Hoteles para mirar las estrellas

Existen lugares repartidos por España donde resulta sencillo que los sueños se cumplan. Basta con mirar al cielo y pedir un deseo. Con terrazas, telescopios o techos de cristal, estos hoteles son privilegiados observatorios para contemplar el firmamento o las noches de Luna.

Silvia Roba

Contemplar las estrellas es algo con lo que sueña cualquier mortal que quiere evadirse por unas horas del mundo y sentirse parte integrante de la Naturaleza. Lo primero que hay que hacer para llevar a cabo tan bucólico plan es buscar algún lugar con escasa contaminación lumínica para poder así admirar el firmamento en todo su esplendor. Con vistas al Circo de Gredos, El Milano Real (elmilanoreal.com), en Hoyos del Espino (Ávila), ofrece una localización inmejorable, ya que la zona en la que se ubica cuenta con el certificado Starlight que acredita cielos oscuros ideales para la observación de los astros. Y eso es lo que aquí se puede hacer todas las noches durante una hora. Para ello cuenta con una cúpula con telescopio digital con el que ver, por ejemplo, el cometa descubierto en 2011 más allá de Júpiter, que este mismo mes de noviembre pasará a dos millones de kilómetros del Sol. Todo un privilegio del que no solo disfrutan los huéspedes: los clientes no alojados en el hotel, pero que reserven mesa en el restaurante, también pueden participar de esta actividad, previa petición. Para desconectar del todo, El Milano Real completa su oferta con un programa de circuitos termales en el Spa Aguas de Gredos, a 50 metros del hotel.

¿Para dormir? Habitaciones temáticas: Cambridge, Berlín, Tokio... y, por supuesto, la más recomendable para esta experiencia, la Estrella Polar.

La comarca del Pallars Sobirà, en la parte occidental de los Pirineos de Lleida, es una de las zonas más oscuras de la Península Ibérica. Es aquí, en Estac, en la vertiente sur de la sierra de la Solana, a 1.160 metros de altitud, donde abre sus puertas Casa Massa (www.casamassa.cat), una casona de pueblo con cuatro habitaciones con vistas a la montaña, huerta y terraza. Un lugar especial, donde los huéspedes no tienen ni un minuto para el aburrimiento. A elegir: aprender a elaborar quesos artesanos o ejercer de pastor de ovejas. Para las noches queda la observación de estrellas, a simple vista o con telescopio. Los propietarios preparan talleres para novatos en esto de mirar al cielo y cursos de fotografía nocturna para profesionales y aficionados. Sin salir de Cataluña, el Hotel Milestrelles (www.milestrelles.com), en Borgonyà (Girona), brinda una experiencia realmente única: dormir en gigantescas burbujas (bubbels) con techos transparentes, equipadas todas con telescopios y cartas celestes que indican las constelaciones que es posible ver en las distintas épocas del año. Spica, la estrella más brillante de Virgo, da nombre a una de las suites, con terraza, chimenea y zona de relax que incluye sauna y jacuzzi. Pero también podemos alojarnos en Casiopea, Altair, Polaris... y después hallar la calma total en un flotarium solo para dos.

Especial para parejas es tambiénLa Torre del Visco (www.torredelvisco.com), situado en Fuentespalda (Teruel), en la comarca de la Matarraña. No resulta fácil encontrar este hotel, una antigua masía del siglo XIX adosada a una torre del XV, rodeada de románticos jardines de rosales y olivos, apartada del mundo, a la que se accede a través de una larguísima pista sin asfaltar. Hasta aquí se llega a descansar, a disfrutar de los pequeños placeres de la vida: un buen libro junto a la chimenea, una partida de ajedrez, degustaciones de vinos en la bodega, desayuno al aire libre... La carta del restaurante cambia diariamente para asegurar un menú variado, siempre muy pegado a la tierra. Aunque resulta fácil alejarse de ella: basta con alzar la vista y contemplar las estrellas, que parecen estar muy cerca. El hotel organiza cursos de fotografía nocturna, que incluyen clases teóricas y prácticas.

El lugar en el que se alzaEl Refugio de Cristal (www.elrefugiodecristal.com), a un kilómetro del municipio de Hontanar, en Toledo, cuenta con una mínima intrusión lumínica, lo que hace posible disfrutar de noches espectaculares. Una preciosa casa, de filosofía ecológica y sostenible, en la que los dueños realizan, cuando el Sol se oculta, una breve introducción para los no iniciados apoyada con la observación directa, para la que cuentan con telescopios. Durante el día los huéspedes pueden seguir dedicándose al noble arte de la contemplación: basta con disfrutar de las vistas a las montañas que se obtienen a través de las paredes de cristal de sus habitaciones.

La brisa de los vientos alisios y la inversión térmica que producen previenen la formación de nubes altas en las islas Canarias, cuya bóveda celeste, la más brillante de Europa, está protegida por la Ley de la Calidad Atmosférica que controla el uso de luces nocivas y regula el tráfico aéreo. En elParador de las Cañadas del Teide (www.parador.es), una casa de montaña con impresionantes panorámicas sobre el cono del volcán, organizan todos los viernes observaciones del firmamento con telescopio. Atención a la altura: estamos en Tenerife, a 2.152 metros sobre el nivel del mar, casi tocando el cielo. Al mundo terrenal nos devuelven las papas arrugadas con mojo que sirven en su restaurante.