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El mercado de abastos más sorprendente de España está levantado sobre astilleros nazaríes: vidrieras de colores, una puerta árabe, y una estructura de hierro del siglo XIX

Este es un prodigio arquitectónico donde el hierro decimonónico y un arco árabe del siglo XIV custodian el sabor más auténtico de la Costa del Sol.

El mercado de abastos más espectacular de España está levantado sobre unos antiguos astilleros nazaríes.

El mercado de abastos más espectacular de España está levantado sobre unos antiguos astilleros nazaríes. / Istock

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Bañada por el Mediterráneo y custodiada por los imponentes muros de la Alcazaba y el imponente Castillo de Gibralfaro, la capital de la Costa del Sol ha sabido reinventarse sin soltar la mano de su pasado fenicio, romano y andalusí. Hoy en día, no solo es un imán turístico global que atrae a millones de visitantes al año, sino también un hervidero cultural donde el arte de vanguardia convive con la tradición marinera. Ese privilegio lo tiene el Mercado Central de Atarazanas, un espacio donde el jaleo cotidiano de los puestos convive con la memoria de una ciudad que durante siglos miró al mar como principal fuente de riqueza.

Mercado Central de Atarazanas, Málaga

Mercado Central de Atarazanas, Málaga / Istock / Ivo de Rooij

Entre aromas de frutas, pescados recién llegados del Mediterráneo y conversaciones que se mezclan bajo sus cubiertas, la historia sigue latiendo con fuerza tras la antigua puerta árabe que custodia este emblemático lugar, que para algunos, recuerda a las grandes estaciones de tren europeas. Comprar aquí es comprender que el pasado no es algo estático, sino una etapa que va y viene, y que nos deja tesoros que no nos hacen olvidar nunca quiénes fuimos.

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Más allá de sus productos: la historia que guardan sus paredes

Pocos imaginan que bajo su estructura de hierro y cristal se esconde una historia que arranca muchos siglos antes de su inauguración oficial en 1875. El mercado ocupa el mismo emplazamiento donde, durante el siglo XIV, se levantaban las antiguas atarazanas nazaríes, unos astilleros construidos cuando Málaga formaba parte de Al-Ándalus. Su proximidad al mar los convirtió en un enclave estratégico para la construcción y reparación de embarcaciones.

Mercado Central Atarazanas en Málaga

Mercado Central Atarazanas en Málaga / Istock / gionnixxx

Tras la conquista cristiana, aquellas instalaciones fueron adaptándose a nuevas funciones. Durante siglos sirvieron como almacén, arsenal militar, hospital e incluso cuartel. Sin embargo, el deterioro de las estructuras y las necesidades de una ciudad en crecimiento llevaron a su demolición en el siglo XIX. Fue entonces cuando el arquitecto municipal Joaquín Rucoba diseñó el mercado actual, inaugurado en 1879.

Mercado Central de Atarazanas, Málaga

Mercado Central de Atarazanas, Málaga / Istock / Ivo de Rooij

La puerta nazarí más reconocible de Málaga

Su proyecto combinó las técnicas constructivas más modernas de la época, utilizando hierro y vidrio a gran escala, con elementos inspirados en la arquitectura neoárabe. Pero sin duda, la joya más valiosa del conjunto es la monumental puerta nazarí de mármol, la imagen más reconocible del edificio.

La puerta nazarí del mercado de Málaga

La puerta nazarí del mercado de Málaga / Istock / gionnixxx

Desmontada piedra a piedra, trasladada y restaurada, ha pasado a convertirse en la fachada principal del nuevo mercado. Gracias a la intervención de intelectuales y de la Academia de Bellas Artes de San Telmo, este excepcional vestigio islámico ha llegado hasta nuestros días. Bajo este arcoíris acristalado que ilustra los monumentos de la ciudad, el mercado cobra vida cada mañana.

Un festín de productos que custodian siglos de historia

En los puestos de frutas y verduras, los aguacates y mangos cultivados en la cercana comarca de la Axarquía compiten en protagonismo con las coloridas hileras de tomates de huerta y las guindillas locales. Unos pasos más allá, el aroma dulzón de las almendras tostadas de Málaga se entremezcla con el olor especiado de los puestos de encurtidos, donde las icónicas aceitunas aloreñas se exhiben junto a los salazones.

También destaca el pescado plateado recién traído de la lonja: un imponente despliegue donde las conchas finas, los calamares, las gambas de la bahía y los boquerones relucen sobre el hielo como recién extraídos del Mediterráneo. Pero Atarazanas no es únicamente un mercado para comprar. También es uno de los rincones favoritos de los malagueños para disfrutar de unas tapas informales. Entre sus barras y pequeñas terrazas es habitual degustar una ración de pescaíto frito.