El mapa con las calles donde mejor se come en España, provincia a provincia: barras, tabernas y tapas que merecen una escapada
Determinar cuál es la calle donde mejor se come en cada provincia española no es sencillo: los gustos, las costumbres y las preferencias de cada viajero influyen siempre en la elección. Pero sí hay una certeza gastronómica: algunas calles, plazas y barrios concentran mejor que otros la vida culinaria de una ciudad. Estas son, para el equipo de VIAJAR, las direcciones imprescindibles que conviene tener en el radar.

El mapa con las calles en las que mejor se come de España, una por provincia. / Revista VIAJAR
¡España, qué buena estás! y, con este lema, os proponemos una ruta que no busca dictar sentencia, sino proponer una ruta editorial por 50 direcciones imprescindibles para comer en nuestro país. Son calles y zonas donde la gastronomía forma parte del paseo, donde se puede entender una provincia a través de platos concretos, productos reconocibles y costumbres locales: una sidra escanciada en Oviedo, una marinera en Murcia, un pincho de morcilla en Burgos, unas rabas en Santander o una tapa de pescado frito en Cádiz.
La selección reúne vías muy populares, como la calle Laurel de Logroño, Ponzano en Madrid o Gascona en Oviedo, junto a plazas, cascos históricos y barrios donde la cocina funciona como una forma directa de leer el destino. No son las únicas posibles, pero sí son direcciones útiles para construir una escapada con criterio gastronómico: lugares donde conviene sentarse, pedir algo de la casa y mirar alrededor antes de seguir caminando. ¡El debate está servido!

El mapa con las mejores calles para comer de España: una por provincia. / Revista VIAJAR
Las calles donde mejor se come de España
Andalucía
Almería: Calle Jovellanos
La calle Jovellanos queda dentro de una de las mejores zonas para entender la cultura almeriense de la tapa. Y lo es por una sencilla razón. Es un lugar perfecto para probar su ensaladilla o el “chérigan”, considerado como el aperitivo más típico de Almería consistente en una rebanada de pan cortada al bies y tostada que se unta de alioli y a la que se le añaden diversos ingredientes como atún, queso, tortilla, jamón cocido, caballa o huevos de codorniz entre muchos otros. Y lo más importante: una cultura de la comida en la que te aseguras una buena tapa con cada consumición.
Cádiz: Calle Virgen de la Palma
En el barrio de La Viña, la calle Virgen de la Palma resume muy bien la relación de Cádiz con el pescado y la barra popular. Es una dirección adecuada para pedir tortillitas de camarones, cazón en adobo, caballa, chocos, pescaíto frito y tapas marineras en un entorno de barrio con mucha identidad.

Calle Virgen de la Palma, Cádiz / Istock
Córdoba: Judería
La Judería permite unir gastronomía y patrimonio en una misma ruta. Entre calles estrechas y patios, es una zona adecuada para probar salmorejo cordobés, flamenquín, rabo de toro, berenjenas con miel, mazamorra o platos de tradición andalusí reinterpretados por tabernas y restaurantes. Y no es solo su comida: es también su ubicación, en un lugar que concentra algunos de los Patrimonios de la Humanidad más espectaculares de Andalucía.

