Hoteles en el corazón de la montaña

Estancias  singulares en la nieve. A pie de pista o alejados de ella para encontrar la calma. Dos son las opciones que puede plantearse cualquier esquiador a la hora de elegir el refugio perfecto para disfrutar de unas horas de relax tras un día de ocio y deporte en la montaña. Distribuidos por las estaciones de esquí de toda España hay hoteles con mucho encanto: de decoración rústica estilo alpino, con tratamientos de spa, con balcones para contemplar el horizonte nevado… e incluso iglúes de lujo.

Silvia Roba
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Foto: El Lodge

Sosiego para el cuerpo y la mente. Eso es exactamente lo que ofrece el Hotel Barosse, un alojamiento diferente en un sitio diferente. A solo dos kilómetros de Jaca, en el Pirineo aragonés y a los pies de la Peña Oroel, esta casa construida en madera, hierro forjado y piedra es el refugio perfecto para descansar después de una intensa jornada en las pistas de Astún o Candanchú. Hay que estar atentos a la hora de hacer la reserva, ya que solo cuenta con cinco habitaciones. Cada una es distinta, con su propio nombre y personalidad. ¿Nuestras favoritas? Fuente, con bañera de hidromasaje, chimenea y altillo chill out, y Ermita, con entrada independiente, en medio justo del jardín, ideal para contemplar el amanecer en la intimidad (este hotel es solo para adultos).

Ver cómo aparece poco a poco el Sol entre las montañas nevadas es uno de los privilegios del que disfrutarán quienes se alojen en cualquiera de las cuatro Mugas de Formigal. Pero aún hay más: esos mismos huéspedes serán los primeros en calzarse los esquís y descender las pistas de Anayet. Situadas en la nueva zona de Culivillas, a más de 1.800 metros de altitud, las mugas son, en realidad, domos, algo así como un iglú con cristaleras para contemplar, en cuanto la luz se va, el maravilloso cielo estrellado. Aquí solo se puede dormir una noche, pero la experiencia dura 24 horas. Incluye paseo en raquetas de nieve, visita guiada para descubrir los secretos que esconde la naturaleza del valle del Tena, cena y desayuno.

Mugas de Formigal

En pleno valle de Benasque, también en la provincia de Huesca, la estación de Cerler, a 1.540 metros de altitud, es otra de las preferidas de los amantes de los deportes blancos. En el casco histórico del pueblo se emplaza el Hotel Areulo, que encuentra acomodo en una antigua borda, construcción típica del Pirineo en pizarra, piedra y madera. Estos dos últimos elementos sirven, además, para dar calidez a las habitaciones, ocho en total, todas con ventanas y balcones desde los que contemplar el espectacular entorno: las Tucas de Ixeya, el pico Perdiguero, el valle de Estós…

Hacia otro valle, el de Campoo (Cantabria), se abren las ventanas y balcones de La Casa de las Brujas, en Hermandad de Campoo de Suso, a solo 10 kilómetros de la estación invernal de Alto Campoo. Rodeada de bosques de robles y hayas y arropada por cumbres de más de 2.000 metros de altura, esta típica casona de montaña ofrece diferentes tipos de habitaciones, unas con bañera de hidromasaje y otras con chimenea, unas abuhardilladas y otras con los techos de madera artesanal cortada a hacha. Muchos son los que la definen como un auténtico oasis de tranquilidad, que se multiplica hasta el infinito en el jardín o en la sauna, de lo más recomendable para recuperar fuerzas.

Hotel Barosse

Cuando te vas unos días, quieres sentirte como en casa. Nosotros lo haremos posible”. Quienes así hablan son los propietarios de la Masía Can Constans, en Queralbs, junto a la estación de esquí de Vall de Núria (Girona), en el Pirineo oriental, que recorre el famoso tren cremallera. La masía consta de dos casas. Una es La Cabana, dividida en dos estancias: L’Arc, con interiores de madera y acabados de piedra y pizarra, perfecta para familias, y El Boix, pensada para parejas. La otra casa es El Porxo, dividida también en dos apartamentos: El Cucut, rodeado por un jardín donde crecen hierbas aromáticas, y La Daina, con la chimenea más antigua de este singular complejo rural.

Muy especial es también el Garos Ostau, en Garòs (Lleida), el preferido por muchos de los que se acercan a esquiar a Baqueira Beret. No hay nada más parecido a un refugio de montaña, con muebles y vigas de madera, todo tan rústico… y romántico. Pero, ¿y si viajamos solos o con un grupo de amigos? Una buena dirección, también en Lleida, es el Alberg Taüll, un albergue todo en madera con siete habitaciones (28 plazas en total) en el precioso pueblo de Taüll, junto a la estación Boí-Taüll Resort y el Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici.

El Mirador de Orallo

A solo 15 km de la estación de esquí de Leitariegos, en León, El Mirador de Orallo es pura calma, armonizada por el sonido de fondo de las aguas del río. Ubicado en una centenaria casa familiar, este hotel cien por cien rural cuenta con cinco habitaciones y varias zonas de relax, con cristaleras que se abren a un horizonte verde o blanco, según la estación.

Aunque para relajarnos del todo tenemos una última recomendación: las habitaciones con jacuzzi de El Lodge, un hotel boutique de estilo alpino situado a 2.100 metros de altitud, al pie de las pistas de Sierra Nevada (Granada). Su lounge es todo un must, del que nadie se puede marchar sin probar un Hot Toddy sentado en el clásico chester. De los tratamientos del Spa nos quedamos con el Ritual de Sal del Himalaya, que potencia la energía, algo necesario para volver a la nieve el día después. El Lodge cuentan con puntos para alquilar equipo prêt-à-porter y monitores de esquí. Ofrecen, además, paquetes de aventura que incluyen un paseo con guías en trineo de perros.