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El restaurante donde sirven las mejores almejas de España tiene 14.000 reseñas en Google y 4,8 estrellas: "La salsa estaba tan increíble que tuvimos que pedir pan para rebañar"

Solo te daremos un consejo si lo visitas: pide pan antes de que se acabe el plato.

Unas almejas que merecen un viaje a la capital.

Unas almejas que merecen un viaje a la capital. / Los Montes de Galicia

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No sé por qué nos empeñamos en pensar que para comer buen marisco gallego hay que coger un AVE. En el barrio de Salamanca, cerca de la Guindalera, a tiro de piedra de Las Ventas, hay un sitio que lleva casi treinta años demostrando que no hace falta. Se llama Los Montes de Galicia y, si me preguntas por un plato, no tengo dudas: las almejas a la marinera.

Los Montes de Galicia.

Los Montes de Galicia. / Los Montes de Galicia

Está a 700 kilómetros de la costa más cercana y aun así hay algo en esa cazuela que te transporta directamente a una de sus rías. No lo digo yo solo: lo dicen los clientes y unas 14.000 reseñas de Google con una insistencia que a mí me convence más que cualquier afamada guía.

El pueblo donde mejor se come de Galicia es todavía un desconocido: marisco, hórreos frente al mar y un litoral salpicado de leyendas

Adriana Fernández

Un cocinero gallego, un hijo, y treinta años de por medio

La historia tiene su punto bonito Lo abrió en 1997 José Espasandín, cocinero nacido en Pudenza, una pequeña aldea de la provincia de A Coruña, que aprendió el oficio de niño y a escondidas, siguiendo las recetas de su abuela. Emigrar a Madrid, adaptarse al ritmo de la ciudad y trabajar sin descanso fueron, según ha contado él mismo en distintas entrevistas, los pasos necesarios para levantar un negocio que empezó como "un restaurante de barrio".

Barra de Los Montes de Galicia.

Barra de Los Montes de Galicia. / Los Montes de Galicia

Casi treinta años después, ese restaurante de barrio se ha convertido en un clásico gallego de Madrid, y el testigo ha pasado a la siguiente generación: es su hijo Daniel Espasandín quien dirige hoy la sala y la bodega como chef y sumiller, con una carta de vinos en la que conviven botellas de más de mil euros con opciones mucho más modestas. "Yo soy muy perfeccionista", resume José sobre el negocio que fundó y que hoy gestiona ya la segunda generación, una combinación de exigencia y continuidad que explica buena parte de su recorrido.

Las almejas, el plato por el que merece la pena ir

La ración de almejas a la marinera llega en cazuela, con una salsa de vino blanco, ajo y perejil que sigue la receta clásica gallega. Está en carta desde los inicios del restaurante y comparte protagonismo, dentro del Menú Select de la casa, con la lasaña de merluza de Burela en salsa marinera con almejas, otra de las apuestas de la cocina de Daniel Espasandín para actualizar el recetario familiar sin renunciar a sus raíces. No es una opinión aislada, es una realidad afirmar que son las mejores almejas a la marinera que me he comido en la vida. Y para no desaprovecharlas te daré un consejo que cualquiera que haya visitado el restaurante antes también te podrá dar: pide pan antes de que se acabe la salsa.

No lo digo yo... lo dicen más de 14.000 reseñas en Google, con un buen puñado de ellas repitiendo lo mismo: todo está espectacular. Las almejas tienen su parte protagonista, con una reseña que comenta que "la salsa estaba tan increíble que tuvimos que pedir pan para rebañar". Otras comentan rasgos más generales: "La cena estuvo exquisita, todo se deshacía en la boca, súper rico". Y luego los que mencionan el producto: "Se nota que trabajan con materia prima de primer nivel". Y luego está la mia, que resumiría como: "El restaurante al que volvería cada semana sin faltar".

Aparte de las opiniones generales, también acumula galardones, como el Premio Lito al mejor restaurante gallego de Madrid y un Travellers' Choice 2023 de Tripadvisor.

El sitio en sí, y qué hacer después

Entras y lo primero que ves es una barra de madera, luego una sala con azulejo, cristaleras, plantas y una luz azulada muy acogedora. La vajilla es Sargadelos, un detalle que a mí me encanta, y al fondo tienen un rincón de cócteles con orujos, ideal para alargar la sobremesa. Eso sí, conviene reservar, sobre todo los fines de semana a mediodía, porque se llena.

Si te sobra tarde, el Parque de la Fuente del Berro está a un paseo y sienta genial después de comer. Las Ventas y su museo taurino están cerca, por si te apetece sumar algo de historia. Y el Mercado de la Paz es una parada estupenda si aún te quedan ganas de seguir curioseando. Yo, eso sí, casi siempre acabo con la tarta de queso gallego. Un cierre perfecto.