Judería de Córdoba / Istock / Luisma Tapia Bolivar
Granada: Calle Navas
La calle Navas es una de las calles más conocidas para tapear en Granada. Su importancia está en la densidad de bares y en la cultura local de la tapa, con opciones que pueden ir desde fritura de pescado, jamón y croquetas hasta montaditos, ensaladilla, berenjenas o platos calientes de cocina andaluza. Tal es su éxito que prestigiosas listas internacionales de gastronomía la llegaron a catalogan como “la mejor zona de tapas de España”. Además, las tapas se sirven de forma gratuita con cada bebida y te aseguramos que son perfectas para saciar tu hambre.
Huelva: Calle Pablo Rada
Es la vía más famosa de Huelva para tapear, una avenida muy concurrida llena de terrazas y con una gran variedad de bares que ofrecen desde cocina tradicional onubense hasta propuestas más modernas, todo con una excelente relación calidad-precio. ¿Qué pedir? Lo tienes fácil: jamón ibérico, gambas blancas, coquinas, choco, pescado frito, mojama o, si quieres algo más contundente, un guiso marinero.
Jaén: Calle Arco del Consuelo
La calle Arco del Consuelo conecta con la cultura de taberna de Jaén, donde la tapa tiene un peso importante. Es una zona interesante para probar aceitunas, pan con aceite de oliva virgen extra, migas, andrajos, pipirrana, flamenquines y platos donde el aceite jiennense no es acompañamiento, sino argumento principal.
Málaga: Calle Granada
Es una calle muy cercana a la mítica calle Larios, una de las grandes reconocibles de la ciudad, pero con un perfil más gastronómico. Aquí se reúnen restaurantes, terrazas y bares perfectos para enlazar cocina malagueña, vinos, fritura, ensaladilla y porra antequerana. Su punto fuerte es su ubicación: fácil de integrar en una ruta entre la Catedral, la plaza del Obispo y el casco histórico.

Calle Granada en Málaga. / Wikicommons
Sevilla: Alameda de Hércules
La Alameda de Hércules es una de las zonas más interesantes para comer en Sevilla si se busca una ruta menos monumental y más vinculada a la vida cotidiana de la ciudad. En sus terrazas, bares y restaurantes conviene pedir espinacas con garbanzos, pavías de bacalao, salmorejo, montaditos, croquetas, ensaladilla, carrillada, solomillo al whisky, adobo o pescaíto frito, porque la zona combina tabernas, locales informales y direcciones más contemporáneas. Alrededor quedan algunos lugares clave del norte del casco histórico, como la Basílica de la Macarena, el Arco de la Macarena, la calle Feria, el Mercado de Feria o el Palacio de los Marqueses de la Algaba.
Aragón
Huesca: Coso Alto
El Coso Alto forma parte del eje gastronómico más reconocible de Huesca capital, una calle peatonal ubicada en el corazón de la ciudad y un imprescindible si buscas tapeo y comidas informales. Aquí debes pedir raciones de ternasco, longaniza, migas, setas, quesos del Pirineo y, para maridarlo, unos vinos de Somontano.
Teruel: El Tozal
El Tozal es una de las zonas más reconocibles para tapear en el centro de Teruel y una parada cómoda dentro de cualquier recorrido por el casco histórico. En sus bares y restaurantes conviene pedir jamón de Teruel DOP, queso, ternasco de Aragón, migas, embutidos, madejas, croquetas, huevos rotos, conservas y raciones de cocina aragonesa. Alrededor quedan algunos de los grandes hitos del mudéjar turolense, como la Torre de El Salvador, la Torre de San Martín, la Catedral de Santa María de Mediavilla y la plaza del Torico, además del entorno de la Escalinata del Óvalo.
Zaragoza: El Tubo
El Tubo es la zona más reconocible de Zaragoza para comer de tapas y una de las rutas gastronómicas más prácticas del casco histórico. No es una sola calle, sino un pequeño entramado de vías estrechas —entre ellas Libertad, Estébanes, Cinegio y Mártires— donde se concentran bares, tabernas y locales de tapas a pocos pasos unos de otros. Aquí conviene buscar madejas, ternasco de Aragón, migas, longaniza, croquetas, huevos rotos, bacalao, champiñones, anchoas o calamares. Alrededor quedan algunos de los grandes puntos de interés de Zaragoza: la Plaza del Pilar, la Basílica del Pilar, la Seo, el Museo Goya, el Teatro Romano y el entorno del Coso.

