Islas Columbretes, un tesoro bajo las aguas de Castellón

Rodeando el archipiélago volcánico pegado a la costa de Castellón de la Plana, una fascinante Reserva Marina despliega sus encantos, misteriosos y cautivadores, ante los ojos de los buceadores. 

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Foto: bingokid / ISTOCK

Con sus playas, gastronomía y patrimonio monumental, Castellón de la Plana se ha convertido en un destino plagado de interés turístico. Elementos a los que se suma su riqueza natural, con el Parque Natural del Desierto de Las Palmas y el Parque Natural del Ermitorio de la Magdalena, origen de la actual ciudad. Otro de sus parajes naturales, igual de sorprendente pero menos conocido, reposa sobre fondos de 80 metros de profundidad en las calmas aguas del Mediterráneo. La Reserva Natural de las Islas Columbretes es un archipiélago de origen volcánico a tan sólo 56 kilómetros de la costa castellonense, que celebra este año su 30 aniversario desde su reconocimiento como Reserva Natural por la Generalitat Valenciana. 

Las islas de los reptiles

El nombre de este archipiélago proviene de la expresión ‘Colubraria’, con la que los primeros navegantes griegos y latinos la identificaron en sus cartas de navegación por la abundancia de serpientes que allí encontraron. Hasta principios del siglo XIX sus únicos visitantes eran pescadores, contrabandistas o piratas, pero la construcción de un faro, inaugurado en 1860, dio inicio a su colonización. Las islas Columbretes están integradas por cuatro conjuntos de islas, cada uno de los cuales ha sido bautizado con el mismo nombre de su isla mayor: la Ferrara, la Foradada, el Carallot e Illa Grossa, siendo esta última la única habitada y con posibilidad de ser visitada. 

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Illa Grossa tiene una curiosa forma de media luna similar a su hermana griega Santorini, aunque sus dimensiones son algo menores. La isla está integrada por múltiples cráteres encadenados, entre los que se desarrolla a su antojo una amplia biodiversidad. Diversas aves marinas –como la gaviota de Audouin, la pardela cenicienta, el halcón de Eleonor o el cormorán moñudo– han elegido esta isla para establecer sus nidos, así como han hecho distintas especies de reptiles. Todas estos individuos han sido catalogados como especie en extinción, vulnerables o endemismos, por lo que su protección es de vital importancia

Además de Illa Grossa, la isla del Carallot destaca sobre la superficie del mar con sus 32 metros de altura, un fiel testimonio geológico de los restos de la chimenea central de un milenario volcán

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Pero, para descubrir el mayor atractivo de las Columbretes hay que dejar de fijar la vista en el horizonte para orientarla bajo el agua. La Reserva Marina de las Columbretes abarca 5.543 hectáreas - 19 de ellas correspondientes a la parte emergente- que rodean todo el archipiélago. En ellas, un asombroso mundo subacuático se muestra sin tapujos a aquellos que se atreven con el submarinismo y el snorkel. Los reyes de estas aguas son el coral rojo y el alga Laminaria redriguezi, una especie muy rara de encontrar en el Mediterráneo. 

Para hacer de la visita una experiencia completa, el Centro de Información de la Reserva Natural de las Islas, en el Planetario del Grao, ofrece una información detallada además de una exposición sobre las islas, el mundo de la pesca, así como campañas educativas relacionadas con la conservación de las islas. También se ofrece un servicio de audioguía con la locución de un pescador, y una sala de proyecciones de vídeos y audiovisuales.

La única forma de visitar la Illa Grossa es tomando un catamarán desde Grao hasta el pequeño puerto de Tofiño. Al tratarse de una Reserva Natural, máxima figura de conservación, las Columbretes sólo admiten un total de 78 visitantes diarios, que se distribuyen 20 personas para visitas guiadas. Los horarios de visita a la Illa Grossa son a las 10.30, 12, 13.30, 17 y 18.30 horas. El período de 12 a 15 horas está reservado para el acceso en golondrina.