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Dicen que es "un festín culinario único en el mundo": entramos en la calle donde mejor se come de Europa, escondida en La Rioja

En pleno corazón de La Rioja se encuentra un verdadero laberinto de sabores, con más de 80 establecimientos especializados en el arte del “tapeo”.

La calle de La Rioja imprescindible para los amantes del tapeo

La calle de La Rioja imprescindible para los amantes del tapeo / Istock / BrasilNut1

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Situada en el centro histórico de la ciudad de Logroño, capital de la histórica región de La Rioja, la calle Laurel es el destino por excelencia para aquellos que disfruten del buen comer. Conocida como la cuna europea de las tapas, la calle fue elegida por la revista The Times como el mejor destino gastronómico para los más amantes de las tapas.

La revista The Times eligió Logroño como el principal destino gastronómico de España

La revista The Times eligió Logroño como el principal destino gastronómico de España / Istock / MarioGuti

Tal es la fama de la calle Laurel que además de haber sido elegida por una de las revistas más prestigiosas del todo el mundo, ha protagonizado canciones: “Hoy voy a la calle Laurel a ponerme contento”, cantaba Isaac Miguel Seco de la banda René. No cabe duda alguna que de allí uno sale contento, y es que en su reducido trazado, la calle alberga un enorme número de establecimientos en los que disfrutar de una experiencia gastronómica única.

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Adriana Fernández

Ruta de “tapeo” por excelencia de todo el territorio, la calle es conocida también como la “Senda de los Elefantes”; no porque antaño viera pasar a dichos animales, sino porque dicen que todo aquel que iba allí ‘salía trompa’ de la calle después de tomar un vino en cada bar.

Un paseo de sabores únicos

La historia de la calle Laurel se remonta al siglo XVI, cuando las primeras tabernas de vino abrieron sus puertas en esta estrecha callejuela del casco antiguo para acoger a los comerciantes que se alojaban en las posadas de alrededor del mercado. Rápidamente se convirtió en un lugar donde toda la ciudad se reunía para charlar, brindar y comer algo; con los años, el vino de Rioja corrió por cada barra y los establecimientos se multiplicaron hasta dar forma a lo que hoy es una leyenda gastronómica.

La calle Laurel es un punto de reunión desde hace siglos

La calle Laurel es un punto de reunión desde hace siglos / Istock / Hyoungho Lee

La calle laurel alberga en apenas 300 metros de recorrido más de setenta bares y tabernas especializados en el “tapeo”, cada uno con su pincho estrella y su vino favorito, y que te ayudarán a disfrutar al máximo de la ciudad después de un intenso día descubriendo sus calles. Sin menús ni formalidades, la calle se llena de vida especialmente durante la noche, cuando los bares sacan sus mejores pinchos y los comensales se sumergen en un auténtico festín de sabores, con una copa en la mano y un trozo de pan en la otra.

Se trata de pasarlo bien con nuestra gente favorita, por eso, aquí se come de pie, entre risas y jaleo. Además, lo mejor de la experiencia es que no tiene porqué ser costosa: un pincho y un corto de cerveza pueden disfrutarse por poco más de 2 euros. Es esta combinación entre sabor y precios económicos que convierte la calle en una parada imprescindible.

La calle Laurel ha sido punto de encuentro durante siglos

La calle Laurel ha sido punto de encuentro durante siglos / Istock / Manuel Milan

Establecimientos con mucho carácter

La verdadera esencia de la calle Laurel reside en la gran variedad de sus establecimientos, cada uno con su propia personalidad y especialidad culinaria. Si a los de la propia calle Laurel incluimos los de las calles aledañas (San Agustín, Albornoz y Travesía del Laurel) la cifra de bares y tabernas supera los 70 establecimientos. Este laberinto de sabores está descrito por muchos de los que lo visitan como un verdadero festín culinario; solo hace falta pasarse por alguno de sus tabernas para comprobar que es bien cierto.

Aquí no se trata de elegir entre muchas opciones, sino saber qué especialidad corresponde a cada bar. Así, el bar Blanco y Negro, considerado el más antiguo de Logroño, destaca por su emblemático “matrimonio”, una deliciosa combinación de anchoas, boquerones y pimiento verde. Por otro lado, en el Jubera podrás disfrutar con sus crujientes patatas bravas, un esencial que nunca pasa de moda.

Muy conocidos son también Tío Agus Bar Lorenzo y el pincho Tío Agus, un pequeño bocata de pincho moruno con cerdo adobado a la plancha; o el bar El Perchas y su oreja rebozada. Pero si hay un establecimiento que merece mención especial, es el Bar Soriano, cuyo pincho estrella “champi(champiñones con gambas y una salsa secreta) crea gran revuelo a pesar de su sencillez.