Calle El Tubo, Zaragoza. / Istock
Asturias
Asturias: Calle Gascona, Oviedo
Gascona es una calle asociada directamente a la sidra y a la representación del buen comer y la abundancia de la comida asturiana. El atractivo de esta calle en concreto está en la concentración de sidrerías donde pedir chorizo, cachopo, tortos, quesos asturianos, fabada o escalopines al cabrales. Todo ello, por supuesto, siempre acompañado del ritual del escanciado de la sidra como parte de la experiencia.
Islas Baleares
Illes Balears: Santa Catalina, Palma
Santa Catalina es uno de los barrios más gastronómicos de Palma, con el mercado como referencia y muchas calles cercanas llenas de bares y restaurantes. La zona permite combinar producto local, cocina mallorquina, pescado, cocas, sobrasada, ensaimada salada o dulce y propuestas internacionales bien integradas en la vida del barrio.
Canarias
Las Palmas: Calle Mayor de Triana, Las Palmas de Gran Canaria
La calle Mayor de Triana combina comercio, arquitectura histórica y una oferta gastronómica muy cómoda para el viajero. En su entorno es posible buscar papas arrugadas con mojo, ropa vieja, sancocho, quesos canarios, pescado local y bares donde el tapeo convive con restaurantes de cocina más actual.
Santa Cruz de Tenerife: Calle de La Noria
La calle de La Noria es una de las vías con más personalidad gastronómica del centro de Santa Cruz de Tenerife, con terrazas, tascas y restaurantes instalados en casas de arquitectura tradicional. Es una buena dirección para probar papas arrugadas con mojo, quesos canarios, almogrote, ropa vieja, pescado local, pulpo, croquetas, carnes a la brasa y vinos de Tenerife. Alrededor quedan la Iglesia de la Concepción, el Teatro Guimerá, la Plaza de España, el Mercado de Nuestra Señora de África y el MUNA, uno de los museos más interesantes de la ciudad para entender la historia natural y arqueológica de Canarias.
Cantabria
Cantabria: Plaza de Cañadío, Santander
La Plaza de Cañadío es una de las zonas más claras para salir de tapas o raciones en Santander. Tiene sentido gastronómico por la presencia de rabas, anchoas, bonito del norte, tortillas, marisco y cocina cántabra. Y lo mejor es que tienes desde un picoteo informal de barra como restaurantes donde sentarte y disfrutar de una comida de “hule y mantel”.
Castilla-La Mancha
Albacete: La Zona
No es de extrañar que esta zona, considerada el centro urbano del ocio y la vida nocturna más importante de Castilla-La Mancha, sea también uno de los mejores lugares para comer. Su nombre viene dado por sus vecinos, como forma de identificar el área clásica de bares de la ciudad. Y, además de ser animada, es una opción práctica para probar tapas, raciones manchegas y platos informales en un lugar que tiene un ambiente activo a partir del mediodía y la tarde.

Una de las calles de Albacete. / Istock / Orietta Gaspari
Ciudad Real: Zona del Torreón
La zona del Torreón es uno de los espacios habituales para salir de tapas en Ciudad Real. El interés está en la posibilidad de probar cocina manchega en formato accesible: pisto, queso manchego, migas, gachas, duelos y quebrantos o raciones de carne en un ambiente de bares muy local.
Cuenca: Calle San Francisco
La calle San Francisco es una de las referencias más prácticas para tapear en Cuenca. Allí encajan platos muy concretos de la provincia como el morteruelo, el ajoarriero, los zarajos, las migas, el queso manchego y los embutidos, en una calle fácil de recorrer antes de subir hacia la ciudad alta.
Guadalajara: Avenida del Ejército
Es una de las zonas más frecuentadas y una opción excelente si lo que buscas es el ambiente de un barrio auténtico, tapeo generoso y opciones con una buenísima relación calidad-precio. Este lugar es perfecto para los que buscan el picoteo y las raciones en terrazas animadas. No te puedes perder los perdigachos, los serranitos o las migas del pastor. El punto dulce lo ponen los bizcochos borrachos, el dulce más famoso de la ciudad.
Toledo: Calle Santa Fe
Queda a pocos pasos de la plaza de Zocodover, uno de los grandes puntos de entrada y encuentro de la ciudad. En sus bares, tabernas y restaurantes cercanos conviene buscar carcamusas, venado, perdiz estofada, cochifrito, migas, queso manchego, croquetas, pisto, mazapán y vinos de Castilla-La Mancha. Alrededor quedan lugares clave como el Museo de Santa Cruz, el Alcázar de Toledo, la Catedral Primada, la Mezquita del Cristo de la Luz y las calles que bajan hacia el entorno de la judería.
Castilla y León
Ávila: Calle San Segundo
La calle San Segundo tiene una cosa difícil de igual por otras calles, y es que te permite comer junto a uno de los paisajes urbanos más potentes de la ciudad de Ávila: su preciosa muralla. Es una excelente opción para comer y, especialmente, para tapear. ¿Nuestra recomendación? Que pidas sus famosas patatas revolconas, torreznos, judías del Barco, sopa castellana o carnes de la provincia. Un preludio perfecto y una entrada triunfal para después recorrer el casco histórico.

