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Logroño, de capital del vino a capital gastronómica

Puerta de acceso a La Rioja y sus vinos, Logroño también ha afianzado su identidad gastronómica uniendo siglos de tradición tabernaria, cocina de vanguardia y una singular cultura del pincho.

Es una de las calles más reconocidas por su gastronomía.

Es una de las calles más reconocidas por su gastronomía. / Istock

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Logroño ha sido durante muchos años sinónimo de vino. Una ciudad convertida en la antesala de la Denominación de Origen Calificada Rioja, una de las regiones vitivinícolas más prestigiosas del mundo, con un carácter tan fuerte que la ha hecho reconocible desde la copa. En este enclave único, a lo largo de las últimas décadas, han dejado una huella especial sus viñedos y bodegas, dos identidades que han definido este territorio y lo han transformado en la meca del enoturismo. Sin embargo, la capital de La Rioja ha logrado mucho más que ser el destino en el que profundizar en el from vineyard to bottle —del viñedo a la botella—: la ciudad se ha transformado en un referente gastronómico por derecho propio, donde se combina historia, cultura, tradición y vanguardia a través de sus platos.

Cafetería Papín

Cafetería Papín / alejandro ruiz

PAPÍN

En el casco antiguo de Logroño se esconde una cafetería con pastelería de autor y obrador propio que ha elevado el dulce a la máxima exponencia. Su propietario es Paco Álvarez, un joven pastelero que ha recorrido el mundo descubriendo nuevas técnicas y sabores para volver a su ciudad natal y abrir su propio proyecto. Aquí ha creado su espacio de pinchos dulces hechos con productos de la zona; elaboraciones adaptadas a todos los públicos (sin azúcar, veganos, sin gluten o lactosa) para acompañar con café de especialidad, kombuchas, vermuts, cava o vinos de la región.

Cafetería Papín

Cafetería Papín / Cafetería Papín

Epicentro del tapeo

Cuando se habla de cocina en Logroño, la cabeza viaja ineludiblemente hacia La Laurel, la calle más famosa de la capital riojana y una de las zonas de tapeo con mayor renombre en España. Ubicada en el casco antiguo, en sus 250 metros de longitud se concentran más de 80 bares y restaurantes donde la cultura del pincho, las copas y la barra se han convertido en una seña de identidad que atrae tanto a residentes como a visitantes. Su origen se encuentra en el pasado, pues esta zona, vinculada desde siempre al comercio y al paso constante de peregrinos del Camino de Santiago, vio proliferar pequeñas tabernas donde se servía vino joven junto a pan con algún acompañamiento sencillo. Primero fueron embutidos, después conservas y más adelante algún guiso. Así nació su particular ambiente gastronómico, convirtiendo la arteria central en una verdadera institución.

DellaSera Sorbete de agua de aceitunas

DellaSera Sorbete de agua de aceitunas / Heladería DellaSera

HELADERÍA DELLASERA

Fernando Sáenz, junto a Angelines González, propietarios del Obrador Grate y la heladería DellaSera, son referentes del helado a nivel nacional. Estos maestros heladeros han revolucionado el mundo de los sorbetes por su trabajo con productos singulares e insumos de temporada y cercanía, como las hojas de la higuera o la uva que se desecha del viñedo. Además, elaboran aliños helados para acompañar ensaladas, carnes o postres. Su heladería en el centro de Logroño es parada indispensable para disfrutar de sus cucuruchos y tarrinas en la capital del vino.

DellaSera Fernando Sáenz y Angelines González

DellaSera Fernando Sáenz y Angelines González / JUAN MARIN

Esta zona es perfecta para hacer una ruta de tapas, pues algunos cuentan únicamente con una sola especialidad. Es el caso del Bar Soriano, el lugar donde ir a comer su icónico pincho de champiñón a la plancha con gamba; el Gárgonich, famoso por sus tigres —esa concha de mejillón rellena de una masa de marisco que se reboza y se fríe—; o Umm, no solo tapas, donde probar sus croquetas, finalistas en el campeonato de la mejor croqueta de España de Madrid Fusión. Y, si lo que se busca es conocer los orígenes de La Laurel, con más de 100 años de historia y considerado el bar más antiguo de la calle, aparece Blanco y Negro, el lugar que se ha convertido en un referente del matrimonio, la tapa que consiste en la unión de un boquerón en vinagre y una anchoa en salazón.

MATASELLOS

Una de las mejores formas de adentrarse en la identidad logroñesa es a través de su gastronomía. Este es el leitmotiv de la cocina de Matasellos, restaurante del Áurea Palacio de Correos 5*, un espacio donde se apuesta por los sabores y los productos riojanos con una carta que habla sobre el recetario local, su cultura y sus tradiciones. En esta tierra vitivinícola no olvidan su carta de vinos, dividida por denominaciones de origen, además de por jóvenes, crianza, de autor y reserva.

Áurea Palacio de Correos Restaurante detalle Matasellos.

