Un "brindis al Sol" (literal) en Granada frente a los viñedos a mayor altitud de Europa

Una experiencia sin parangón que posiblemente nunca hayas vivido

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: Marcos Muñoz

Los viñedos cultivados a mayor altitud de toda Europa nos tienen reservada una grata sorpresa. Una experiencia única dentro del turismo enológico que combina ingredientes fuera de lo común.

Ponemos nuestra atención en Granada, junto al techo de la península ibérica, para descubrir desde las alturas los secretos de la llamada «viticultura heroica» mientras mezclamos naturaleza en estado puro y gastronomía en un maridaje perfecto.

Marcos Muñoz

Viñedos a 1400 metros de altitud

Granada también es tierra de vinos y así nos lo demuestra la «Ruta de los vinos de Granada», un recorrido por las diferentes zonas vitivinícolas de esta provincia a caballo entre la alta montaña y la Costa Tropical.

Algunas de estas zonas se encuentran localizadas en espacios de gran altitud, dando lugar a terruños diferentes donde las condiciones físicas proporcionan caldos genuinos. Aquí, entre el Altiplano y el norte de Sierra Nevada, por un lado, y La Alpujarra y la Sierra de la Contraviesa, por el otro, encontramos los viñedos cultivados a mayor altitud del continente.

Marcos Muñoz

Se dice de estas vides, con razón, que producen vinos de altura, pues las cepas se sitúan en muchos casos a altitudes que varían entre los 1200 y los 1400 metros sobre el nivel del mar; un mar, el Mediterráneo, que nos abraza con la humedad de su brisa a tan solo unos pocos kilómetros de distancia. Un hecho único para unos viñedos catalogados en gran parte dentro de lo que se denomina la viticultura heroica, una designación singular que solo comparte un pequeño porcentaje de la superficie mundial destinada a la vid.

Marcos Muñoz

Plantaciones en pendientes superiores al 30%, situadas en terrazas o bancales y a una altitud superior a los 500 metros de altitud sobre el nivel del mar son los requisitos imprescindibles que han de mostrar estos viñedos para poder pertenecer a tan exclusivo grupo, al que se une también la viticultura de las pequeñas islas. Condiciones de dificultad para la producción de los vinos que otorgan con justicia el apelativo de «heroica» a esta actividad localizada en estos espacios.

Marcos Muñoz

Amanece en el Mulhacén con el brindis más especial

Los vinos de altura de Granada son vinos de tradición, producidos en pequeñas bodegas de autor que miman los procesos naturales de maduración de estos caldos orgánicos.

La Ruta de los vinos de Granada nos ofrece la oportunidad de conocerlos en algunos de sus recorridos y nos pone en bandeja, a su vez, una experiencia exclusiva completamente original.

Marcos Muñoz

Aprovechando la imponente presencia del Pico Mulhacén - el más elevado de la península ibérica - y de los preciosos paisajes que atesora el Parque Nacional de Sierra Nevada, qué mejor forma de homenajear a estos vinos de altura que haciendo un brindis al sol desde su cumbre en el momento justo del amanecer.

Una fabulosa experiencia para la que hemos de tomar buena nota con bastante antelación, pues solo se lleva a cabo en grupos reducidos durante los meses de junio, julio y agosto, coincidiendo únicamente con los días en los que hay presencia de la luna llena.

Marcos Muñoz

«Brindis al Sol» es una iniciativa que hace posible algo tan insólito como una ascensión nocturna al Mulhacén bajo la luna llena y un brindis con una copa de los vinos producidos a mayor altitud del continente mientras contemplamos el amanecer. Un regalo para los sentidos y una aventura solo en consonancia con la heroicidad de los viticultores que lo hacen posible.

La experiencia tiene su pistoletazo de salida con una comida maridaje en el municipio alpujarreño de Capileira, seguida de una ruta a pie hasta el refugio de Poqueira, desde donde comienza la ascensión nocturna al refugio de la Caldera para, acto seguido, afrontar el tramo final hasta la misma cumbre del Mulhacén, coincidiendo con los primeros rayos de sol despuntando en el horizonte para llevar a cabo el ritual del brindis al sol ante el abanico de tonalidades que inunda el cristal de las copas.