Calle de San Segundo, Ávila. / Istock
Burgos: Calle San Lorenzo
La calle San Lorenzo es una de las vías más asociadas al tapeo burgalés en el centro histórico. Su atractivo está en poder probar morcilla de Burgos, croquetas, pinchos calientes, raciones castellanas y vinos de la Ribera del Duero en un entorno muy cercano a la catedral.
León: Plaza de San Martín
La Plaza de San Martín es uno de los corazones del Barrio Húmedo leonés. La experiencia pasa por ir de bar en bar con vinos cortos, cañas y tapas, en una ruta donde pueden aparecer cecina, morcilla leonesa, picadillo, croquetas, sopas de ajo, embutidos y guisos de interior.
Palencia: Calle Don Sancho y entorno de la Plaza Mayor
La calle Don Sancho es el punto perfecto para empezar una ruta por la ciudad de Palencia. Esta conecta con la Plaza Mayor y queda junto a los Cuatro Cantones, uno de los puntos de paso más reconocibles de la ciudad. En sus bares y restaurantes conviene buscar platos palentinos como lechazo churro, menestra palentina, sopa castellana, morcilla, quesos o su famosa menestra. Cerca de ella, además, quedan la Calle Mayor, el Mercado de Abastos, el Palacio de la Diputación y, a unos minutos a pie, la Catedral de San Antolín, conocida por su riqueza artística y por estar entre las grandes seos góticas españolas.

Plaza Mayor de Palencia. / Istock
Salamanca: Calle Van Dyck
La calle Van Dyck es una de las direcciones clásicas del tapeo salmantino y una alternativa muy útil a las zonas más monumentales del centro. Aquí conviene pedir jeta asada, morro, farinato, chanfaina, hornazo, pinchos de carne, montaditos, tortillas, embutidos ibéricos, torreznos y raciones contundentes, normalmente en bares de ambiente popular y con mucha presencia local. Es una zona especialmente práctica para comer de tapas sin sentarse a una mesa larga: caña o vino, pincho, cambio de barra y siguiente parada.
Aunque no está dentro del eje monumental de la Plaza Mayor, queda a unos 15 o 20 minutos a pie del centro histórico, lo que permite combinarla con una visita a la Plaza Mayor, la Universidad de Salamanca, la Casa de las Conchas, las Catedrales o el Huerto de Calixto y Melibea.
Segovia: Calle Infanta Isabel
La calle Infanta Isabel es una de las direcciones más claras para tapear en Segovia: está en pleno casco histórico, a pocos pasos de la Plaza Mayor y es conocida como "la calle de los bares" de la ciudad. Aquí conviene buscar cochinillo asado, torreznos, oreja a la plancha, croquetas, tortilla, ensaladilla y tapas castellanas servidas con la consumición, una costumbre muy arraigada en Segovia. Alrededor quedan la Plaza Mayor, la iglesia de San Miguel, la Catedral, la Calle Real y, siguiendo el paseo monumental, el camino hacia el Alcázar.
Soria: Plaza Ramón Benito Aceña
La Plaza Ramón Benito Aceña, conocida en Soria como Herradores, es uno de los puntos más claros para salir de tapas en el centro de la ciudad. En sus bares y terrazas conviene pedir torreznos de Soria, migas pastoriles, setas de temporada, chorizo, morcilla, croquetas, carnes de la provincia, patatas bravas y vinos de la Ribera del Duero soriana, en una ruta corta, cómoda y con mucho ambiente local. Alrededor quedan la Plaza Mayor, el Palacio de los Condes de Gómara, la iglesia de San Juan de Rabanera, el Museo Numantino y el paseo hacia el parque de la Alameda de Cervantes, conocido como La Dehesa.

