Tras las huellas celtas: ruta de los castros de Asturias

Una ruta perfecta para seguir las huellas celtas en Asturias. Recorremos los castros marítimos, y los de interior, en busca de los misterios de nuestros antepasados celtas. No hay mejor forma de sentir el más bello paisaje asturiano que a través de los pasos de nuestros ancestros.

Irene González
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Foto: Turismo de Asturias

En el occidente de Asturias, la comarca del río Navia y su costa conservan numerosos restos de antiguos poblados celtas. Son los enigmáticos castros, un tipo peculiar de pueblos que se alzaban en tierras asturianas, pero también en las leonesas, zamoranas y gallegas. En Asturias, estos misteriosos emplazamientos de nuestros antepasados se alzaban en los lugares más bellos, en áreas cuajadas de recursos naturales. Estaban localizados tanto en franjas costeras como de interior, y casi siempre en zonas llanas sobre pequeños promontorios o en zonas de montaña, donde ocupaban la parte alta de alguna peña y así aprovechaban la orografía natural para una mejor defensa. Estos asentamientos, que empezaron a excavarse a finales del XVIII, ocuparon estas tierras durante la transición del final de la Edad Bronce a la primera Edad del Hierro, durante el primer milenio antes de Cristo. Incluso, en algunos casos, los asentamiento llegaron hasta los primeros siglos de la ocupación romana de la actual Asturias.

En el Principado no había otro asentamiento más que el fortificado, por lo que los historiadores lo han llamado cultura Castreña, un hábitat fortificado, poderoso y reconocible de los pueblos asentados. El castro era, en esencia, un poblado instalado en una posición geográfica dominante al que sus habitantes dotaron, además, con defensas casi siempre monumentales. Los fosos y murallas que protegían el caserío son la mejor expresión del tipo de sociedad que las concibió. Durante los siglos previos a la conquista romana, los habitantes de la región se organizan en comunidades separadas que competían entre ellas por los recursos indispensables.

Las zonas con caza, tierras cultivables, madera y yacimientos minerales eran indispensables para ubicar el castro. Y aunque parezca imposible, antes de los romanos existía historia. Los celtas poseían habilidad en el alfar, pericia metalúrgica, y eran grandes artistas en la fabricación de joyas. Estas actividades las desarrollaban al abrigo de las murallas, junto a las cabañas de planta circular o de esquinas redondeadas que se distribuían en torno a otras construcciones singulares de uso colectivo, como la sauna o las casas de asamblea.

Tanto por su ubicación en acantilados y zonas marinas, o por la cercanía a pequeñas aldeas rodeadas de naturaleza virgen, la ruta de los castros celtas, donde alguno es Monumento Histórico Artístico, sigue guardando un gran misterio en un paisaje de ensueño. Una ruta perfecta tras las huellas celtas en un paraíso para arqueólogos y su carbono 14. Todo un tesoro que no te puedes perder.

Castro de El Esteiro

Tapia de Casariego

El castro de El Esteiro, al oeste de la playa de La Paloma, es uno de los muchos poblados fortificados establecidos sobre la línea de costa en el occidente de Asturias. Tiene varias líneas de fosos y contrafosos que delimitan un amplio espacio sobre el que se extendía el poblado. Aquí se han descubierto cerámicas y monedas romanas del I d.C., molinos circulares y una cabaña circular construida con pizarra.

Castro de Cabo Blanco

Valdepares, El Franco

En Fonfría, en el Cabo Blanco, en un paraje espectacular junto a los acantilados que caen sobre el Cantábrico, está el castro de Cabo Blanco. Es otro castro marítimo que jalona la costa centro occidental de Asturias y que hasta la fecha se consideraba romano. Varias cabañas, y algún tramo de muralla con dataciones que prueban su ocupación desde siglo IV a.C. hasta época romana, se han hallado en él.

El Monte del Castro de Mohías

Coaña

El poblado prerromano se extiende sobre una amplia meseta y tenía hasta tres fosos consecutivos excavados en la roca. En él, se han puesto al descubierto hasta 20 construcciones en el interior del recinto, y en las excavaciones se ha encontrado cerámica indígena de gran valor. Al parecer, su ocupación se prolongó durante los siglos I- II d. C.

Castro de Coaña

 Coaña

El Castro de Coaña es el más popular de los castros celtas asturianos,por la gran extensión excavada a lo largo de casi doscientos años de intervenciones. Construido sobre una pequeña colina, es una muralla de considerable grosor que encierra tres recintos, la Acrópolis o torreón, el poblado de hasta 80 cabañas en piedra y el recinto sacro. Ofrece visitas guiadas y cuenta con un Aula Didáctica.

Castro de Pendía

Pendía

Los últimos 500 metros de acceso a este impresionante castro hay que recorrerlos a pie. En Pendía hay visitas guiadas para recorrer su muralla externa y las construcciones excavadas de su interior donde destaca una gran cabaña y dos saunas protohistóricas. La fundación del poblado se remonta a la Edad del Hierro, entre los siglos IV-I a.C, y su ocupación se prolongó hasta el I d.C.

El Castro del Chao Samartín

Grandas de Salime

Es uno de los más completos de toda Asturias. Estuvo habitado desde el siglo IX a.C., y ejerció como centro de la comarca tras la conquista romana del territorio. Cuenta con un Museo que funciona como centro de interpretación desde donde se visita el castro exclusivamente mediante guía. Fue descubierto de forma casual bajo las, por entonces, tierras de labor del Chao.

El Castillo de San Martín

Soto del Barco

El Castillo de San Martín está sobre un pronunciado codo  donde el cauce se abre hacia la ría de San Esteban de Pravia. Su emplazamiento, sobre un promontorio de unos 40 metros, le proporciona un gran dominio visual sobre la desembocadura de esta arteria fluvial. Aquí se encontraron varios fondos de cabañas prerromanas y una muralla y, durante el Medievo, se reforzó con una poderosa torre.

Os Castros de Taramundi

Taramundi

Os Castros, catalogado en 1969, es uno de los mayores castros de las tierras interiores del Navia-Eo con unas 2 hectáreas. Lo excavado revela una ocupación de larga duración, desde fines de la Edad del Bronce o Hierro inicial, hasta época romana. Entre los restos exhumados se cuentan, además de varios tramos de muralla, una decena de edificios y una sauna indígena. La presencia romana se constata a partir de mediados del siglo I d.C. en la bellísima Taramundi

Castros de San Isidro y Pico de la Mina

San Martín de Oscos-Pesoz

Cerca de Bousoño se alzan en la cumbre de una sierra, en un paraje con unas vistas impresionantes. Muy cerca el uno del otro, se empezaron excavar en 1986. Se fortificaron con piedras hincadas entre los parapetos que separan los fosos y estuvieron protegidos por murallas de traza continua. Se cree que más tarde fueron campamentos militares romanos.

Parque Arqueológico Natural de La Campa Torres

Gijón

Este castro y asentamiento romano de La Campa Torres, hoy es un Parque Arqueológico con centro de recepción  y museo. Las muchas evidencias de actividad metalúrgica hacen creer que era la ciudad astur de Noega. El origen de la ocupación del yacimiento se remonta a fines de la Edad del Bronce, siglos VIII-VII a.C. y durante la del Hierro se eleva una muralla y un foso sobre el istmo.