
Sabores alpinos en el corazón del Tirol: así se come en Innsbruck
De los alambiques de Stanz a las huertas de Hafele pasando por los establecimientos escondidos en los Alpes austriacos, la gastronomía del Tirol es un gran homenaje a la tierra.
Entre imponentes cumbres alpinas y bonitas calles de aire imperial, Innsbruck esconde sabores inesperados que van más allá de sus restaurantes. Sabores que conectan al comensal con el paisaje, el calendario agrícola y las tradiciones de la región, premiándole con grandes experiencias culinarias mediante las que conocer el Tirol a través del estómago.

Uno de los lugares a los que dirigirse para ello es el restaurante alpino Hochmahdalm, situado en la montaña Patscherkofel, a 1.907 metros de altura. Los “Tiroler Knödel”, bolitas de pan rellenas de tocino y especias, son uno de los platos típicos que puede degustarse ante las espectaculares vistas de su terraza a los valles del río Inn y el Stubaital. Una visita gastronómica imprescindible para los amantes del buen comer que combinar con una ruta de senderismo o ciclismo.

El teleférico Patscherkofel eleva aún más la apuesta experiencial gastronómica de Innsbruck con un desayuno gourmet, a base de vino espumoso y copiosos platos, servido en una cabina privada que asciende al restaurante Das Kofel.
Stanz, el pueblo con más destilerías de aguardiente de Europa
A apenas media hora de Innsbruck se encuentra Stanz, un pueblecito de poco más de 400 habitantes que concentra el mayor número de destilerías de Europa. Aquí casi cada familia tiene su propio alambique, porque el aguardiente, conocido en Austria como Schnapps, es toda una expresión cultural.

La tradición de destilar frutas en Stanz se ha transmitido de generación en generación. Peras, ciruelas, albaricoques y manzanas maduran con una intensidad aromática ideal para la destilación gracias al clima de la zona. En total hay 53 destilerías registradas, muchas de ellas con visitas donde conocer el proceso completo de esta premiada bebida.
Siguiendo la ruta del aguardiente del Tirol, muy cerca de Innsbruck se ubica otra reconocida destilería, Draxl. Cada una de sus botellas, directas desde las montañas, refleja la esencia de la región.

En el centro de la ciudad de Innsbruck tampoco faltan agradables vinotecas, como Weinhaus Tyrol, que cuenta la tradición vitivinícola de estas tierras a través de una amplia selección de vinos.
De la granja a la mesa
Uno de los lugares donde hacerse con los mejores productos de la tierra es en los sencillos Hofläden, las pequeñas tiendas rurales donde los granjeros venden directamente los productos que ellos mismos cultivan. Entre todas sobresale Hafeles Hofladen, a las afueras de Innsbruck. Éste será el punto donde probar el Tirol más real, sin marketing ni lujosos envoltorios de marca.

Comprometidos con la sostenibilidad y la cercanía, en Hafeles Hofladen venden cereales, frutas, verduras, huevos frescos, yogures caseros, miel o mermeladas. Productos, muchos de ellos, cosechados en el mismo día. Además, también hay cabida para productos de cuidado personal elaborados con cera de abejas.