Plaza Mayor de Soria. / Istock
Valladolid: Calle Correos
Es una de las direcciones más acertadas para comer de tapas en Valladolid: está junto a la Plaza Mayor y concentra bares muy próximos entre sí, lo que permite hacer una ruta de pinchos sin apenas desplazarse. Aquí encajan clásicos de la ciudad como croquetas, tortillas, tigres, champiñones, mollejas, callos, bacalao, pinchos de autor, lechazo en formato tapa y vinos de Ribera del Duero, Rueda, Cigales o Toro.
Zamora: Calle de Los Herreros
La calle de los Herreros es una de las rutas más directas para entender el tapeo zamorano: bares de barra, ambiente popular y una sucesión de paradas donde el plan consiste en pedir una tapa, tomar un vino y seguir caminando. Aquí tiene sentido buscar pinchos morunos, mollejas, callos, bacalao, arroz a la zamorana, embutidos, quesos, croquetas, tostas y vinos de Toro, en una zona que funciona tanto para el aperitivo como para una cena informal. El paseo encaja bien con una visita al centro histórico: cerca quedan la Plaza Mayor, la calle Balborraz, la iglesia de San Juan de Puerta Nueva, el Teatro Ramos Carrión, la Catedral, el castillo y varias iglesias románicas, uno de los grandes argumentos patrimoniales de Zamora.

Calle de los Herreros, Zamora / Tamorlan | Wikicommons
Cataluña
Barcelona: Passeig de Sant Joan
Es, según los barceloneses, una de las calles más deseadas para comer en la ciudad. Y no es casualidad: tras su remodelación se ha convertido en un bulevar verde y peatonal famoso por ser el epicentro del “todo o nada”. Aquí encontrarás cafeterías, bares de vermut, restaurantes de cocina catalana, hamburgueserías, locales especialistas en ‘brunch’ y propuestas de alta cocina. ¡Tu decides!
Girona: Rambla de la Llibertat
La Rambla de la Llibertat es uno de los ejes más agradables para comer en el centro histórico de Girona. Su valor está en la combinación de terrazas, bares, pastelerías, cocina catalana, embutidos, arroces, pescados y una ubicación perfecta para seguir hacia el Barri Vell o el entorno del río Onyar.
Lleida: Zona centro
El centro de Lleida es la opción más clara para una ruta de bares sin depender de desplazamientos largos. Es una zona donde buscar caracoles a la llauna, embutidos, coca de recapte, carnes a la brasa, productos de la huerta leridana y vinos de la DO Costers del Segre.

