Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

La Morenilla: el restaurante de Madrid que te lleva de vuelta a las ferias de pueblo

La Morenilla estrena local en Malasaña: una cocina mediterránea envuelta en la nostalgia de las ferias de pueblo.

La Morenilla en la calle Manuela Malasaña, donde los comensales pueden comer  en el Tren de la Bruja o la montaña rusa

La Morenilla en la calle Manuela Malasaña, donde los comensales pueden comer en el Tren de la Bruja o la montaña rusa / Restaurante Morenilla

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Hay restaurantes a los que uno va por la comida y otros en los que, antes incluso de probar el primer plato, ya han conseguido sacarte de contexto. La Morenilla pertenece un poco a las dos categorías. Porque sí, aquí se viene a comer, y bastante en serio, pero resulta difícil ignorar que puedes hacerlo dentro de un vagón del Tren de la Bruja, junto a una noria o bajo una montaña rusa.

El restaurante del Grupo Le Cocó acaba de estrenar casa en el número 3 de la calle Manuela Malasaña, en pleno centro de Madrid. Deja atrás Chamberí, donde abrió en 2023, y se instala en un barrio que parece bastante apropiado para una propuesta a la que nunca le ha interesado demasiado pasar desapercibida. Hay más espacio, nuevas mesas y, sobre todo, una idea que ahora se lleva un poco más lejos: recuperar esa mezcla de luces, ruido, juegos y nostalgia de las ferias de pueblo y sentarla alrededor de una mesa.

Ni Madrid, ni Salamanca, ni Sevilla: la plaza Mayor más elegante de España es una joya del siglo XVI, porticada y acristalada, que casi nadie conoce

Adriana Fernández

No era cuestión de empezar de cero. “La Morenilla cambia de ubicación, pero no de esencia”, nos explican. Y se entiende nada más entrar. La feria continúa siendo el hilo conductor, pero en el nuevo local todas las mesas están tematizadas. Está el circo, el tiovivo, el Tren de la Bruja y aparece una de las novedades más llamativas, la montaña rusa. No son únicamente decorados colocados alrededor del comedor: forman parte del lugar en el que se come.

Antes de sentarse también ocurren cosas. Unas palomitas sirven de bienvenida y Zoltar, el personaje de las antiguas máquinas de adivinación que muchos recordarán por la película Big, sigue formando parte de este pequeño viaje a las ferias de la infancia. Hay algo deliberadamente nostálgico en todo ello, pero sin convertir el restaurante en un parque temático donde la comida queda en segundo plano. De hecho, esa es probablemente la parte más interesante de La Morenilla: una vez pasada la sorpresa inicial, toca mirar la carta.

MORENILLA

MORENILLA / Restaurante Morenilla

Una cocina mediterránea a la que le gusta viajar

La base sigue siendo mediterránea y reconocible, aunque aquí las recetas rara vez terminan exactamente donde uno espera. La nueva carta juega con ingredientes, salsas y referencias que saltan de un país a otro con bastante libertad. “Nuestra cocina tiene una raíz mediterránea, pero Madrid es una ciudad demasiado cosmopolita como para ponerle fronteras a una carta”.

Los huevos rotos, por ejemplo, se vuelven “viajeros” y llegan a la mesa con patata andina, chorizo, guanciale y huevo cocinado a baja temperatura. Las bravas también se alejan unos cuantos kilómetros del recetario habitual: son bravas criollas crujientes y se acompañan con alioli libanés. Y unos fingers de pollo, uno de esos platos que en principio no necesitan demasiadas explicaciones, toman aquí dirección Corea gracias a su salsa.

Comida del restaurante Morenilla

Comida del restaurante Morenilla / Restaurante Morenilla

La gracia está precisamente ahí. No se intenta esconder lo reconocible, sino utilizarlo como punto de partida. “La carta juega con referencias reconocibles y las lleva a otros lugares”, explica el equipo. Y esa frase quizá resuma mejor la cocina que cualquier etiqueta.

También aparece un sando de pollo, de formato informal, y la hamburguesa Fellina, un guiño a otro de los restaurantes del Grupo Le Cocó y una forma de conectar las distintas casas de la familia. La idea es pedir varios platos y dejar que circulen por la mesa, aunque conviene no confundir el concepto con un simple picoteo. La carta permite disfrutar de una comida o cena completa sin problemas.

Y después está el postre. Entre las incorporaciones figura Mil pijadas, cuyo nombre ya da alguna pista de por dónde van las cosas aquí: tomarse la comida en serio no significa ponerse solemne.

Volver a la feria, esta vez con mesa reservada

Hay pequeños detalles que terminan de construir el ambiente. Los cócteles también entran en el juego, servidos en piezas tematizadas que recuerdan a personajes y atracciones de feria, y la nueva etapa incorpora opciones sin alcohol. Incluso esperar tiene su entretenimiento: en la barra, el juego “Pim Pam Pum” permite probar suerte mientras llega el momento de sentarse.

La Morenilla conserva además una de las características que más han definido al restaurante desde su apertura: es un lugar cómodo para ir con niños sin que eso obligue al resto de la mesa a renunciar a una comida pensada para adultos. Hay platos infantiles identificados en la carta, juegos como el tres en raya y bebidas sin alcohol que también entran en ese universo festivo.

Morenilla

Morenilla / Morenilla Restaurante

No es casual que el proyecto tenga ese componente familiar. El nombre tampoco nació en una reunión de marketing. La Morenilla era el apodo de Henar, la abuela de los propietarios del Grupo Le Cocó. Cuando el restaurante abrió en Chamberí, Alba González, propietaria, explicaba que querían “rendir homenaje a la familia, en este caso a mi abuela”. La historia está ligada a Torrecilla del Pinar, en Segovia, donde la familia regentaba la panadería del pueblo. La mesa, al final, vuelve una y otra vez al mismo sitio: ese lugar alrededor del que se reúne la gente.

Quizá por eso funciona mejor pensar en La Morenilla como una fiesta de pueblo trasladada a Madrid que como un simple restaurante temático. Hay noria, luces, montaña rusa, juegos y bastante sentido del humor, sí. Pero cuando empiezan a pasar platos de un lado a otro de la mesa, la decoración deja de ser la única conversación.

Morenilla Restaurante

Morenilla Restaurante / Restaurante Morenilla

Y eso, en un restaurante en el que resulta casi imposible no sacar el móvil nada más entrar, tiene bastante mérito.

La Morenilla

Calle Manuela Malasaña, 3. Madrid. De martes a sábado, de 13.00 a 17.00 y de 20.00 a 24.00 h. Domingo, de 13.00 a 17.00 h. Lunes cerrado.