Los mejores restaurantes de Gran Canaria, según la redacción de la revista Viajar
El "pequeño continente" de las Canarias es tan variopinto en sus paisajes como en su gastronomía.

Basta pasar unos días explorando Gran Canaria –no nos referimos a unos días escondidos en un resort de Maspalomas, ni en un hotel boutique de la ciudad capital, sino explorando la isla de verdad– para entender por qué la llaman el "pequeño continente". Sus paisajes pasan a una velocidad pasmosa de las dunas gigantes a la selva aborigen, del crudo cráter volcánico a los pueblecitos blancos de costa.
Con su gastronomía pasa parecido: las casas de comidas de toda la vida, donde la oferta tiene más tradición que pretensiones, comparten protagonismo con los restaurantes de alta cocina que, poco a poco, van salpicando la geografía de la isla y renuevan la creatividad gastronómica local.
Los editores de Viajar hemos querido reunir aquí algunos de los mejores restaurantes de Gran Canaria donde tienes que comer si visitas la isla. Porque ya se sabe que, cuando uno disfruta comiendo en un lugar, no hay mejor regalo que compartir la experiencia.
Poemas by Hermanos Padrón - Las Palmas de Gran Canaria
Si las paredes de Poemas pudieran hablar, contarían la historia entera de Gran Canaria. Poemas se ubica en un entorno privilegiado: en una de las salas históricas del Royal Hideaway Santa Catalina Hotel, el más antiguo del archipiélago. Por sus espacios revestidos de madera ha pasado toda la alta sociedad canaria de los últimos 100 años. Los textiles de su artesonado, las pinturas de sus puertas y sus ricas cortinas son testigos de todo un siglo.
La experiencia gastronómica en este estrella Michelin destaca, ante todo, por su equilibrio. No es fácil conseguir que el comensal saboree todos los ingredientes que componen un plato elaborado, ni tampoco configurar recetas creativas en las que el ingenio se pone de manifiesto, pero los bocados saben a lo que tienen que saber. Destaca el juego de sabores en la sopa de cebolla, un plato presentado en dos tiempos donde el dulzor de la hortaniza marida a la perfeción con la potencia del queso del norte de Gran Canaria que la acompaña; la delicada textura en su generosa tartaleta de marisco; y la atención sin límites del equipo de sala. En Poemas te espera una experiencia armónica y variada que bien vale su precio.
Rever - Las Palmas de Gran Canaria
En un panorama gastronómico en el que cada vez viramos más hacia la despersonalización y la homogeneidad, Rever se presenta como un oasis extremadamente humano. Su cocina es honesta y su materia prima tiene nombre y apellidos. El chef Fernando Rodríguez de la Coba ha creado una red de relaciones personales con los proveedores que, poniendo el acento en el trabajo local, ofrecen el mejor producto. Una vez aquí, en pleno barrio de Vegeta, empieza la magia: platos innovadores que utilizan –y encumbran– los sabores de Gran Canaria.
Ejemplo de ello es su ya famosa en el barrio ensaladilla de gamba roja, pulpo y espuma de alioli, a la que el cetáceo proporciona un sabor a brasa que otorga una rica profundidad; su rape a latika masala con gamba roja y almeja, una interpretación de la receta india con generosa presencia de la gamba; y sus espectaculares falsos ñoquis con salsa de queso.
El monje de Santa Ana - Las Palmas de Gran Canaria
Pasamos de la alta cocina a la comida de barrio, y es que en el barrio de Vegeta se puede respirar Gran Canaria en todas sus vertientes. En este caso, las vistas son privilegiadas: la terraza de El monje de Santa Ana está justo en la plaza de la Catedral, donde casi parece que se pueda tocar la piedra de la fachada.
Mientras nos llenamos los ojos con semejante festín, aprovechamos la cocina de bar para alimentar el estómago con productos típicos de la zona. Las papas arrugás con mojo rojo y mojo verde no podían faltar (este último, en concreto, tiene un delicioso gusto encurtido), y también nos recomiendan que probemos el surtido de croquetas. No decepciona.

Peseta - Maspalomas
Ubicado en la playa de San Agustín, justo antes de la playa de Maspalomas, encontramos el hotel Paradisus By Melià. En su interior, el restaurante La Peseta es la joya de la corona gastronómica del resort.
Hay cuatro menús a disposición del visitante, cada uno de ellos diseñado por un chef diferente y tomando como partida la cocina local. Es posible elegir entre el Menú Tierra, con platos vegetales; el Menú Sea Me, de pescado; y el Menú Umiaya, de carne. Además, el restaurante ofrece un Menú Canario, una degustación premium de productos típicos de la isla. Merecen mucho la pena los tomates de la huerta con jengibre y la torrija de cochino negro canario. Además, el maitre pone a disposición de los comensales un maridaje con vinos de las islas que es todo un descubrimiento para los amantes de los vinos minerales.

Restaurante del Parador Cruz de Tejeda - Cruz de Tejeda
¿Hablabais de comida regional? Hay pocos sitios en la isla más de toda la vida que el Parador Cruz de Tejeda. Abierto en 1930 en lo alto de la montaña de Tejeda, con vistas abiertas a la caldera del volcán, es uno de los rincones favoritos de los isleños para escapadas románticas –y familiares– de fin de semana. El restaurante está acristalado, por lo que disfruta de una de las mejores de toda Gran Canaria.
La carta rinde homenaje a la tradición tanto como su historia. No faltan el potaje de berros, las papas arrugadas y los pescados regionales. El imprescindible si quieres salir de la isla con la experiencia gastronómica completa es el escaldón de gofio, pero asegúrate de tener suficiente gente en tu equipo para repartir el esfuerzo.
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