Catedral de la Seu Vella, en Lleida. / Istock
Tarragona: Plaça del Fòrum
La Plaça del Fòrum es una de las direcciones más cómodas para comer dentro de la Part Alta de Tarragona, el casco histórico de la ciudad. En sus terrazas y calles próximas conviene pedir arroces marineros, pescado de lonja, mejillones, calamares, tapas mediterráneas, romesco, vermut de Reus, escalivada, esqueixada de bacalao y calçots en temporada. Alrededor quedan algunos de los grandes restos de la antigua Tarraco romana, como el Foro Provincial, el Circo romano, el Pretorio, la Catedral de Santa Tecla y las calles que bajan hacia el Anfiteatro romano y el Balcó del Mediterrani.
Comunidad Valenciana
Alicante: Calle Castaños
Es el epicentro de la vida alicantina y está considerado “el origen del tardeo”. Aquí, además de encontrar decenas de pubs abiertos desde la tarde, también encontrarás terrazas repletas para el aperitivo, cocina mediterránea, arroces alicantinos y locales pensados para juntar la comida con la fiesta sin salir del propio barrio.
Castellón: Calle Temprado, Castellón de la Plana
La calle Temprado permite construir una ruta céntrica de bares en Castellón de la Plana. Es una buena base para buscar tapas, arroces en el entorno cercano, productos de la huerta, pescados de lonja y cocina mediterránea vinculada a una ciudad menos saturada turísticamente que otras capitales costeras.
Valencia: Plaza del Carmen
La Plaza del Carmen es una buena puerta de entrada al lado más gastronómico de Ciutat Vella: está en pleno barrio del Carmen, rodeada de calles estrechas, terrazas, bares de tapas y restaurantes donde el día puede empezar con un esmorzaret y terminar con una cena informal al aire libre. En la zona tiene sentido pedir titaina, esgarraet, clóchinas en temporada, bravas, croquetas, sepia, tellinas, ensaladilla, cocas saladas y arroces en restaurantes cercanos, además de vinos valencianos y vermut.

Una de las tantas plazas de Valencia. / Istock / gustavomunoz
Extremadura
Badajoz: Plaza de España
La Plaza de España es un buen punto de partida para comer en el centro pacense. Desde allí se puede enlazar una ruta de bares y restaurantes donde tienen presencia el jamón ibérico, los quesos extremeños, las carnes de cerdo ibérico, las migas y las tapas de cocina tradicional. Una calle que, además, concentra gran parte de la historia de la ciudad: imprescindible pasarse por la Catedral de San Juan Bautista.
Cáceres: Calle Pizarro
La calle Pizarro funciona bien como eje gastronómico del casco histórico cacereño. Es una zona interesante para probar torta del Casar, jamón ibérico, migas extremeñas, zorongollo o carnes de la región, con la ventaja de estar cerca de uno de los conjuntos monumentales más reconocibles de Extremadura: su Ciudad Monumental con su recinto amurallado, el entorno de la Judería y la Plaza Mayor y sus torres. O lo que es lo mismo: el punto de partida perfecto para empaparte de la belleza de Cáceres.

Vista de Cáceres, en Extremadura. / Istock / Konstantin Kalishko
Galicia
A Coruña: Calle Barrera
Está situada junto a otras calles populares del centro de A Coruña, como Olmos o el barrio de la Pescadería. Pero esta calle tiene una peculiaridad: funciona como una puerta de entrada al tapeo más famoso del centro de la ciudad. Es una zona cómoda en la que puedes alternar bares de raciones, vinos y productos atlánticos funcionando como una de las joyas si se busca una ruta a pie cerca de María Pita y la Marina.
Lugo: Praza do Campo
Está dentro del recinto amurallado de la ciudad, uno de los más bonitos de España y está considerado el centro del tapeo. Es una plaza de estilo medieval, presidida por la funte de San Vicente Ferrer, y es la entrada principal al famoso barrio de “la zona”, como se llama al casco histórico de la ciudad. En esta ciudad impera la ley de la tapa: con cada consumición te darán una de forma gratuita. No te puedes ir de aquí sin probar el pulpo a feira, el lacón, la empanada gallega o los quesos de la provincia.

