Los noodles que están revolucionando Madrid: así es el ‘streetfood’ que no te puedes perder
El nuevo restaurante de moda en Chamberí, especializado en tallarines biáng biáng, presenta su Noodle Bar en el Mercado de Vallehermoso, con una propuesta gastronómica inspirada en el ambiente de los mercados nocturnos de Xi'an.

El restaurante de 'streetfood' china llega al Mercado de Vallehermoso con su segundo local, inspirado en los mercados típicos de la ciudad de Xi’an, en China central. Tras el éxito de su primer establecimiento en el barrio de Chueca, Óscar, cocinero y fundador de la franquicia, ha comenzado este nuevo proyecto con el que consigue transmitir el sabor y la energía vibrante de la comida callejera.
De la forma más literal, acerca la comida asiática al público con su concepto de cocina abierta, donde una pequeña barra de madera separa a los comensales del ritmo dinámico y vibrante de los fogones, donde los chefs trabajan con una coordinación milimétrica que difumina el trajín típico en las cocinas a hora punta. La clave para conseguir este efecto está en su menú, con una carta sencilla que incluye tres entrantes y tres platos principales con la que es imposible equivocarse. A la hora de la cena, el brío de los fogones queda en un segundo plano frente al jaleo de los comensales, que, tras ocupar la barra, rodean el local en las cuatro mesas disponibles.
La revolución del 'streetfood' madrileño
La estrella del menú, por razones obvias, son los fideos biáng biáng, mejor conocidos como los fideos infinitos. Para hacerse una idea, un bol -y, por cierto, de un tamaño considerable- apenas puede contener tres fideos kilométricos, lo cuales tendrás que partir antes de hacerlos pasar por boca. Llenos de sabor, son pocos los comensales que pueden terminar el plato principal, por lo que se recomienda ir en parejas o grupos para poder compartir la comida.

Todo el sabor de Asia desde Chanberí
Aunque escueto, el menú está diseñado al milímetro para ofrecerte todo el sabor tradicional de la región de Xi'an, en el que incluye la opción de adaptar sus recetas a perfiles veganos o vegetarianos, así como una opción de noodles konjac, bajos en gluten. Su plato estrella, el biáng biáng de ternera guisada, está elaborado con cortes locales y cocinada a fuego lento durante horas para conseguir una textura melosa e impregnada de sabor.

Mientras que la novedad está en el plato fuerte, los entrantes tampoco se quedan atrás. Bueno, de hecho sí. La preparación de los noodles es tán rápida que, muy probablemente, aparezcan en la mesa después que el plato principal. Pero eso más que degradarlos a un segundo plano, pone en relieve su originalidad. Muy recomendables los dumpings de carne hechos al vapor, aunque la estrella de la sección son las patatas fritas estilo ‘langia’, rizadas y con un toque de picante.

No habrá postres, ya que el puesto quiere invitar a los clientes a explorar las otras propuestas gastronómicas del mercado, fomentando la colaboración y la comunidad entre tenderos. Además, el hecho de visitar diferentes puertos a la hora de cenar es una forma de acercarse más a la experiencia de los mercados de la ciudad de Xi'an.
Horario sin reservas, al más puro estilo callejero
Como novedad, este puesto de comida funciona sin reservas, acorde con su filosofía de mercado gastronómico en el que se incita a los planes improvisados. Esto no quiere decir que se pueda ir a la hora que uno quiera; la popularidad del puesto hace que esté muy solicitado y es posible que no encuentres mesa nada más llegar.

Pero tranquilo, pues precisamente, por el hecho de ser un mercado, cuenta con varias opciones como cervecerías y otros stands de bebidas en los que preparar el estómago mientas esperas tu turno. Abren desde el mediodía asta la noche todos días de la semana salvo los domingos, que solo ofrecen comidas y los lunes, que permanece cerrado.
Los orígenes de Biáng Biáng Bar
A diferencia del puesto de fideos, el local original en Chueca cuenta con una larga tradición que le ha valido el reconocimiento más alto de la Guía Repsol. Este local no destaca entre los colores vivos y los neones de esta zona de Madrid pues, fieles a su esencia, han mantenido la fachada blanca de la entrada del local. Pero que no te deje engañar su exterior, pues este lugar es un auténtico templo de la cocina china.
Oscar, fundador del Biang biang, consigue transmitir su pasión por esta cocina que lleva en su vida desde pequeño y que pulió durante años en lugares como Alemania, Bélgica, Estados Unidos, Suecia y Xi'an, antes de fundar Biang Bián Bar en 2019. Después de un proceso de reforma, el local ha abierto recientemente sus puertas y, a diferencia que el puesto de 'streetfood', puedes reservar tu mesa a través de la web.
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