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El pueblo donde mejor se come de España es famoso por el jamón ibérico de bellota: con un castillo árabe del siglo IX, decenas de palacios construidos en piedra y murallas con 22 torres

Comer bien en un destino es muy importante para la impresión que te llevas de él, sobre todo si es tan bonito como este pueblo de Cáceres.

Además de ser un templo gastronómico, es de los pueblos más bonitos de España.

Además de ser un templo gastronómico, es de los pueblos más bonitos de España. / Istock

Tierra de jamón, queso y conquistadores. Así es como podría describirse una buena parte de Extremadura. Es una región tantas veces olvidada, que sorprende en gran medida a quien la visita. Cuando las expectativas son tan bajas, no es difícil sorprenderse, pero en esta zona de la península las manos van directas a la cabeza para exclamar: ¡Por qué no habré venido antes! Sobre todo cuando se empiezan a explorar pueblos y se descubre que son destinos gastronómicos por derecho propio.

Uno de ellos podría afirmarse que es el pueblo donde mejor se come de España. Hablamos de Trujillo, en Cáceres, famoso por su belleza patrimonial y por la calidad de su jamón ibérico de bellota -entre otros productos-. Las migas extremeñas, el zorongollo, la Torta del Casar, el cardillo o manteca colorá, la sopa del obispo, la patatera o las judías carillas son solo algunos de los platos tradicionales que pueden degustarse en cada rincón de la villa, donde la carne y los guisos tienen una presencia asombrosa.

Es la calle en la que mejor se come del mundo y está en España: “Un auténtico festín gastronómico donde conviven tradición y modernidad”

Adriana Fernández

Comer en uno de los pueblos más bonitos de España

Además, la suerte de ser un destino relativamente desconocido es que sus restaurantes no tienen los precios por las nubes, sino todo lo contrario. El Restaurante Alberca, con un Sol Repsol y mencionado en la Guía Michelin, tiene un menú degustación por solo 55 euros. De vanguardia también destaca El 7 de sillerías, con productos de primera calidad y un toque moderno. Más tradicionales son La Abadía, con tartar de salchichón o torrezno ibérico como platos destacables; o el Parador de Trujillo.

Este último, además de ofrecer raciones como jamón ibérico de bellota, migas o helado de queso fundido con miel de las Villuercas e Ibore, se ubica en el antiguo convento franciscano de Santa Clara del siglo XVI. Se trata de un edificio extraordinario, con un valor histórico incalculable, que fue habilitado como alojamiento, además de restaurante. La cocina tradicional extremeña también se ve en las tiendas de souvenirs, pudiendo llevarte a casa diferentes embutidos, jamón, Torta del Casar, aceite de oliva o pimentón de la Vera.

Un paseo por el patrimonio de Trujillo

Más allá de la excelente comida, este pueblo de algo más de 8.600 habitantes es uno de esos que hay que visitar al menos una vez en la vida. Es una de las localidades más imponentes de la provincia de Cáceres, pues incluso desde la carretera se aprecia su poderío a través de la silueta que se recorta con el castillo en lo alto. Tan solo hay que mirar al otro lado del charco para comprobar la importancia histórica que tuvo en tiempos pasados: hay otras Trujillo en Perú, Honduras, Venezuela, Colombia y Puerto Rico.

El castillo árabe de Trujillo en lo alto del pueblo

El castillo árabe de Trujillo en lo alto del pueblo / Istock / Rudolf Ernst

El castillo quita el aliento a todo el que lo ve. Su origen se remonta a la época árabe, en el siglo IX, cuando lo erigieron como fortaleza defensiva. Durante la Reconquista, fue cambiando de manos entre musulmanes y cristianos hasta que los Reyes Católicos lo conquistaron en el siglo XV. A partir de ese momento, Trujillo consolidó su presencia cristiana. Aunque a simple vista lo parezca, es mucho más que otro pueblo medieval de la geografía española, siendo la estructura actual de entre los siglos XIII y XIV.

La plaza principal de Trujillo con un monumento a los conquistadores de la tierra

La plaza principal de Trujillo con un monumento a los conquistadores de la tierra / Istock / Syldavia

Las antiguas murallas aún permanecen en pie en algunos puntos, también es de origen musulmán y destaca por sus 22 torres, así como por la estructura de sillarejo que rodea la zona alta. En su interior hay varias iglesias, como la de San Martín de Tours, la de Santa María la Mayor o la de San Francisco. Del mismo modo que hay decenas de casas-fuertes y palacios construidos en piedra. Alcázar de los Bejarano, Palacio del Marqués de la Conquista o Palacio de Pizarro de Aragón son solo algunos ejemplos de todo lo que se puede encontrar en esta maravilla donde gastronomía y patrimonio son uno solo.