La nueva reserva mundial de la Biosfera en Asturias

El Principado de Asturias cuenta ya con su sexta Reserva Mundial de la Biosfera, declarada por la Unesco: el Parque Natural de Las Ubiñas-La Mesa, ubicada en los concejos de Quirós, Teverga y Lena. Es el segundo parque natural más grande de Asturias, con 45.162 hectáreas. Los tres mil habitantes de sus casi cien pueblos disfrutan de su gran diversidad de hábitats y de su excelente estado de conservación.

Regina Buitrago

El Parque Natural de Las Ubiñas-La Mesa, en Asturias, denominado así por englobar el macizo montañoso de Las Ubiñas y parte de la antaño vía de comunicación de montaña llamada Camín Real de la Mesa, es, ya, Reserva Mundial de la Biosfera. La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) ha valorado en París, el pasado mes de julio, la gran diversidad de su hábitat, el elevado grado de conservación, la promoción del territorio, el incremento del turismo, la fijación de la población y el freno al despoblamiento para integrarlo en la Red Española de Reservas de la Biosfera. Esta nueva reserva tendrá en común con los otros espacios naturales la identificación a través de logos, la difusión en soportes gráficos y diversas acciones de intercambio de aprendizaje.

Paisaje de montaña. Formalismos aparte, los amantes de la naturaleza y la cultura en su expresión más auténtica hallarán en este territorio de montaña, transitable a través de 54 itinerarios señalizados, un paraíso dotado de todo lo necesario para reconciliarse con el medio ambiente. Su extensión ocupa parte de tres concejos que pertenecen, a su vez, a sendas comarcas del Principado: la totalidad del municipio de Teverga y parte de Quirós (Camín Real de la Mesa) y parte del municipio de Lena (Montaña Central). Sus cumbres son, tras los Picos de Europa, las más altas de Asturias. Entre sus estrellas está el conocido Pico Peña Ubiña (Lena), que exhibe, con sus 2.414 metros de altura, un atractivo modelado glaciar, fenómeno que se hace más evidente en uno de los paisajes más bellos de la reserva: los valles en forma de artesa de los Puertos de Agüeria (Quirós), donde se podrían hallar restos de animales prehistóricos. Otro de los impagables espectáculos visuales que nos regala la orografía de esta reserva son los siempre llamativos relieves kársticos, localizados en los Puertos de Marabio, al norte de Teverga. Se trata de una extensión cuajada de dolinas y valles ciegos que drenan las aguas por sumideros naturales, desembocando en profundas oquedades.

Fauna y arqueología. En este gran espacio rural, cuyo paisaje está formado en gran parte por pastizales que garantizan la continuidad del sector ganadero y la trashumancia estacional, el 33 por ciento de la superficie está poblada por espectaculares hayedos, robledales, castañedos, acebales y bosques de abedules, un cromático patchwork vegetal que abriga venerados monumentos naturales como, en Teverga, los Puertos de Marabio o Cueva Huerta. Esta gruta, de quince kilómetros de longitud, alberga la mayor colonia regional de hibernación del murciélago de cueva. Además, en este purificado paraje, declarado parcialmente Lugar de Importancia Comunitaria y Zona de Especial Protección para las Aves -y al que se debe acudir pertrechado de una buena equipación para disfrutar en plenitud-, conviven en armonía las especies faunísticas más representativas de la cordillera Cantábrica. No es extraño descubrir en un paseo, allá en lo alto, el majestuoso vuelo del águila real e incluso intuir entre los ramajes la presencia del tímido urogallo. O también, a lo lejos, la mirada del lobo en su recóndita guarida y el imponente oso pardo cantábrico de paseo con sus esbardos. Si nos adentráramos, con el imprescindible respeto, en cualquiera de las masas boscosas de esta reserva, quizás nos podría sobresaltar el crujido de una rama o los pasos sigilosos de cualquiera de las especies cinegéticas que tienen allí su segura morada: el jabalí, el corzo, el rebeco o el venado -del que se puede disfrutar, en su época, del espectáculo sonoro de su conocida berrea- o las numerosas especies de otro tipo de mamíferos que también forman parte de este elenco forestal.

Las Ubiñas-La Mesa también es una buena elección para el aficionado a la arqueología y a la historia, ya que posee sorprendentes vestigios que atestiguan las antiquísimas conexiones del territorio astur con la Meseta Central. En zonas altas, y estratégicamente situadas, se encuentran dos calzadas romanas: la Vía de la Carisa, en Lena, trazada bajo supervisión militar en la época de la ocupación romana, y el Camín Real de la Mesa (Teverga), auténtica autopista comercial de montaña entre Asturias y Astorga. Ambas datan del siglo I a.C., así como algunos tramos correspondientes al Camino de las Reliquias en Quirós, al inicio de la Ruta de la Plata y a una parte del Camino de Santiago interior, a su paso por Lena. En cuanto a los yacimientos arqueológicos, destacan la necrópolis tumular de la Cobertoria (Lena-Quirós) y los abrigos rupestres de Fresnedo (Teverga). Estos últimos están formados por cinco pequeñas cuevas donde se ocultan representaciones pictóricas esquemáticas de la Edad del Bronce, a lo que se puede sumar, en el mismo concejo y en versión contemporánea, el Parque de la Prehistoria, que exhibe una interesantísima colección de réplicas de arte rupestre del Paleolítico Superior, tanto de Asturias como del resto del mundo, ideal para ir con niños.

Patrimonio artístico-histórico. Al legado arqueológico hay que sumarle el artístico-histórico: las iglesias románicas de San Pedro (en La Plaza, Teverga) y de San Pedro de Arrojo (en Arroxo, Quirós), y la casa blasonada de los Quirós, con su contundente lema: Después de Dios, la casa de Quirós. Pero, además del arte formal, resultan asimismo peculiares las edificaciones populares de la zona. Los molinos, los antiquísimos hórreos y paneras -en muchos casos tallados, como, en el concejo de Quirós, los de las aldeas de Coañana, Rodiles y Cienfuegos-, las tradicionales cabañas de teito (tejado de escoba) y los corros (cerramientos circulares con falsa bóveda de piedra), todo ello ubicado en las brañas vaqueiras de Teverga o en territorios altos de pastoreo perfectamente visitables. En Quirós destaca el Museo Etnográfico. Construido sobre unos antiguos hornos de fundición, es una recreación auténtica de la vida y los usos pretéritos del lugar, muy apto para acudir con niños. Por último, cabe reseñar la gran cantidad de empresas de turismo activo a través de las cuales la Reserva Mundial de la Biosfera Las Ubiñas-La Mesa se pondrá más fácilmente al alcance del respetuoso visitante.