Jijona: ¿qué ver en la ciudad del turrón?

Huele a Navidad en Jijona. Y a caramelo, a chocolate, a miel y azúcar. Desde que arrancara la Feria del Turrón el pasado 5 de diciembre, es Navidad en la ciudad alicantina. Nos escapamos a La Ciudad Más Dulce del Mundo. (Así la llaman). Y nos recibe con los brazos abiertos. Igual que los nuestros, cuando volvemos a casa por estas fechas. 

Yolanda Guirado
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Foto: amoklv / ISTOCK

Conocer el Belén de Jijona

ANTONIO BERNABEU

El Betlemet de Jijona es el primer lugar que visitamos cuando llegamos a la ciudad. Un belén de tamaño natural que nos recibe cada año por estas fechas justo a la entrada. Lo encontrarás en la falda de la montaña donde se ubica el castillo, en el barranco de la Fuente. Lo mágico de este belén es que aprovecha la naturaleza que ofrece el paisaje para formar un decorado perfecto. Rocas y riachuelos dan cobijo al pesebre bajo el cielo de Jijona. Sin duda, merece la pena detenerse con el coche antes de adentrarse en la ciudad.

📍Calle Francisco Nicolás Mira Miralles, 80. 

Perdernos por el casco histórico

D.R.

En estas callejas vive el espíritu de la Navidad. En la ciudad del turrón recorremos sus plazas, el Convento de los Franciscanos, la iglesia de Santa María o el Forn del Raval, un horno de piedra del siglo XVI en perfecto estado de conservación. De hecho, aquí elaboran los dulces más típicos de Jijona no solo en Navidad. Merecida fama tienen sus tonyetes y las tortas. Imprescindible detenernos en el castillo de Jijona que se alza en las alturas. Y si contamos con algo más de tiempo, alejarnos algo más hasta la sierra de la Carrasqueta es un encuentro con la calma más absoluta.

Descubrir el Museo del Turrón

ANTONIO BERNABEU

Durante décadas, los turrones y mazapanes han endulzado Jijona. Dedicado a sus gentes, nace este Museo del Turrón. Un homenaje a este producto, símbolo de Jijona y de la Navidad. En este espacio echaremos mano de la nostalgia. Ante nuestros ojos, utensilios y maquinaria de antaño que un buen día perdieron su uso. Hoy siguen enseñándonos cosas. Son esos con los que aprendimos a amar el turrón. Su textura y sus olores. También conoceremos el proceso de elaboración o las materias primas que se usan. Y entonces nos daremos cuenta. Qué gran desconocido es el turrón.

📍Polígono Industrial Ciudad del Turrón. Pol. Espartal II. Jijona.

Visitar la fábrica de turrón más antigua de Jijona

ANTONIO BERNABEU

Se trata de la Fábrica Primitivo Rovira e Hijos. Pasteles de yema, polvorones de almendra o el turrón a la piedra. Los turrones artesanos se han ganado el cariño de todos año tras año. En 1850 nace esta casa turronera que sigue al pie del cañón. Los maestros turroneros escriben cada año la Historia de Jijona. Y lo hacen elaborando estos placeres. Confesables algunos y todos tremendamente irresistibles. Los aromas a miel de romero y almendra marcona nos devolverán recuerdos que parecían olvidados. La estampa no puede ser más navideña.

📍Avenida de la Constitución, 15. Jijona.

Disfrutar de sus helados

ANTONIO BERNABEU

Y si la tradición artesanal del turrón se remonta a siglos, los helados de esta ciudad se han ganado el prestigio a pulso. Tanto es así que hasta los heladeros tienen sus propios Moros y Cristianos. Todo comienza en las Cavas y pozos de nieve donde se almacenaba el hielo. Estamos en el siglo XIV. Ya se elaboraban helados en Jijona. Siglos después, recorremos las calles de la ciudad en busca del mejor helado. Pistacho, nata, almendra, dulce de leche, chocolate. Y por supuesto, turrón. No diremos nombres. Solo que es difícil equivocarse con los helados en esta ciudad. 

Es un hecho. Jijona vuelve a casa por Navidad.