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Enoturismo gastronómico: las bodegas en las que comer tras una cata

Más allá del vino, las bodegas se han convertido en espacios donde ir a disfrutar de la gastronomía.

Este templo del vino es mucho más que una bodega. Abadía Retuerta LeDomaine

Este templo del vino es mucho más que una bodega. Abadía Retuerta LeDomaine / Abadía Retuerta LeDomaine

El turismo vitivinícola se ha convertido en una de las formas de viajar más populares de los últimos años. Visitar bodegas, recorrer sus viñedos, realizar catas y hasta dormir en sus instalaciones han terminado por configurar una experiencia completa que cada vez atrae a más viajeros. Especialmente por un motivo en particular, comer en sus instalaciones. Y es que hoy las bodegas más conocidas y las que buscan darle una vuelta a la experiencia del enoturismo han incluido entre sus propuestas la oportunidad de ofrecer a sus clientes una vivencia gastronómica de altura. Comer después de una cata —o incluso durante ella— se ha convertido en el verdadero lujo del viajero actual. Estas son algunas de las bodegas imprescindibles en las que el enoturismo y la gastronomía forman un tándem perfecto.

Hika Bodega

Vistas de Hika Bodega desde los viñedos / Hika Bodega

Hika Bodega: tradición vasca entre viñedos de txakoli

A pocos kilómetros de San Sebastián, rodeado de naturaleza y de viñedos, aparece Hika Bodega, un lugar muy especial donde disfrutar del txakoli y de la gastronomía vasca. Como si fuera una extensión natural de la bodega, el restaurante Hika dirigido por el cocinero Roberto Ruiz es un lugar donde se ensalza la cocina de la tierra, donde disfrutar de los productos de los caseríos y de recetas tan icónicas de la zona como las alubias de Tolosa o la parrilla vasca, además de su propuesta de menú degustación. Este es el lugar perfecto en el que comer tras una cata disfrutando los sabores de la tierra, los pescados del Cantábrico, las carnes de la zona y platos que hablan del entorno; una parada ideal para quienes buscan un enoturismo relajado, auténtico y profundamente ligado a los sabores del norte.

Pago de Carraovejas: disfrute en plena Ribera del Duero

En el interior de la bodega de Pago de Carraovejas, en el pueblo de Peñafiel, aparece uno de los nombres más reconocidos de la Ribera del Duero en términos de vino y de gastronomía, el restaurante Ambivium. Este espacio, pensado para que gastronomía y vino dialoguen, se ha convertido en visita obligatoria para todos los amantes del enoturismo que quieran disfrutar de la gastronomía. Su cocina, con una estrella Michelin, gira en torno al producto, la temporalidad y, sobre todo, al maridaje. Y es que aquí, cada plato está pensado para acompañar y potenciar los vinos de la casa, creando una experiencia sensorial completa con la que habitualmente se termina disfrutando con la mesa llena de copas.

Abadía Retuerta LeDomaine: espiritualidad, vino y alta cocina

Uno de los grandes atractivos de Abadía Retuerta LeDomaine es su impactante edificio histórico, una antigua abadía del siglo XII donde ya los monjes de aquel tiempo elaboraban vino. Hoy, convertido en un hotel de lujo con bodega y restaurante Michelin, este lugar se ha transformado en un espacio de peregrinaje para los amantes del enoturismo, el bienestar y la gastronomía. Su espacio gastronómico, bajo el nombre de Refectorio, ocupa lo que antaño fue el comedor de los monjes, un lugar en el que hoy se realiza cocina contemporánea basada en el respeto absoluto del producto y en una interpretación moderna de la tradición castellana. Aquí, igual que en el resto, cada plato está pensado para dialogar con el vino, pero también con el entorno y la historia del lugar.

Arzuaga: los sabores de la Ribera

Situada en Quintanilla de Onésimo, en la Ribera del Duero, Bodegas Arzuaga es una de las pioneras en entender el enoturismo como parte de una experiencia global que incluye vino, gastronomía, alojamiento y bienestar. Y es que, en el interior de su bodega, ofrecen varias propuestas gastronómicas, desde una carta más informal hasta opciones de menú degustación, lo que la convierte en un destino perfecto tanto para un festín como para una comida más informal. Su cocina se apoya en la tradición castellana, con protagonismo de carnes, asados y productos de temporada, siempre pensados para maridar con sus vinos. Además, cuenta con la posibilidad de poder alojarse en sus instalaciones, permitiendo a los viajeros relajarse en el mismo lugar sin tener que desplazarse.

Finca de los Arandinos: vanguardia en La Rioja

En La Rioja, tierra de vino por excelencia, aparece Finca de los Arandinos, una bodega que destaca por el vino, la arquitectura, el arte y la gastronomía, rompiendo con la imagen clásica de esta zona vitivinícola. Su interior es uno de sus grandes atractivos, pues están diseñados por el ya fallecido David Delfín; además de su cocina, contemporánea, creativa, muy ligada al producto local y pensada para maridarse con sus vinos. La experiencia se completa con su hotel boutique creado para desconectar, convirtiendo la visita en una escapada perfecta para quienes buscan algo diferente dentro de una región vitivinícola muy conocida.

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