Áurea Palacio de Correos Restaurante detalle Matasellos. / Matasellos

Pero la ruta de tapeo no se acaba aquí, termina en Papín, la pastelería de Paco Álvarez con obrador propio donde han creado el concepto de pinchos dulces. Tarta de limón, cookies, rollito de canela o de cardamomo, tiramisú, pastas o el Paris-Brest, entre otros, son solo algunos de los bocados que se pueden escoger de sus vitrinas y acompañarlos de un café de especialidad.

Sentarse a la mesa

En paralelo a la cultura del tapeo logroñés, de un tiempo a esta parte, ha aparecido una nueva generación de cocineros que ha elevado el nivel culinario de la ciudad hacia terrenos que reivindican la gastronomía local, la creatividad y la alta cocina (tanto en el área dulce como en el salado). Con una larga herencia familiar, Francis Paniego quiso llevar a la capital de su provincia con el restaurante Tondeluna algunos de los sabores que atesora en sus dos estrellas Michelin en Ezcaray. Tradición, producto y territorio son las grandes señas de identidad de una cocina que habla de raíces y memoria; una apuesta idónea para disfrutar de una comida sin pretensiones en el centro de la ciudad. Con el mismo concepto, en el antiguo Palacio de Correos, el restaurante Matasellos del Hotel Áurea Palacio de Correos 5* permite a los comensales conocer un poco más de la historia de la ciudad a través de su cocina. Su recetario, de corte local y productos del territorio, habla de la huerta, la temporada y los sabores y olores de la zona, convirtiéndose no solo en un lugar idóneo para comer, sino también en un espacio en el que descansar en el centro de la ciudad.

WINE FANDANGO

Frente al parque del Espolón, abrió en 2014, en un palacete histórico del XIX, Wine Fandango. Aquí, el producto es el centro de su mesa, mientras los vinos se convierten en el eje conductor de la experiencia. Su bodega, que reúne cerca de 500 referencias, desde grandes clásicos hasta pequeños proyectos, marida una carta que cambia con las estaciones, donde la huerta riojana, la ganadería de proximidad y los pescados salvajes son protagonistas.

Wine fandango

Wine fandango / Wine fandango

A pocos pasos de allí, dos espacios gastronómicos —galardonados ambos con una estrella Michelin— invitan a disfrutar de la alta cocina en formato degustación. El primero es Ajonegro, de Mariana Sánchez (Cuernavaca, México) y Gonzalo Baquedano (Logroño), un restaurante donde la cocina mexicana y la riojana se fusionan de principio a fin en un menú que recorre los sabores típicos y los productos locales de ambos destinos. Kiro Sushi, una de las barras de sushi más respetadas del país, es otra de las paradas indispensables de la cocina internacional en la ciudad. Bajo la dirección del chef Félix Jiménez, este espacio con propuesta omakase tan solo recibe a seis comensales por turno, a los que se les permite vivir una auténtica experiencia japonesa en plena península ibérica a través del paladar.

Ajo Negro

Ajo Negro / Ajo Negro

AJONEGRO

Los sabores de México y La Rioja se fusionan en clave Michelin en el restaurante Ajonegro de Mariana Sánchez y Gonzalo Baquedano; un espacio gastronómico donde el respeto a los cambios estacionales, los productos locales y las raíces de sus creadores da lugar a una identidad gastronómica única y diferente en la ciudad. Su propuesta, dividida en carta y menú degustación, incluye su famoso ceviche, tacos, quesadillas y pastel de elote (típico mexicano).

Ajo Negro

Ajo Negro / Ajo Negro

Universo dulce

El fuerte potencial gastronómico de Logroño lleva años trascendiendo la categoría de lo tradicional de la mano de Fernando Sáenz y Angelines González, propietarios del Obrador Grate y la heladería DellaSera. Reconocido como mejor pastelero de España por la Real Academia de Gastronomía, y su local como mejor espacio dulce de España en Madrid Fusión, son los auténticos referentes del helado a nivel nacional.

Tondeluna

Tondeluna / Tondeluna

TONDELUNA

La cocina tradicional riojana elaborada con productos de cercanía y de temporada y un toque de autor es la propuesta que Francis Paniego hace en la mesa de Tondeluna. Nacido en Ezcaray, donde dirige el proyecto familiar del hotel-restaurante Echaurren, ha querido llevar al centro de Logroño los sabores y el paisaje ezcarayense con elaboraciones ya clásicas, como las croquetas de su madre, la ensalada de Luisa, el steak tartar de vaca...

Tondeluna

Tondeluna / Tondeluna

Su trabajo con productos de temporada, de cercanía e insumos inusuales, además de sus creaciones heladas saladas, ha revolucionado el concepto de los sorbetes y de todo el imaginario de la gastronomía bajo cero. Es por eso por lo que su heladería ubicada en el centro de la ciudad se ha convertido en parada indispensable para los amantes de este postre y para todos aquellos a quienes les apetezca terminar el viaje con un bocado dulce.