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El restaurante donde se come el mejor pulpo de España tiene 15.000 reseñas en Google y 4,4 estrellas: "Se nota el cariño por la cocina tradicional y la atención al detalle"

Casi 15.000 personas han opinado sobre un sitio de 54 mesas en un pueblo de 8.000 habitantes. Y todas acaban hablando de lo mismo: lo rico que está el pulpo.

Este restaurante sirve el mejor pulpo de España, según las reseñas de Google.

Este restaurante sirve el mejor pulpo de España, según las reseñas de Google. / Istock / Manu Vega

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Hay un momento del Camino Francés, más o menos por el kilómetro 53 entre Palas de Rei y Arzúa, en el que uno deja de pensar en el paisaje y empieza a pensar en comer. La mochila ya empieza a pesar demasiado, las piernas siguen porque tienen que seguir y el cuerpo pide sentarse un rato. Y entonces aparece Melide. No es casualidad que el pueblo esté tan ligado al pulpo: lleva generaciones estándolo, desde los tiempos en que el mercado semanal recibía producto de la costa y los pulpeiros lo cocinaban allí mismo. Ahora el Camino lo ha convertido en parada casi obligatoria, pero el asunto viene de mucho antes.

El restaurante con el mejor pulpo de España está en este precioso pueblo.

El restaurante con el mejor pulpo de España está en este precioso pueblo. / Istock / Luis Polo

Aquí se cruzan además el Camino Francés y el Primitivo, así que hay peregrinos por todas partes y pulperías casi también. La competencia es seria. Cada uno tiene la suya y cada uno asegura que el mejor pulpo está en un sitio distinto. En medio de todo eso está Pulpería A Garnacha, en el Camino Viejo de Santiago. Tiene cerca de 15.000 reseñas en Google y una valoración de 4,4 estrellas. En un pueblo de unos 8.000 habitantes son cifras bastante difíciles de ignorar, claro.

El pueblo donde mejor se come de España es un lugar clave para peregrinos: el pulpo es el plato más famoso, tiene una catedral declarada Monumento Histórico-Artístico y murallas del siglo XII

Adriana Fernández

El pulpo y lo que cuentan quienes lo han probado

La pregunta es inevitable: ¿merece de verdad la fama? Pues, por lo que cuentan quienes han pasado por allí, en general sí. Una de las reseñas habla del "cariño por la cocina tradicional y la atención al detalle". No es la única, leyendo otros comentarios de las reseñas de Google se entiende por qué aparece esa idea una y otra vez: la mayoría no habla de inventos de la cocina contemporánea ni de platos de estrella michelín. Habla de hacer bien lo de siempre, y lo de siempre aquí es el pulpo á feira.

Dicen que aquí el pulpo está en su punto.

Dicen que aquí el pulpo está en su punto. / Istock

Pulpo cocido, cortado con tijera sobre el plato de madera, pimentón, aceite y sal gorda. No hay mucho más y tampoco le hace falta. Entre las reseñas se repiten comentarios sobre un pulpo tierno, bien cocido y servido de la manera tradicional. Un cliente lo resume como "espectacular, tierno y en su punto". Otro destacaba "el sabor casero y el producto".

También se habla bastante del trato, que es el que realmente hace que quieras volver una y otra vez al mismo sitio. Esto puede parecer una tontería, pero en un restaurante de paso, donde mucha gente entra, come y sigue caminando... es de merecer que consigan pararse un segundo para escribirles una reseña positiva.

Por qué Melide está tan ligado al pulpo

Lo curioso es que la fama de Melide como pueblo pulpeiro no nació porque un día empezaran a llegar miles de peregrinos, viene de antes. Melide era un punto importante de intercambio entre el interior de Galicia y la costa: el pulpo llegaba hasta aquí para venderse en ferias y mercados, y alrededor de ese comercio fueron apareciendo familias que hicieron del oficio de pulpeiro una forma de vida.

La Iglesia de Santa María de Melide

La Iglesia de Santa María de Melide / Istock / Giuseppe Anello

Después llegó el turismo del Camino y encontró el trabajo hecho. Por eso aquí el pulpo no se siente como una atracción montada para quien viene de fuera, porque está demasiado metido en la vida del pueblo para eso. A Garnacha funciona además a un ritmo considerable. Tiene 54 mesas, capacidad para alrededor de 400 personas y abre desde las nueve de la mañana hasta medianoche. A la hora de comer, la cocina va sin apenas descanso. Hay algo poco romántico y bastante real en eso: detrás de toda la mística del Camino hay cientos de personas con hambre llegando prácticamente a la misma hora. Y alguien tiene que darles de comer.

Qué pedir además del pulpo y a qué hora ir

Aunque casi todo el mundo entra pensando en el pulpo, la carta no se queda ahí. Hay bacalao a la gallega, carne ao caldeiro, croquetas caseras, caldo gallego, empanada, tortilla, quesos y embutidos. Cocina gallega bastante reconocible, sin demasiados rodeos. También ofrecen un menú del día por 15 euros, con primero, segundo, bebida y postre o café, además de un menú pensado para peregrinos.

Pulpo a feira, en Melide.

Pulpo a feira, en Melide. / Istock / Mercedes Rancaño Otero

Y aquí sí conviene tener en cuenta una cosa: la hora. Entre las 13:30 y las 15:00 llega buena parte de la gente que termina etapa en Melide. El local es grande, pero se llena. Si se puede elegir, tiene más sentido llegar un poco antes o esperar a que pase el golpe fuerte del mediodía. A Garnacha tiene wifi, acceso para personas con movilidad reducida, pago con tarjeta, opciones sin gluten y admite mascotas. También acepta cheque gourmet.

Pulpo gallego cocido, con las pulpeiras sirviéndolo.

Pulpo gallego cocido, con las pulpeiras sirviéndolo. / Istock

Qué más comer en Melide

El problema de hablar de pulpo en Melide es que en cuanto mencionas un sitio aparece alguien defendiendo otro. Muy cerca de A Garnacha está Pulpería Ezequiel, probablemente su rival más evidente y otro de esos nombres que salen siempre cuando alguien pregunta dónde comer pulpo en el pueblo. Tiene sus propios fieles y no son pocos.

También están Bodegas Curros y Adega Mandil, buenas opciones para sentarse con vino, tortilla y raxo. Y O Recuncho do Convento, que se ha hecho un nombre, entre otras cosas, por sus croquetas caseras. Y es que, al final, Melide tiene una ventaja un poco absurda para un pueblo de este tamaño: es difícil caminar demasiado sin acabar encontrando algo que huela a pulpo, tortilla o pimentón. Quizá por eso una de las reseñas de A Garnacha lo resumía de una forma bastante más sencilla que todo lo anterior: "el hito del Camino". Puede sonar exagerado, pero después de cuarenta o cincuenta kilómetros, con hambre y un plato de pulpo delante, quizás no tanto.