Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

De vinos

Vintae, la empresa que da valor a los pueblos pequeños y a sus bodegas a través de sus vinos y etiquetado

Un modelo vinícola que rescata territorios y dignifica el origen a través de sus botellas

Bodegas Aroa

Bodegas Aroa / Vintae

“En un sector históricamente anclado en la tradición”, como bien explica su CEO Richi Arambarri, Vintae hace ya 20 años decidió cambiar las reglas del juego. Y lo hizo desde el epicentro mundial del vino, La Rioja –donde se encuentra la sede de su empresa y parte de sus proyectos–, redefiniendo el relato alrededor del vino, construyendo narrativas que hablan del territorio mientras apoyan la recuperación de zonas rurales, muchas veces olvidadas. Una experiencia que comienza en la etiqueta y termina en la copa. Incluso, en una propuesta diferente de enoturismo para profundizar en el vino como las que ellos ofertan.

Viñedos de Bodegas Aroa

Viñedos de Bodegas Aroa / Vintae

Una filosofía de trabajo única

La historia de Vintae arranca con una familia profundamente vinculada al vino, pero da un giro decisivo en 2008, cuando Richi Arambarri asume la dirección de la empresa con apenas 23 años tras un problema de salud de su padre. Aquella circunstancia marcó no solo el liderazgo de la compañía, sino también su carácter: “libertad para innovar y romper con los códigos establecidos”, cuenta, pues en ese momento no podía contar con el consejo y la ayuda de su padre y pero contaba con toda la libertad del mundo para hacer lo que quisiera.

Ni Ribera, ni Rioja: el mejor vino que te beberás este año se hace en una bodega pequeña y familiar que está triunfando internacionalmente

Adriana Fernández

Formado entre Barcelona y Estados Unidos —donde el contacto con regiones como Napa Valley le ofreció una visión más aspiracional del vino—, Arambarri entendió pronto una de las grandes carencias del sector en España: la dificultad para comunicar. “Para hablar de vino casi tenías que ser doctor”, recuerda, señalando la distancia que existía hasta hace muy poco tiempo entre las bodegas y el consumidor. De ahí nace el ADN de Vintae y su eslogan más conocido: “No es una bodega, es una nueva forma de vivir el vino”; una declaración que resume su voluntad de transformar no solo la elaboración, sino también “la forma de presentar, vestir, comunicar y distribuir el producto”, como él mismo detalla.

Richi Arambarri, CEO de Vintae

Richi Arambarri, CEO de Vintae / Vintae

El vino como motor de los pueblos

Uno de los pilares de la filosofía de trabajo dentro de Vintae es su implantación en pequeñas localidades, muchas de ellas alejadas de los grandes focos del vino. Allí, la compañía no solo produce, sino que genera actividad económica y recupera paisajes culturales.

“A nosotros lo que nos encanta de los proyectos es que nos emocionen y que podamos poner en valor pueblos y zonas que no se conocen”, explica Arambarri. Esa emoción es el punto de partida de cada iniciativa, desde los viñedos de altura en Soria hasta proyectos en enclaves menos transitados del mapa vitivinícola como San Millán de la Cogolla, donde se han reintroducido viñedos tras décadas de abandono convirtiendo el vino en motor de reactivación rural y en herramienta para reconectar con la historia de un territorio. De esta forma, cada botella producida por Vintae se convierte en un pequeño embajador de su lugar de origen, pues aquí no se trata solo de vender vino, sino de exportar identidad y de hablar de ese territorio.

Interior de una bodega

Bodega López de Haro / Vintae

Beberse territorios singulares

Para entender el trabajo de Vintae hay que saber su estructura no responde a una única bodega central, sino a un ecosistema de proyectos con personalidad propia entre los que destacan Hacienda López de Haro (Rioja), Matsu (Toro), Aroa (Navarra), Bardos (Ribera del Duero) o Proyecto Garnachas (ubicado en varias localizaciones); proyectos que nacen con la premisa de respetar el terruño y expresar su carácter sin artificios.

Esta apuesta por territorios singulares y muy poco conocidos, algunos incluso en el ámbito de la viticultura, se traduce en un trabajo de campo exigente que da lugar a vinos únicos y muy personales. Vintae trabaja en zonas de altitud, con climas extremos y suelos pobres, donde la producción es limitada pero la calidad potencial es única, más aún, ahora que con el cambio climático la situación atmosférica está cambiando el panorama de la viticultura.

En Ribera del Duero, por ejemplo, la compañía se ha instalado en áreas burgalesas como Moradillo de Roa o en Soria, en el entorno de San Esteban de Gormaz, buscando un perfil de vino diferente dentro de una denominación ya consolidada: “Estamos enamorados de Soria”, afirma su CEO, recalcando esa atracción por territorios con carácter y tradición, pero aún por descubrir. Este enfoque responde a una filosofía clara y muy definitoria de lo que es Vintae: intervenir lo mínimo posible para que el vino exprese su origen a través de la agricultura orgánica, la recuperación de viñedos viejos y las prácticas ancestrales.

Proyecto de enoturismo

Proyecto de enoturismo / Vintae

La etiqueta como narrativa visual

Si hay un elemento que distingue a Vintae y a sus vinos dentro de un lineal ese es si etiqueta. En un sector donde durante años la estética fue secundaria, la compañía ha entendido que la experiencia del vino comienza mucho antes del primer sorbo. “En un sector tradicionalmente conservador, en Vintae fuimos pioneros hace ya 20 años en entender que lo de fuera es tan importante como lo de dentro”, dice Richi Arambarri. De esta forma, comenzaron a apostar por diseños atrevidos, irreverentes y llamativos, capaces de conectar con nuevas generaciones: “Quisimos comunicar mensajes distintos y acercarlos a un público más joven”, explica Arambarri quien añade que dentro de su equipo cuentan con un área que trabaja en exclusiva en el diseño de todo el etiquetado y en desarrollar el universo visual que acompaña a cada botella. El resultado es una identidad reconocible, donde cada botella cuenta una historia antes incluso de ser abierta.