno que recorra, se hace profundo y serio o abierto y placentero, aunque siempre imponente. A las dehesas pobladas por ganado lanar y guarros negros y decorada con preciosos encinares y alcornocales le suceden tramos de tupida vegetación casi selvática, bordeando al Tajo más caudaloso y señorial. Paisajes solitarios, rincones casi inéditos sobrevolados por un cielo de buitres leonados...; estamos en el Parque del Tajo Internacional. Hasta que nos planteamos el viaje por esta zona no éramos plenamente conscientes de la existencia de este Parque; un espacio natural extremeño que, además, figura entre los espacios de especial protección e importancia comunitaria de la Unión Europea. Este singular enclave natural alberga multitud de especies animales: buitre leonado, cigüeña negra, águila imperial, buitre negro, lagarto verdinegro, águila perdicera, alimoche, águila real, nutria..., así como una enorme diversidad de especies de la flora mediterránea, como el quejigo o el enebro. El Parque Natural del Tajo Internacional incluye y agrupa los ecosistemas del río Tajo y sus afluentes: Erges, Sever, Aurela, Salor, Carbajo y Calatrucha.

El Tajo Internacional se extiende desde las proximidades de Zarza la Mayor y el puente de Alcántara hasta la fronteriza presa del Cedillo, prolongándose en territorio español hacia el sur, hasta Herreruela; mientras que en Portugal, alcanza desde Salvaterra do Extremo y Cegonhas Novas hasta casi Castelo Branco. El Parque Natural del Tajo Internacional, desde el lado español, se puede disfrutar siguiendo la EX-117, desde Alcántara hasta Membrio, continuando luego por la CCV-126 hasta Santiago de Calatrava y Herrera de Alcántara. Antes de llegar a Herrera convendría acercarse al mirador-observatorio de Las Viñas. Allí se podrá contemplar los rebosantes meandros de un Tajo engordado por el embalse del Cedillo. Al llegar a Cedillo hay que bajar a la presa en la que confluyen el Tajo español y el Server portugués. Allí se podrá disfrutar de unas magníficas e inéditas vistas y, en verano, darse un paseo por el Tajo en el barco que la Diputación de Cáceres mantiene para recorrer estos tramos navegables del río. El Parque Natural del Tajo Internacional es uno de los espacios naturales de más reciente creación en nuestro país, ya que se declaró espacio protegido de Extremadura en 2006. Juntamente con su parque espejo del lado portugués (Parque Natural do Tajo Internacional) fueron incluidos en el año 2000 en la red europea Natura 2000, tanto como zona de especial protección para las aves como por albergar enclaves paisajísticos privilegiados y una singular y rica fauna y flora. En esta parte de España, nuestro país hace frontera fluvial con Portugal siguiendo el curso de los ríos Erjas, Tajo y Sever a lo largo de casi 250 kilómetros, de los cuales, más de cien están dentro del parque.

Después de alcanzar el punto extremo donde España más se adentra en la vertical fronteriza de Portugal y siguiendo desde Cedillo por la EX-375 y la Ex-374 llegamos a Valencia de Alcántara. Valencia de Alcántara guarda algunas inesperadas sorpresas que merece la pena conocer; por ejemplo, la iglesia de Rocamador, del siglo XVI, que cuenta con un retablo barroco de Churriguera y una magnífica obra de Luis de Morales. Otro importante atractivo del lugar es su barrio gótico-judío, declarado conjunto histórico-artístico y que es una amplia barriada en la que, a lo largo de una veintena de calles entrecruzadas, se suceden edificios de dos plantas que exhiben un rico catálogo de portadas en piedra que enmarcan las entradas de las viviendas. Las hay rematadas en arcos simples, ojivales, con doble moldura... Todas las casas tienen, además, dos ménsulas a la altura del alféizar de la ventana sobresaliendo siempre de la fachada. Portadas y ménsulas dan a todas las construcciones un aire antiguo, homogéneo y muy particular. El término municipal de Valencia de Alcántara destaca igualmente por albergar uno de los más importantes focos del megalitismo europeo, con un conjunto de más de cuarenta dólmenes repartidos por toda la comarca.

Si se dispone de algún tiempo sobrante, antes de abandonar la zona e iniciar el regreso conviene desplazarse tan solo unos pocos kilómetros hasta el vecino Portugal para visitar la amurallada y bonita ciudad de Marvao.

Itinerario Básico

Inicio: San Martín de Trevejo (Cáceres).

Final: Valencia de Alcántara (Cáceres).

Otras poblaciones del recorrido: Cilleros, Alcántara, Santiago de Alcántara, Herrera de Alcántara, Cedillo.

Distancia: 210 km (sin contabilizar posibles desvíos por caminos rurales locales).

Qué visitar:

-Pueblos y carreteras de las Sierras de Gata y Santa Olalla.

-Alcántara.

-Parque Natural Internacional del Tajo (caminos y carreteras que lo recorren permitiendo el acercamiento al río, a los pequeños núcleos de población de la zona y a la presa de Cedillo).

-Valencia de Alcántara.

Otros lugares de interés:

-Coria, al inicio del recorrido.

-Marvao (Portugal), desde Valencia de Alcántara.

Dónde comer:

-En Coria: restaurante Percor. Carretera EX-109, km 26 (bajo el puente sobre el Alagón). Tel.: 927 50 32 04.

-En Herrera de Alcántara: Mesón El Tajo. San Sebastián, 31. Tel.: 678 059 050.

-En Valencia de Alcántara: El Clavo. Ramón y Cajal, 14. Tel.: 927 58 10 20. Un restaurante algo surrealista de aspecto, pero con los mejores platos y sabores de la cocina extremeña: migas, chuletillas, perdiz escabechada...

Dónde dormir:

-En San Martín de Trevejo. Hotel rural El Duende del Chafaril. Los Caños, 29. Tels.: 927 513 051 y 690 111 827.

Más información: www.dip-caceres.es