Una de las calles de Lugo. / Istock / Joaquin Ossorio-Castillo
Ourense: Praza do Ferro y calle Viriato
La Praza do Ferro y la calle Viriato forman parte del corazón de la zona de vinos de Ourense. Es una ruta especialmente cómoda para alternar pulpo, empanada, oreja, lacón, tortilla, pimientos y vinos de Ribeiro o Ribeira Sacra en pleno casco viejo.
Pontevedra: Plaza de la Leña y calles próximas a Méndez Núñez
La Plaza de la Leña y las calles próximas a Méndez Núñez son una de las mejores zonas para comer de tapas en el casco histórico de Pontevedra. En un radio muy corto se pueden pedir pulpo á feira, empanada gallega, zamburiñas, tortilla, pimientos de Padrón, croquetas, pescados de lonja y vinos gallegos, especialmente albariños y tintos jóvenes de la zona. Alrededor quedan algunos de los puntos más interesantes de la ciudad, como el Museo de Pontevedra, la Praza da Verdura, la Praza da Ferrería, la Iglesia de la Peregrina y las calles porticadas del casco viejo. Como curiosidad, la plaza recibe su nombre porque antiguamente allí se vendía leña.
Comunidad de Madrid
Madrid: Calle Ponzano
Es una de las calles más famosas y populares de la capital de España. Una zona privilegiada y muy frecuentada por locales en la que conviven tabernas, barras de producto, restaurantes informales, casas de tortillas, croquetas, ensaladilla, marisco, carnes y propuestas de cocina actual. Si eres de los que le gusta el jaleo y el buen ambiente, este es tu sitio, especialmente al final de la jornada laboral, cuando se llena.
Región de Murcia
Murcia: Plaza de las Flores
La Plaza de las Flores es una de las zonas más agradecidas para entender el aperitivo murciano. Es una dirección perfecta para pedir marineras, matrimonios, caballitos, zarangollo, michirones, pastel de carne, ensaladilla y pulpo al horno, con terrazas y bares muy próximos entre sí.

Plaza de las flores, Murcia. / Istock
Navarra
Navarra: Calle San Nicolás, Pamplona
La calle San Nicolás es una de las vías fuertes del tapeo pamplonés. Su interés está en la sucesión de barras de pintxos, vinos navarros y platos donde pueden aparecer pimientos del piquillo, espárragos, chistorra, hongos, ajoarriero o elaboraciones con verduras de la huerta.
País Vasco
Álava: Casco Viejo, Vitoria-Gasteiz
El casco medieval de Vitoria-Gasteiz concentra buena parte del pulso gastronómico de la ciudad. Un lugar que conviene recorrer sin prisas y que es fundamental hacer con paradas en sus barras de pintxos, donde encontrarás creaciones como setas, bacalao, tortillas, croquetas o reinterpretaciones de clásicos capaces de cambiar tu viaje de un “está bien” a “está espectacularmente bien”.
Gipuzkoa: Calle Fermín Calbetón, San Sebastián (Donostia)
Conocida localmente como “La Fermín”, está considerada por los donostiarras como la mejor calle para ir de pintxos de San Sebastián. Está ubicada en una zona privilegiada como es el corazón de la Parte Vieja y es el epicentro del ‘poteo’, como ellos se refieren al arte de ir de bar en bar. Aquí encontrarás una de las mayores concentraciones de barras coloridas y premiadas de la ciudad en las que es imprescindible comer txangurro, tortilla, gildas, bacalao, anchoas o cualquiera de los infinitos pintxos calientes que preparan.
Bizkaia: Plaza Nueva, Bilbao
La Plaza Nueva es una de las grandes direcciones bilbaínas para comer de pintxos: una plaza porticada en pleno Casco Viejo donde la ruta se hace de barra en barra, sin necesidad de sentarse ni de alejarse del centro histórico. Bajo sus soportales conviene pedir gildas, rabas, bacalao, txangurro, tortilla, croquetas, setas, anchoas, champiñones, pintxos calientes y vinos por copas, con esa fórmula tan bilbaína de comer de pie, mirar la barra, elegir una pieza y pasar al siguiente local.

BIlbao, España. / Istock
La Rioja
La Rioja: Calle Laurel, Logroño
La calle Laurel es una de las calles gastronómicas más reconocibles de España por su concentración de bares especializados. Su atractivo está en ir local por local probando bocados concretos: champiñones a la plancha, patatas bravas, oreja, zapatillas de jamón, brochetas, embuchados y vinos de Rioja por copas.
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