El jardín secreto de Madrid: cócteles y música en vivo

Escondido en el Barrio de Salamanca, Ginkgo Garden es el nuevo punto de encuentro en la ciudad para disfrutar del afterwork

Noelia Ferreiro
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Foto: D.R.

Un bar con refrescante vegetación, con la dosis exacta de intimidad, con el estilo de los locales de moda. Un jardín en medio del asfalto, a donde no llega el bullicio de la ciudad. Así es Ginkgo Garden, un lugar tan secreto como las sorpresas que depara su descubrimiento.

Escondido en una discreta calle del Barrio de Salamanca, junto a la mítica calle Serrano y la emblemática Puerta de Alcalá, esta suerte de terraza interior se ha convertido, por derecho propio, en el nuevo punto de encuentro del tardeo madrileño, en el espacio de moda para el disfrute del afterwork.

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No en vano cuenta con todos los ingredientes para pasar una velada inolvidable: una decoración elegante y urbana, música en vivo, una exquisita propuesta gastronómica y una carta de cócteles originales y creativos que se cuentan entre los mejores de la ciudad.

Oculto a las miradas de la calle, Ginkgo Garden es un laboratorio de nuevas y originales creaciones, que se renuevan semanalmente y están disponibles durante un tiempo limitado. Por ello su carta, que aúna la cocina española con los fogones asiáticos, se cuenta como imprescindible en el panorama culinario de la capital.

Tapas como las gyozas de pollo con salsa de chile dulce, el mollete de anguila ahumada con foie o el ravioli de pato con piña y salsa Hoisin, sólo por poner tres ejemplos, dan cuenta de esta pasión por la buena mesa que también se hace visible (y degustable) en los platos más ligeros (como la ensalada vietnamita con mango, anacardos y langostinos) y en otros más contundentes como los chipirones de anzuelo salteados al wok con verduritas, el tataki de solomillo de vaca gallega en costra de sésamo o la terrina de rabo de toro y foie con chips de verduras.

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Por si fuera poco, y para quienes disfruten de la tarde-noche de una forma más informal, Ginkgo Garden cuenta con dos corners temáticos que añaden un punto de diversión y originalidad. Una selección de sushi y cócteles dirigidos a paladares sibaritas.

¿La prueba? Nigiris como el de salmón flambeado con mayonesa de kimchie o el de gamba Ebi Soasado, sashimis fresquísimos de salmón, atún rojo o hamachi, y maki rolls como el Ginkgo California (uramaki de cangejo, aguacate, pepino y mayonesa japonesa) o el Sky Spice Tuna

(Uramaki de atún balfegó con salsa sriracha picante con huevos de tobiko). Esto, y mucho más, conforma la oferta de delicias japonesas.

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Pero hay que prestar atención a los cócteles para completar esta magnífica experiencia. Aquí también cunde el concepto asiático y mediterráneo de la mano de Jorge, alma mater de los tragos, que no sólo revisiona los clásicos para darles un aire especial (ojo al Ginkgo Cóctel, que es una suerte de gin tonic con un toque de Jerez, hoja de shiso aromática, lemon gras y tónica de pimienta rosa) sino que también ofrece creaciones sorprendentes.

En total, 21 cócteles de autor caracterizados por emplear sólo ingredientes caseros. Todo cuidado al detalle, desde los vasos hasta los colores, para dar un resultado muy visual y con sabores definidos.

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Entre sus apetecibles opciones, no hay que dejar pasar los muy vistosos Blue Panda Colada (piña colada con base de piña y coco, dos rones y un sirope casero de pandam, que es una hoja tailandesa que sabe a frutos secos) y Melón Japón (vodka Premium, sirope de lemon grass, zumo de limón y midori, un ingrediente japonés, que es como licor de melón), azul y verde respectivamente. Ni tampoco Love 1796 (Ron Santa Teresa 1796, Amaro Montenegro, fruta de la pasión, sirope de canela e hibisco, zumo de piña, zumo limón), que es uno de los best sellers.

La música, los jueves y viernes, pondrán el resto de la magia. Es lo que llaman Ginkgo Live Music con DJ Session, House, Techno, Greatest Hits o British Invasion. La noche de Madrid se vive en este jardín secreto