Tres municipios andaluces, en la ruta de Pueblos Gastronómicos de España: uno está a una hora de Sevilla

Los tres enclaves reúnen tradición, belleza y una gastronomía que los convierte en visita obligada, perfecta para ir en coche.

Uno de los pueblos de Andalucía perfectos para una escada y en los que, además, se come genial.
Uno de los pueblos de Andalucía perfectos para una escada y en los que, además, se come genial. / Q77photo

La Red de Pueblos Gastronómicos de España es un proyecto para descubrir verdaderas joyas ocultas -y no tan escondidas- de la gastronomía de nuestro país. Sus creadores ven en este proyecto la oportunidad de crear un club exclusivo, en el que podrán formar parte un exclusivo grupo de municipios-socios que cumplan con un exhaustivo proceso de auditoría de entrada.

La elección de estos municipios se centra en que los visitantes, eje central del proyecto, encuentren experiencias, sensaciones, momentos e instantes mientras pasean por sus calles y plazas, y descubran, además, sus monumentos, participen de sus historias, compartan tiempo con sus habitantes y se sienten a la mesa para disfrutar de una receta tradicional, un producto de calidad, un plato de ensueño o de la magia de una fusión perfecta entre turismo, gastronomía, patrimonio, tradición, gentes y alma.

Adriana Fernández

Dentro de esta red, que ya está conformada por 11 municipios españoles, hay tres pueblos que se encuentran en Andalucía. Tres enclaves donde la tradición, la cultura, la historia y la gastronomía son capítulos de un viaje pensado para cautivar a sus visitantes. Aquí te traemos estos destinos que son una escapada perfecta para disfrutar en familia, con amigos, en pareja o en solitario.

Olivares de Andalucía.

Olivares de Andalucía.

/ Jose Ignacio Soto

Alhaurín el Grande, Málaga

Alhaurín el Grande, un pueblo blanco a un paso de Málaga, ofrece un viaje al pasado a través de sus plazas con siglos de historia y huellas árabes, como el Arco del Cobertizo. La tradición se fusiona con la modernidad en este municipio del Valle del Guadalhorce, conocido por su riqueza agrícola, sus molinos históricos y una Semana Santa de Interés Turístico Nacional.

Es un refugio tranquilo para quienes buscan huir de las masas y adentrarse en la autenticidad, saboreando una gastronomía local única, paseando por los bosques de la Sierra de las Nieves o visitando sus cercanas playas, para después regresar al sosiego del pueblo, detallan en la Red de Pueblos Gastronómicos.

Si te sientas a la mesa en Alhaurín el Grande debes saber que su cocina honra la humildad del campo, destacando el icónico pan cateto, elaborado con masa densa y horneado en leña. Platos de invierno como las sopas cachorreñas y los mojetes de bacalao, junto a las migas con uvas o granada, reflejan la tradición de la cocina de aprovechamiento.

La tierra también aporta la materia prima de su dieta mediterránea, con productos como aguacates, naranjas y aceitunas. La tradición también se saborea en sus embutidos y en una rica repostería artesanal que incluye bollos de aceite y las originales tortas de aceite.

Tortas de Aceite

Tortas de Aceite

/ Wikicommons | Alfonsofvazquez

Baena, Córdoba

En la soleada Campiña cordobesa, la histórica Baena sorprende con sus ritos únicos, como el toque de del tambor durante la Semana Santa. Dominada por un castillo árabe milenario, la ciudad ofrece un recorrido que va desde iglesias renacentistas y platerescas, como Santa María la Mayor, hasta el fascinante Museo del Olivar y el Aceite.

Un viaje al pasado, con su riqueza arqueológica del yacimiento de Torreparedones, y una parada para la aventura en la Cueva del Yeso, convierten a este enclave andaluz en un destino que equilibra tradición, cultura e historia con un dinamismo singular.

Baena, Córdoba, Andalucía.

Baena, Córdoba, Andalucía.

/ Q77photo

Si hablamos de cocina en Baena es para rendir un tributo a la sencillez y a la calidad de sus productos, con el aceite de oliva virgen extra con D.O. Baena como orgullo y base de su cocina. Sus platos combinan tradición e innovación, fusionando recetas clásicas como el salmorejo cordobés con berenjenas rebozadas, o elevando la humildad del revoltillo baenense a la alta cocina.

Las mesas locales se visten con el contundente empedraíllo y curiosas brochetas llamadas ratones. La herencia árabe se paladea en su repostería, mientras que el mojete de papas es el plato casero por excelencia, símbolo de la riqueza de sus recetarios familiares.

Baena, Córdoba, Andalucía.

Baena, Córdoba, Andalucía.

/ Q77photo

Aracena, Huelva

Apenas a una hora en coche de Sevilla, Aracena, entre bosques y cuevas, sorprende con su Gruta de las Maravillas, un mundo subterráneo de lagos y estalactitas. Coronando el pueblo, el Castillo medieval y su iglesia prioral ofrecen vistas únicas.

Calles blancas, iglesias mudéjares y arquitectura renacentista completan su encanto histórico. A las puertas, el Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche invita a explorar senderos entre encinas y fauna salvaje. En cuanto a su gastronomía, la ruta del jamón de Jabugo, quesos artesanales y uno de los mejores panes de Andalucía han convertido a Aracena en destino gourmet obligatorio para los viajeros.

Cuando hablamos de gastronomía en la Sierra de Aracena el primer producto que destaca es, sin lugar a dudas, el jamón DOP Jabugo. Considerado una de las cuatro joyas de la gastronomía a nivel mundial, el jamón DOP Jabugo es un producto único que está directamente relacionado con un ecosistema natural único en el mundo, el de la dehesa del Parque Natural Sierra de Aracena.

Aunque el cerdo ibérico es la joya de la corona de su gastronomía, esta no es la única razón por la que Aracena se ha convertido poco a poco en un destino gourmet obligatorio para los viajeros foodies que buscan conocer la mejor gastronomía de Andalucía y del territorio español. Y es que, la localidad onubense cuenta con quesos totalmente artesanales de cabra y con uno de los mejores panes de Andalucía.

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