El impresionante mercado gastronómico de España diseñado por Gustave Eiffel: una desconocida joya con vistas al Guadalquivir y más de una decena de puestos de comida
Ubicado en Sevilla y construido en 1883, este mercado gastronómico atribuido al entorno de Eiffel reúne varios puestos de comida de todos los sabores junto al río Guadalquivir.

El diseño del Mercado del Barranco se atribuye al entorno del ingeniero francés Gustave Eiffel / Istock / minemero
A orillas del Guadalquivir, junto al puente de Triana, se alza una estructura de hierro y cristal que rompe con la estética habitual de Sevilla. El Mercado del Barranco no sigue el estilo palaciego de los grandes monumentos de la capital andaluza, pero su silueta industrial, ligera y abierta al río, lo convierte en uno de los edificios más singulares de la ciudad.

El interior conserva la estructura de hierro vista y la amplitud original / Istock / bruev
Comenzó a funcionar en 1883 como mercado de abastos y su diseño se atribuye al entorno del ingeniero francés Gustave Eiffel. No hay constancia de que lo firmara personalmente, pero la estructura metálica y el uso del hierro como elemento protagonista lo sitúan dentro de esa corriente de arquitectura industrial que se expandió por Europa a finales del siglo XIX. En una ciudad marcada por el barroco y el mudéjar, esta pieza de hierro llama indudablemente la atención.

Redacción Viajar
Durante décadas, abasteció al barrio del Arenal, entonces una zona muy vinculada a la actividad portuaria y comercial. Después, cayó en desuso y terminó cerrando. La recuperación llegó ya en el siglo XXI, cuando el edificio fue rehabilitado respetando su armazón original y convertido en mercado gastronómico a finales de 2014.
De mercado de abastos a espacio gourmet
Hoy el interior conserva la estructura de hierro vista y la amplitud original, pero el ambiente es muy distinto al de un mercado tradicional (y mucho menos se parece a la lonja de pescado que fue en sus inicios). En lugar de puestos de fruta o pescado fresco, hay más de una decena de propuestas gastronómicas para todos los gustos.
Puedes empezar con unas tapas andaluzas (como mojama de Isla Cristina), seguir con marisco (aquí muchos optan por las gamas de cristal), probar cocina internacional (unas gyozas con salsa ponzu, por ejemplo) o terminar con algo dulce. La gracia está en moverse, pedir en distintos puestos y probar un poco de todo.
Tapear junto al Guadalquivir
La idea aquí no es que hagas la compra, sino que te quedes a comer pidiendo en distintos puestos para compartir raciones y, lo mejor, con la luz que entra a través de los grandes ventanales. Una cena temprana para aprovechar el atardecer sobre el Guadalquivir es un plan redondo de fin de semana.

El mercado se ha convertido en un punto de encuentro habitual. / Istock / Alena Kravchenko
Su ubicación explica buena parte de su éxito, ya que está pegado al Puente de Isabel II, más conocido como puente de Triana, que es uno de los lugares de paso más emblemáticos de la ciudad. El mercado queda justo en ese punto intermedio de equilibrio entre lo turístico y lo local.
Un edificio histórico adaptado a otro tiempo
El Mercado del Barranco es uno de los pocos ejemplos que se conservan en Sevilla de aquella arquitectura del hierro que transformó el paisaje urbano europeo a finales del siglo XIX en forma de mercados, estaciones y pabellones llenos donde la luz es la protagonista. Su silueta contrasta con la piedra y el ladrillo que dominan el casco histórico y es probablemente por eso que llama tanto la atención y hace que no compita con los grandes monumentos de la ciudad.
Cuando se construyó, lo habitual era encontrar aquí vecinos haciendo la compra diaria, regateando y olor a pescado recién descargado. Ahora, el bullicio es distinto: conversaciones, copas y platos que van y vienen. El edificio ha cambiado de función, pero sigue siendo un punto de encuentro que ha sabido adaptarse al ocio actual.
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